The Troll Hunter

Después de leer en multitud de páginas americanas la buena crítica hacia esta película y la cantidad de premios que le habían sido otorgados, anoche decidí arriesgarme y verla. De primeras, los subtítulos integrados en la versión que conseguí distaban bastante de la realidad (no soy ducho en Noruego, pero me imagino que no hablan a lo jefe apache/google), aún así, debido a que la película carece de largas conversaciones decidí seguir con el visionado.

La película noruega “The Troll Hunter” (Trolljegeren) está rodada como un falso documental, se estrenó a finales del año pasado y esta escrita y dirigida por Andre Øvredal.

Nada más empezar ya hubo algo que no me gustó y es que la película pese a estar grabada con cámara en mano, nos pongan un explicación al inicio diciéndonos que han encontrado dicho metraje en una cámara, que es real, etc… A ver cuando se enteran de que eso funcionó con Holocausto Caníbal en su época y poco más. Dejando ese mal inicio aparcado, nos encontramos ante un grupo de reporteros/periodistas novatos (decir que actúan mal es demasiado benevolente por mi parte) que intentan cubrir la aparición de un oso en una zona de Noruega que no es su hábitat y para ello se ponen a seguir a un cazador furtivo de la zona.

Llegados a este momento y sin ver todavía ningún Troll me plantee muy seriamente el quitarla, pero le seguí dando una oportunidad. Pues bien, la película pese a ese pésimo inicio y mala presentación e interpretación de sus protagonistas va cogiendo forma y nos empiezan a plantear la posible existencia de Trolls en las montañas y bosques de una manera bastante realista dentro de la fantasía que engloba. Hans, que es el cazador furtivo que acompaña a los reporteros durante la película, se dedica a buscar Trolls que se han escapado de su zona y a darles caza, usando para ello armas de luz ultravioleta y diversas trampas.

Además, durante la película van comentando detalles para intentar alejar al espectador de la creencia fantástica de los Trolls y plantearlos como un animal más, haciendo ver que no son inteligentes, viven en manada y además intentan dar una versión científica hacia su rechazo por la luz diurna, argumentando que carecen de Vitamina D para asimilar la luz, lo cual les lleva a morir de una explosión de gas generada por su estómago.En el filme podemos ver tres tipos distintos de Trolls, aunque se habla de que existe alguno más y pese a que se nota que están generados por ordenador, cumplen bien la función de entretener al espectador.

En resumen, la película tiene un buen planteamiento a nivel historia (pese a que las películas grabadas cámara en mano me gusten más bien poco por lo explotadas que están), pero carece de una buena interpretación por parte de los reporteros, deseando desde el primer minuto que sean devorados para desaparecer de la pantalla. Seguramente, si sigue el ritmo que está llevando, pronto veamos un remake americano de dicha película, cuidando sus efectos, puliendo un poco más la historia y usando a “actores de verdad”, al igual que pasó con Déjame Entrar, aunque en este filme sí que actuaban todos bien.

Así que si tenéis tiempo y queréis ver otra película estilo documental, dejando a un lado la interpretación de sus reporteros, pasaréis un rato entretenido. Eso sí, a partir de ahora fijaros cuando vayáis por el bosque si hay neumáticos mordidos y tened cuidado si sois cristianos, ya que pueden oleros…

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