Assassin’s Creed: La Hermandad

Otra vez contamos con Ezio Auditore Da Firenze como protagonista. Y esta historia comienza justo después de acabar su antecesora. Ezio consigue escapar del Vaticano y regresa a su villa en Monteriggioni pensando que la batalla de los Assassin’s ha terminado.

Pero unos días después, su villa se ve atacada por las fuerzas de César Borgia. Esto provoca que su tío y mentor Mario se lance a atacar a las fuerzas de César y defender así su villa, pero César lo captura y le da muerte hiriendo también a Ezio que de camino a Roma para evitar la ejecución de Mario, se desmaya por las heridas.

Por otro lado en el presente nos encontramos como viene siendo costumbre a Desmond Miles, quien habiendo huído otra vez de los Templarios, tienen que instalarse en la antigua cripta de los Assassin’s, y seguir trabajando con Desmond y el Animus. El uso prolongado del Animus hace que la mente de Desmond le juegue malas pasadas, viendo visiones que parecen fantasmas del pasado.

Ezio defendiendo su hogar

Y ahora sí empieza el auténtico juego, en la esplendorosa Roma, una ciudad que en la segunda entrega de esta saga la vimos, pero poco. Con este título podremos disfrutar más de sus calles y parajes de aquella época. Ezio se despierta en una casa que no conoce en Roma, sus heridas han sido tratadas y curadas, un hombre llamado Nicolás Maquiavelo se ha hecho cargo de todo los gastos y de que él recibiera los mejores cuidados. Cuando Ezio ya despierta Maquiavelo le cuenta que los Borgia buscan hacerse con el control de toda Italia. Es ahora cuando nuestro protagonista se pone manos a la obra reuniendo a antiguos miembros del grupo y volviéndose a ver las caras de nuevo con la familia Borgia.

Volvemos a contar en esta tercera entrega con el ilustre Leonardo da Vinci y su ingenio de nuestra parte. Las novedades gráficas son pocas y no hay un salto argumentístico tan grande como ocurría con la primera y segunda entrega. Lo más novedoso de la que ahora estamos hablando es que podemos reclutar a Asesinos; sí, podemos enseñarles, subirles el rango, encargarles misiones secundarias, y esto nos reportará dinero para mejoras de nuestro personaje y también ayuda. Y es que todos los que reclutemos los podemos usar si nos hace falta para eliminar a objetivos en nuestras misiones, podemos así crear emboscadas haciendo que el enemigo fije su atención en nuestros “ayudantes” y se olvide de que nosotros somos su más peligroso adversario.

¿Era necesaria esta parte? Lo mejor de Assassin’s Creed es que es una saga que sigue un argumento de una manera impecable, no es querer “explotar y agotar una mina”, pues por cómo terminan los juegos se intuye de manera clara que tiene que haber más entregas, por lo que si se hace bien, que hagan las partes que quieran.

Como curiosidad de la nueva entrega podemos mencionar que cuando Desmond entra en el santuario de los asesinos por primera vez, “ve” un Ezio más mayor que en el juego y que volvió más tarde al santuario. Es una referencia al videojuego, Assassin’s Creed: Revelations, del cual os hablaremos en una reseña posterior.

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