Pórtico

“Las sociedades enfermas exprimen a los aventureros, como si fueran granos de uva. Los granos de uva no tienen gran cosa que decir sobre ello. Supongo que ocurrió lo mismo con los marineros de Colón o los pioneros que atravesaron el territorio Comanche en sus carretas; debían de ser unos necios asustados, como yo, pero no tienen alternativa. Como yo. Pero, Dios de los cielos, que asustado estaba yo…”. 
Este fragmento de Pórtico define brevemente el mundo funesto, angustioso y claustrofóbico que habitan sus protagonistas. Pórtico, que según su autor Frederik Pohl, es lo mejor que ha escrito, es el primer tomo de “La Saga de Heechee”, que se continúa con “Tras el incierto horizonte”, “El encuentro, Anales de los Heechee” y “El niño que viviría para siempre: Una novela de Pórtico”.

Escrita en 1977, fue la primera novela que obtuvo simultáneamente los premios Hugo, Nébula y John W. Campbell Memorial, los tres grandes galardones de la ciencia ficción. Y no es para menos. Pórtico es un libro muy distinto a las novelas del género a las que estamos acostumbrados. La creatividad, el modo en el que se describen las situaciones y la perspectiva narrativa son innovadoras. Los personajes muestran su lado más humano y emocional en una sociedad que no se diferencia mucho de la actual. Un concepto mucho más realista del que se muestra en el resto de las fracciones de la ciencia ficción. A pesar de que no tiene un estilo de escritura muy depurado, el libro se deja leer para ser estadounidense.
En Pórtico huele mal. El calor es insufrible. Hay ingravidez y las personas habitan en túneles. Aun así, presenta unas condiciones muy similares a las de la atmósfera terrestre. El viaje de la Tierra a Pórtico es muy costoso. Algunas personas tienen que vender sus órganos o invertir todos sus ahorros para poder costearlo, y muchos de ellos no sobreviven al éxodo. En un futuro desolado, Pórtico se presenta como una utopía para unos y un horror para otros, pero sin que nadie tenga la posibilidad de dar marcha atrás.
Pórtico es una base abandonada muchos años atrás por los Heechee, civilización que se cree extinta mucho antes de la aparición de la raza humana. De los Heechee apenas se sabe nada. No se conoce su cultura, qué aspecto tenían y, ni siquiera se comprende cómo funciona la tecnología que legaron ni para qué la utilizaban. Con naves abandonadas, los humanos aprovechan la maquinaria para realizar viajes espaciales con el fin de obtener información o material Heechee. Cada nave está programada para navegar automáticamente a una serie de destinos, todos ellos desconocidos. La mayor parte de ellas tienen el viaje de regreso incluido. Un gran porcentaje de las embarcaciones nunca regresa. En el resto, las bajas suelen ser comunes.  De este modo, sin conocer el combustible que hay en cada nave y su funcionamiento, los porteadores se embarcan en aciagos viajes, predeterminados en las desconocidas rutas de navegación de las aeronaves, y sin la certeza de si el viaje de vuelta está incluido.
Por cada viaje, los tripulantes consiguen una compensación en función de la información obtenida o del material que raramente puedan encontrar. Por las misiones infructuosas, los tripulantes se llevan una compensación mínima.
“QUÉ ES PÓRTICO
Pórtico es un artefacto creado por los llamados heechee. Al parecer fue formado alrededor de un asteroide o el núcleo de un cometa atípico. La época de este suceso es desconocida, pero seguramente precede a la civilización humana. En el interior de Pórtico, el ambiente se parece a la tierra, con la diferencia de que hay relativamente poca gravedad”.
Robinette Broadhead es el protagonista de esta historia, un exporteador. Un hombre de mediana edad trastornado que, mediante las sesiones de psicoanálisis que mantiene con su analista Sigfridbon Schrink, una máquina programada para tal efecto, recuerda su vida y sus experiencias pasadas en Pórtico. Robinette es inmaduro, irresponsable y pueril, que evita afrontar sus verdaderos problemas y enfrentarse con la realidad. Atormentado por la muerte de su madre y sus fantasmas del pasado, no es capaz de darse cuenta de que, quizás, no es un desventurado sino un héroe, de que el horror ya no lo persigue, sino que ha luchado contra él y lo ha vencido. Rob no es capaz de ser feliz.
Los personajes de este libro no son héroes, no son soldados de ninguna Infantería Móvil, no son sucesores de una sofisticada nobleza que acostumbran a tomar melange, no son científicos ni astronautas que investigan misteriosos monolitos, no lidian contra gusanos, contra octavos pasajeros ni contra caballeros del lado oscuro. En esta historia, los porteadores no tienen experiencia militar ni científica. Pasivos ante el destino desconocido que marca la ruta del viaje, a tientas, únicamente anhelan conseguir el suficiente dinero para poder retirarse y vivir una vida más digna de la que han conocido.
Pregunta: Sé cuál es la bonificación por encontrar vida inteligente, pero, ¿cuál es la bonificación por encontrar un heechee?
Profesor Hegramet: Encuentre uno. Después, pida lo que quiera.
Lo peculiar de esta obra es que se narra a través de las sesiones de psicoanálisis a las que asiste el protagonista, en las que va relatando toda su vida, y en las que da a conocer al lector la sociedad, la cultura y el modo de vida del universo creado por Pohl.
No es un libro autoconclusivo, aunque se juega con la contratransferencia para cerrar la trama. El escritor hace posible que el lector se involucre en el sombrío ambiente de Pórtico, sumiso, impasible e ingrávido, al igual que los protagonistas de la narración, deslizándose poco a poco hacia los acontecimientos que se desarrollan en la historia.
Por las cuevas donde los heechee se ocultaron,
por las cavernas de las estrellas,
por los túneles que abrieron y excavaron,
siguiendo sus heridas y sus huellas,
¡nos vamos acercando!
Pequeño Heechee, perdido, te estamos buscando.

 

Escrito por P. Borrego

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4 Comentarios

  1. Hombre, dado que este libro es de 1977, y que "Mass Effect" salió treinta años después, yo diría más bien que "Mass Efect" recuerda a este libro…

  2. joer, si hay que ser quisquillosos… me refiero que leyendo el articulo nadie mas ha recordado el argumento de Mass Effect, con relés de masa desperdigados por el universo, dejados por una antigua civilización extinguida hace miles de años…

  3. Na, hombre, no te lo tomes a mal. No era por ser quisquilloso, era para indicar que el libro es un clásico e, incluso 30 años después, sigue siendo fuente de inspiración.

    Un saludo.

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