El Círculo de Lovecraft: El origen de los Mitos (Parte III)

En anteriores artículos se ha realizado un repaso por los componentes del Círculo de Lovecraft, hemos dado un paseo por las ciudades de los mitos y hemos ojeados algunos libros míticos. En el presente artículo se cede el turno a las criaturas de los Mitos de Cthulhu: las criaturas míticas.
Lo peculiar de las criaturas de los Mitos es que, en su momento, resultaron novedosas. La mayor parte de ellas son existencias cósmicas, exiliadas a la Tierra tras una guerra estelar. Exceptuando a Julio Verne, estos señores fueron pioneros en el retrato de lo intergaláctico, dándole una perspectiva mucho más macabra. Sin embargo, no todas las criaturas habitan este mundo, puesto que muchas moran en otras dimensiones.
La locura es un concepto inherente en los Mitos, y esto se relaciona estrechamente con el terror que transmiten las criaturas, que raramente son mostradas ni descritas de forma directa. Los héroes de los relatos atisban monstruos por el rabillo del ojo, sombras a sus espaldas y extraños sonidos de procedencia inexplicable, pero rara vez entran en combate cuerpo a cuerpo con una bestia lovecraftniana. La estética de lo grotesco y de la ambigüedad visten las narraciones de los Mitos. El horror más absoluto es personal e intransferible, es aquello que traspasa la imaginación de cada individuo. La obra del Círculo, por el contrario, no utiliza elementos como la sangre o el dolor. Muchos críticos actuales podrían catalogar este género con el manido término “terror psicológico”.
En lo que a criaturas respecta, Lovecraft nunca hizo una sistematización de los Mitos. Se limitó a inventar seres que iban apareciendo aleatoriamente en sus relatos. El Círculo tomó prestados esos seres, que se fueron sucediendo en las narraciones, a medida que su número iba aumentando. No fue hasta la llegada de August Derleth cuando los Mitos tomaron forma, ya que estructuró el universo de Lovecraft dándole una coherencia y una jerarquía dentro de una lógica.
Según la organización de Derleth, las criaturas se podrían dividir en Primigenios, Dioses Exteriores y Dioses Arquetípicos. En un eslabón jerárquico más bajo se encuentran las denominadas Razas menores. Bajo todos ellos se sitúan los humanos.
Los Primigenios
Los Primigenios son criaturas extraterrestres, poderosas e inmortales. Han sido considerados, por muchos, como deidades en imaginarias culturas primitivas. La antigüedad de estos seres, al igual que su poder, sobrepasa el conocimiento humano. Lo fascinante de los primigenios son sus dimensiones y su anatomía, innovadoras para la época en la que fueron creadas. De ello, en parte, se deriva su horror inherente: imaginar un primigenio roza la locura. Por ello, rara vez han sido descritos en su totalidad, a pesar de que son el eje central de la trama de los Mitos.
“No soy sepia ni calamar.
Soy Cthulhu
y, con vuestro bergantín, me daré un festín”
Entre ellos se encuentran Cthulhu, Abhoth, Bokrug, Cthugha, Glaaki, Iod, Hastur o Ithaqua. El más popular es Cthulhu, aunque, por extraño que parezca, no se trata de la criatura más poderosa, ya que los Primigenios son ampliamente superados por los Dioses Exteriores y los Dioses Arquetípicos.
Glaaki, el sabio del grupo
En el pasado, los Primigenios, junto con los Dioses Exteriores, libraron una guerra contra los Dioses Arquetípicos, en la cual fueron derrotados. Por ello, la mayor parte de los Primigenios se encuentran dormidos o atrapados bajo sellos. Muchos Primigenios moran en la Tierra, pero existen miles de ellos en el espacio exterior.
Hastur, cuyo nombre no puede ser pronunciado


Dioses Exteriores
Los Dioses Exteriores son seres cósmicos que escapan, como el resto de criaturas, de lo espacial y lo temporal. Estas personalidades, en el pasado, se aliaron con los Primigenios para librar la guerra contra los Dioses Arquetípicos. Dado que acabaron derrotados, en la actualidad se encuentran en el exilio. Son más poderosos que los Primigenios, aunque menos que los Dioses Arquetípicos.
Nyarlathotep en su forma más común. Esta criatura
tiene más de 1000 apariencias distintas
Los Dioses Exteriores más conocidos son Azathoth, Nyarlathotep, Yog-Sothoth o Shub-Niggurath. A excepción de Nyarlathotep, el resto de los Dioses Exteriores no aparecen frecuentemente en los relatos de los Mitos.
Muchos expertos no hacen distinción entre los Primigenios y los Dioses Exteriores. De hecho, este término se instauró por primera vez en el juego de rol inspirado en los Mitos: La llamada de Cthulhu. Incluso el mismo Lovecraft se refiere a ellos como “Los Otros Dioses”.
Azathot, ciego y estúpido como castigo de los Dioses Arquetípicos
La figura más representativa de este grupo es Azathoth, una divinidad ciega e idiota que vive rodeado de otros dioses que bailan alrededor de él en el centro del universo, al son de una flauta demoníaca. Sin embargo, como se ha comentado, la figura que más frecuentemente interactúa con los humanos es Nyarlathotep, El Caos Reptante, al que le gusta confabular y sembrar confusión entre los pobres mortales.
Dioses Arquetípicos
En el bando contrario se encuentran los Dioses Arquetípicos, vencedores de la batalla ancestral contra los Primigenios y los Dioses Exteriores. Aunque no siempre son amigables con los hombres, su conflicto con las otras criaturas hace que suelan acudir en su ayuda. Sin embargo, no lo hacen por altruismo, sino por interés personal.
Nodens
Entre los Dioses Arquetípicos más representativos podemos encontrar a Nodens, Bast, Ulthar o Yad-Thaddag. La aparición de estas criaturas en los Mitos es casi testimonial y no es casualidad, ya que, si los Mitos no fueran leyenda, si ya era horrible imaginar a un Primigenio, la recreación mental de un Dios Arquetípico sería nefasta.

Razas menores
Otras de las criaturas creadas por el Círculo son los distintos sirvientes, razas o grupos de seres no humanos. Son las denominadas Razas menores. Las más conocidas son:
“¡Que frescura
de agua pura!”
Profundos. Criaturas abisales, híbridos entre humanos y peces y sirvientes de Cthulhu. Suelen habitar en las profundidades marítimas, aunque se acercan regularmente a la costa para procrear con los humanos. Los nacidos de un profundo y un humano viven como personas normales hasta que sienten “la llamada del mar”, momento en que comienzan a transformarse y se sumergen en las profundidades marítimas para reunirse con los suyos. Por ello es frecuente que aparezcan en ciudades costeras como Insmouth.
“Gran ganga, gran ganga, yo soy de Teherán.
Calamares por aquí, chipirones por allá”
Antiguos. Raza alienígena llegada a la Tierra en una era prehistórica, estableciendo su base en la Antártida. A pesar de su avanzada tecnología, se vieron exiliados a las fosas marinas por los Soggoths.
“Cria soggoths para esto…”
Soggoths. Criaturas amorfas creadas por los Antiguos mediante ingeniería genética. Los resultados no fueron muy favorables. A pesar de su estupidez, lograron rebelarse contra sus creadores, diezmándolos. Actualmente viven enterrados en la Antártida.
“Tekeli-li, Tekeli-li”
Perros de Tíndalos. A pesar de su apariencia canina, son seres inteligentes que habitan en otras dimensiones. Fanáticos de las matemáticas que se pueden evitar fácilmente eliminando los ángulos de las paredes (hasta que llegan los Dholes para causar un terremoto que lo estropea todo).
Este perro podría haber sido un ilustre matemático…
Dholes. Gusanos gigantescos de cientos de metros de longitud. Una reunión de varios de estos seres puede provocar terremotos con funestas consecuencias.
Dholes: Inspirando a Frank Herbert desde 1934
Gran Raza de Yith. Maestros del viaje en el tiempo, son criaturas interesadas en el estudio de la raza humana, con la que se mezclan para conocerla en toda su historia. Dado que no pasarían desapercibidos, desarrollaron habilidades para cambiar de cuerpo.
Aunque sólo te quieren por tu cuerpo, no te gustaría estar en su pellejo
Aunque estas criaturas son las más destacables, quedan muchas en el tintero, más de cincuenta razas distintas, que aparecen e interactúan en las diversas historias de los Mitos.
Como se puede observar, el universo que creó el Círculo de Lovecraft está perfectamente surtido, pero a su vez es extremadamente complejo y maleable. A pesar de que está repleto de habitantes de todo tipo y diversidad, éstos rara vez se ven directamente y su descripción nunca es exacta. Toda una serie de contradicciones que convierten al Universo de Lovecraft en algo único con una sincronía singular y excelentemente complementada. ¿Es posible imaginarse a todos estos seres en sus propios mundos, interactuando entre sí y con el hombre? Los Mitos de Cthulhu lo logran.
Escrito por P. Borrego

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