El Hobbit

“En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad”.

Así comienza esta gran obra de la literatura fantástica de J. R. R. Tolkien y que tanta trascendencia ha tenido en el mundo de la fantasía. Su protagonista es Bilbo Bolsón, habitante de Hobbiton, uno de los pueblos más antiguos de La Comarca. Bilbo es un hobbit pacífico, tranquilo y de vida sencilla, conocido por todos sus compatriotas como alguien predecible y de sentido común como cabe esperar de todos los Bolsones y no tanto de la rama materna de los Tuk, los cuales eran más aventureros.

La historia comienza cuando una inesperada mañana recibe la visita del mago Gandalf, que desea compartir con él una aventura. Desde luego Bilbo rehusa de inmediato tal ofrecimiento deshaciéndose lo más prontamente posible de tan molesta visita, aunque sin darse cuenta queda para tomar el té con el mago parfiel día siguiente. Para nuestro protagonista las aventuras son cosas desagradables, molestas e incómodas que retrasan la cena, por lo que se arrepiente e incluso olvida dicha cita. Pero esto no impide que Galdalf antes de marcharse haga una señal en la puerta del agujero-hobbit de Bilbo con la intención de que otros visitantes sepan dónde es el lugar de reunión. Al día siguiente Bilbo recibe inesperadamente la visita de trece enanos: Thorin, Dwalin, Bombur, Balin, Bofur, Kíli, Bifur, Fíli, Glóin, Dori, Óin, Nori y Ori. Estos van llegando poco a poco e invaden su casa como si fuera las suyas propias, desordenando todo y vaciando la despensa.

Los enanos tienen un objetivo en mente, necesitan un número de la suerte, el catorce, para formar su grupo y qué mejor que un saqueador experto para poder alcanzar Erebor:La Montaña Solitaria y derrotar al ambicioso y malvado dragón Smaug,para poder recuperar de esta manera las joyas, armaduras y tesoros que tiempo atrás el dragón le robó al abuelo de Thorin Escudo de Roble, el líder de los enanos. Al menos es lo que Gandalf les dice a los enanos, que Bilbo es ese el mejor saqueador que pueden conseguir por su condición de Hobbit y por algún motivo más que Gandalf aun no desvela. Así que el hobbit se ve envuelto en esta peligrosa aventura gracias a Gandalf, y de la que en más de una ocasión desearía no haberse embarcado.

A partir de aquí comienza este cuento, una aventura sin igual, llena de suspense, acción y toques de humor. A lo largo de su lectura nos encontraremos con multitud de escenarios: montañas abruptas, bosques oscuros, emplazamientos de ensueño como la casa del medio elfo Elrond y cómo no, con la cueva del Dragón Smaug; también con múltiples y distintos personajes del Legendarium creado por Tolkien como son elfos, trolls, gigantes arañas, Beorn, un hombre capaz de convertirse en oso, grandes águilas, trasgos y huargos entre otros. Bilbo va haciéndose cada vez más respetado entre el grupo y su propio espíritu aventurero va creciendo en él, siendo la clave para que el grupo llegue a su destino pese a todas las vicisitudes que experimentan a lo largo del recorrido.

Su narración ligera y ágil hace de este un libro que cuesta soltar cuando empiezas a leerlo. Recordemos que Tolkien escribe este libro para entretener a sus hijos y, aunque tuvo una posterior revisión tornándolo más adulto, sigue teniendo un aire infantil en su escritura . Comienza con una situación un tanto cómica y su protagonista no muestra mucha valentía, pero a medida que la historia va avanzando el libro toma otro cariz con situaciones de verdadera tensión y llenas de heroicidad.

J. R. R. Tolkien comienza a escribir “El Hobbit” desde finales de los años veinte hasta principio de los treinte. Inicialmente, como ya hemos comentado, El Hobbit tuvo como objetivo ser un cuento para sus hijos, para divertirlos, aunque Tolkien soñaba con crear una mitología inglesa como la griega, que inició en épocas de estado de convaleciencia por la guerra. Para el tiempo en que escribió este relato ya llevaba diez años sumergido en esta vasta mitología de la Tierra Media con “El Libro De Los Relatos” que posteriormente se le llamaría “El Silmarillion” el cual fue una de sus obras póstumas, publicadas por sus hijos tras su muerte.

El Hobbit finalmente se convirtió en una sucesión de esta y en la primera obra de Tolkien que ve la luz. Y aunque principalmente estaba dirigida al público infantil, atrajo la atención del público adulto a tal grado que los editores le pidieron que hiciera una secuela, más tarde conocida como “El Señor de los Anillos”. Esta obra ya estaba dirigida para el público adulto por lo cual “El Hobbit” tuvo que ser revisada y modificada ligeramente para que las dos historias coincidieran mejor entre sí. Por ejemplo, en la primera edición de El Hobbit, el anillo no es encontrado por Bilbo, si no que es el propio Gollum quien lo apuesta y que al perderlo, ofrece su ayuda a Bilbo para escapar de las cavernas, así como cambios sustanciales en el final en lo referido a La Batalla de los Cinco Ejércitos.

Ya disfrutamos de la adaptación a la gran pantalla de “El Señor de los Anillos” de manos de Peter Jackson y de su mano disfrutaremos también de la adaptación de “El Hobbit”. Esta estará dividida en tres partes. Podéis ver fotos de rodaje y más detalles aquí. Pero mientras tanto y como todavía hay tiempo, os recomiendo su lectura, te envuelve desde sus primeras líneas y te mantiene con la misma intensidad durante toda su lectura.

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