Amigo Alien: Cocoon

Educados y cordiales hasta el punto de que tus vecinos no sólo te dejan la sal, sino poder utilizar su magnífica piscina cubierta. Y este comportamiento quizás se explica porque los que habitan en la casa del al lado no son humanos, son seres de otro planeta con un sentido de la hospitalidad muy superior al terrícola. Pero, ¿cómo es la hospitalidad del habitante de la tierra?
Cocoon, dirigida en el año 1985 por Ron Howard, es otro de los ejemplos de amigos alien, seres de otro planeta que no solo no intentan invadir ni hacer la guerra, sino que ayudan al ser humano.

Ben, Arthur y Joe se hacen mayores. Cada vez son más los achaques, tanto físicos como anímicos. Cierto día, descubren que pueden acceder fácilmente a la piscina de sus vecinos, lo que suponía  una distracción para sus geriátricos problemas. Aunque no tienen permiso para bañarse ni utilizar las instalaciones ajenas, ¿qué más da, si los propietarios nunca están en la casa? ¿Para qué lo quieren, si no utilizan? En definitiva, dejándolo todo igual, nunca se darán cuenta. Pero estos tres ancianos sí que se percataron de que algo extraño sucedía. Día tras día, conforme se sumaban los matutinos baños, sus achaques de vejez iban disminuyendo. Se encontraban mejor de salud y con fuerzas renovadas. Por no mencionar el hecho de que, en la piscina, había huevos gigantes en el fondo, lo que tampoco era muy normal.

Cuando los vecinos llegan antes de tiempo descubren a los intrusos. Y estos, a su vez, que los habitantes de esa casa no son de este planeta. Una vez descubiertos, los extraterrestres no aniquilaron a los ancianos ni declararon la guerra a la humanidad, sino que les permitieron seguir bañándose, a condición de que guardasen el secreto, dado que el misterio de su asombrosa recuperación residía en la energía de la piscina, que se utilizaba para reforzar los huevos, que contenían a los compañeros que tuvieron que dejar atrás en su última visita a la Tierra. Sin esa energía, nunca podrían emprender el viaje de vuelta con sus amigos.
Ante tanta amabilidad y gratitud por parte del pueblo extranjero, ¿guardarán el secreto los ancianos? Y, en el caso de que el misterio se revelase, ¿cómo actuaría el resto de la humanidad? ¿Les dejarían emprender a estos seres el viaje de regreso o utilizarían su conocimiento y energía para beneficio propio?
Cocoon es un reflejo del comportamiento humano ante situaciones en las que se dan muestras de altruismo. La solidaridad que, según la lógica, debe ser correspondida con gratitud, en muchas ocasiones es devuelta con egoísmo y deslealtad. Sin embargo, no siempre el ser humano es así.
Los extraterrestres de Cocoon, aunque se presentan bajo apariencia humana, son seres de energía, muy bien recreados con unos efectos más que decentes para su época. A pesar de que se trata de una película que no ha envejecido demasiado bien, Cocoon tuvo una secuela dirigida por Daniel Petrie tres años más tarde. Aunque el argumento, por lógica, es distinto, se continúa con la tónica inicial, basándose en la misma premisa. Entre los actores de reparto destacan Steve Guttenberg, Brian Dennehy o Wilford Brimley.
Lo mejor de la película: La actitud de los alienígenas, que merecerían un Premio Novel de la Paz intergaláctico.
Lo peor de la película: La continua tónica sentimentalista y dramática, que llega casi a superar, en ciertos momentos, la ciencia ficción.
La frase: – Si intenta devorarme la cara, o apoderarse de mi cuerpo, se arrepentirá.
        – ¿Devorarle la cara? No se me había ocurrido. ¿Es algún plato exquisito?
Cocoon, a pesar de ser una película de extraterrestres y de ciencia ficción, no deja de reflejar una situación hipotética de cómo reacciona un pueblo ante lo desconocido. Pese a ser muy comercial en su época, no ha llegado a trascender en la historia del cine como se esperó.
Escrito por P. Borrego
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