Qué fue de… Elizabeth "Liz" Taylor (Homenaje)

Esos no son los ojos de una actriz como las anteriores que han pasado por el “Qué fue de…” ni el “Descubriendo a…”. Esos son los ojos de alguien que ha ascendido de actriz de Hollywood a mito del cine y mito humano y que no vamos a poder disfrutar más de ella pues el pasado miércoles 23 de marzo de 2011, lamentablemente, falleció. Pero aún quedan muchas cosas de su buen hacer tanto dentro como fuera de la gran pantalla. Y esto lo vamos a poder ver en este homenaje especial que le haremos en esta sección que no será un “Qué fue de…” al uso pero en donde podremos ver la trayectoria profesional y personal de una Dame del imperio británico llamada, como todos ya habréis averiguado, Elizabeth Taylor.

Liz Taylor en Fuego de Juventud

Algo que siempre ha dicho Liz Taylor, nacida en Londres un 27 de febrero de 1932 es que ella nunca quería haber realizado una carrera de actriz, sino que había sido algo impuesto por su madre, quien desde pequeña, la llevaba a grabar anuncios y cameos en películas entre otras cosas porque quería que se llegara a convertir en una estrella. No cabe duda de que su madre cumplió el sueño que tenía para con su hija y nosotros estamos sumamente agradecidos a su madre por haberle impuesto la carrera de actriz a su hija pues nos ha regalado el privilegio de poder haber disfrutado de sus actuaciones cinematográficas y personales durante todos estos años.

Comenzaremos con sus actuaciones cinematográficas mencionando primeramente la primera película con la que se hizo famosa a los 12 años en 1944 con Fuego de juventud, junto a Mickey Rooney y Ángela Lansbury (a quien ya tuvimos en esta sección hace unas semanas). También participó en la adaptación para la gran pantalla de la novela Mujercitas, dirigida por Mervin LeRoy en 1949.

Su estrellato y auténtico auge en su carrera cinematográfica lo obtuvo, no obstante, a partir de la década de los 50 en donde protagonizó la famosa película de 1956 Gigante junto a Rock Hudson y James Dean. Un año más tarde, fue nominada al Óscar como mejor actriz por su trabajo en 1957 en El árbol de la vida, donde interpretó a Susanna Drake quien consigue contraer matrimonio con John Wickliff (personaje interpretado por Montgomery Clift), simulando un embarazo.

Junto a James Dean en Gigante

Tras esto, en 1958 realizó un extraordinario papel junto con Paul Newman, haciendo una pareja de guapos en la obra de teatro llevada al cine La gata sobre el tejado de zinc, recibiendo críticas muy positivas por su actuación, además de su segunda candidatura al Óscar como mejor actriz y la primera al BAFTA como mejor actriz británica.

Liz Taylor en La gata sobre el tejado de zinc

En 1959 recibió su tercera nominación consecutiva al Óscar como mejor actriz por la película De repente, el último verano donde compartió protagonismo con quien haría de su médico, Montgomery Clift y quien hacía de su tía, la gran Katharine Hepburn. Esta actuación le valió su primer Globo de Oro.

En 1960, gracias a la película Una mujer marcada consiguió el récord igualado tan solo por Marlon Brando de obtener cuatro nominaciones consecutivas a los Óscar, sin embargo, en esta ocasión no se quedó tan solo en la nominación, sino que también consiguió el premio.

Liz Taylor como Cleopatra

Si ya su estrella era grande, aún lo fue mucho más cuando en 1963 protagonizó la película más cara de la historia, Cleopatra, trabajo por el que firmó un contrato por la suma de dinero mayor en aquella época: 1 millón de dólares. Sin embargo, finalmente no fue esto lo que cobró, pues debido a retrasos en el rodaje y un porcentaje de taquilla que le correspondía, el millón de dólares se acabó convirtiendo en siete. Todo un dineral. Además, esta película la protagonizó junto a Richard Burton con quien comenzó un romance, estando ambos casados, provocando un escándalo que llegó a que el mismo Vaticano se pronunciara al respecto condenando su romance…

Fue en 1966 cuando realizó la que, según dicen, sería la mejor interpretación de su carrera en la película ¿Quién teme a Virginia Woolf? junto al que en aquel momento era ya su marido, Richard Burton. Esta película le valió su segundo Óscar a la mejor actriz. Algo que ayudó mucho a Liz en la consecución de este Óscar gracias a su magnífica interpretación es que, la interpretación se asemejaba también en cierto modo la realidad, pues reflejaba las desavenencias reales de sus protagonistas.

Liz Taylor en ¿Quién teme a Virginia Woolf?

A partir de 1970, la participación de Liz en el cine decayó considerablemente pues seleccionaba mucho sus trabajos ya que trataba de intervenir únicamente en aquellas películas en las que también trabajara su pareja Richard Burton, llegando a despreciar varios buenos guiones por no cumplir este requisito que la actriz imponía. Durante esta época participó en alguna película como El pájaro azul en 1976 junto a Ava Gardner y Jane Fonda o El espejo roto en 1980 con un reparto de peso entre los que destacamos a Ángela Lansbury, Tony Curtis, Kim Novak y uno de los mejores amigos de Liz, Rock Hudson.

A partir de los 80 participó en varias series de televisión como en General Hospital o la famosa Norte y Sur en 1985 junto a actores de la talla de Patrick Swayze, Kirstie Alley, David Carradine, Olivia de Havilland, Robert Mitchum y Gene Kelly.

También intervino en obras de teatro como The Little Foxes o Private Lives, esta última con su esposo, Richard Burton como protagonista.

Además un aspecto que posiblemente muchos no conozcamos es que también prestó su voz a Maggie en Los Simpson en 1992 y se interpretó a sí misma en 1993.

Liz Taylor en Los Picapiedra

En 1994 intervino por última vez en una película en Los Picapiedra, adaptación a la gran pantalla de la serie homónima de dibujos animados y donde la crítica recibida fue, mayormente, negativa. Sin embargo, no fue hasta 2001 cuando dijo adiós definitivamente a la actuación tras participar en el tele-filme de 2001, These Old Broads dirigida por la actriz de la que también hablamos desde La Casa De El, Carrie Fisher.

Hasta aquí podemos decir que es su carrera profesional, sin embargo, comentábamos al principio que hizo grandes cosas tanto dentro como fuera de la gran pantalla y había también ciertos asuntos personales, no solo profesionales que habían elevado a Liz Taylor al nivel de mito, así que veamos brevemente cuales son estas cosas personales.

Si bien es verdad que debido a su turbulento historial sentimental ha sido muy criticada, sobre todo en la relación ya mencionada con Richard Burton mientras ambos estaban casados y sobre la que un periódico del Vaticano la acusó de “vagar erótico”, es indudable que su gran belleza, su innegable atractivo sexual y su envidiada fotogenia también la ayudó a labrarse este apelativo por la prensa mundial pues acabó inundando los titulares de la prensa de todo el planeta. Sin embargo, sus personas más allegadas la describían como una persona convencional en el amor pues si bien es verdad que se casó ocho veces, esto era debido a que no le gustaban las aventuras fugaces (o el llamado “aquí te pillo, aquí te mato”), sino que quería formalizar cada nueva relación con una boda.

Boda de Elizabeth Taylor con Richard Burton

De hecho, sabemos que posiblemente haya sido la actriz que fue declarada “la más hermosa del mundo” en más ocasiones que nadie, superando a la mismísima Ava Gardner. Y esta belleza fue precisamente la que le convirtió en símbolo de perfección durante décadas, belleza que usó para poder conquistar a los 8 individuos que consiguió llevar a la vicaría, individuos tan dispares como el ya mencionado Richard Burton con quien se casó y divorció en dos ocasiones, el cual agasajaba a nuestra diva con regalos sumamente caros como el diamante amarillo Krupp y la Perla Peregrina, la cual perteneció a Felipe II y, que tiene historia tanto la perla en cuestión como la consecución de la misma por Burton, por lo que os animo a leer el enlace de la wikipedia al que os remite el nombre de la mencionada perla, así como también hemos de mencionar al último hombre con el que se casó Liz, un obrero de la construcción, llamado Larry Fortensky (de ahí el comentario de “individuos tan dispares”) que había conocido durante una cura de desintoxicación por los problemas de alcoholismo que llegó a atravesar debido al infeliz matrimonio que tuvo en su anterior matrimonio con el senador John W. Warner.

Digno de mención es también el lugar en donde se casó Liz en esta última ocasión con Larry Fortensky. Fue ni más ni menos que en el Rancho Neverland de Michael Jackson quien fue uno de los mejores amigos de Liz, siendo ella la primera que le llamó con el popular apelativo que tan famoso se hizo, a saber, “Rey del pop” y no llegando nunca a superar la tristeza por la pérdida de este gran amigo suyo. Además éste le escribío una canción exclusiva para su cumpleaño llamada Elizabeth I love you y una fotografía de ambos juntos fue incluida en su álbum de éxitos History.

Liz Taylor junto a su amigo Michael Jackson

Pero Liz tuvo algo más que una gran belleza, muchos romances convertidos en maridos y grandes amigos; Liz también tenía un gran corazón que le motivaba a colaborar con una sociedad dedicada a la lucha y la investigación del SIDA, la Fundación para la Investigación sobre el SIDA. Debido a esto fue galardonada en el año 1992 con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Liz Taylor en una de sus últimas apariciones públicas

Sin embargo, su grave estado de salud, como su lesión de columna que ha requerido varias operaciones, su tumor cerebral y el mencionado consumo excesivo de alcohol hizo que el mito se fuera apagando poco a poco, viéndola incluso en sus últimos años que acudía a actos públicos en silla de ruedas. El mito finalmente expiró el pasado 23 de marzo de este año como bien habíamos comentado, pero aún nos queda muestra gráfica suficiente para saber que este mito aún sigue vivo no solo en nuestras pantallas de televisión, sino también en nuestros corazones. Os dejo con la canción que Michael Jackson dedicó a nuestra protagonista no sólo de hoy sino de ayer, de mañana y de siempre… Elizabeth I love you.

Fan de Rocky, Superman y, en definitiva, el buen cine, tanto moderno como clásico. Disfruto con un buen libro así como leyendo a Mark Waid o a Alan Moore y viendo dibujar a Alex Ross o los Romita entre otros. También disfruto con videojuegos tanto actuales como de antaño con las consolas de 8 y 16 bits y me entusiasman las series tipo sitcom o de ciencia ficción. @GigioPoloux

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