Edgard Allan Poe: 162 años sin POEsía (Parte I)

Hoy, 7 de octubre, se cumplen 162 años de la muerte de Edgar Allan Poe, fallecido en 1849 en un hospital de urgencias de Baltimore, sin la compañía apenas de amigos ni familiares. Y es que la muerte, para la desgracia de Edgar, estuvo presente durante toda su vida e, indudablemente, fue uno de los grandes pilares que inspiraron sus escritos. De hecho, la mejor historia de Poe es quizás su vida personal, que parece sacada de uno de sus cuentos.
La obra de Poe es considerada en la actualidad como representativa del género denominado “romanticismo oscuro”, que se caracterizaba por la muerte y lo macabro como temas de tónica general. Los escritos del autor se pueden clasificar en tres grandes bloques: Poesía, cuentos y novelas. La faceta más prolífica de Poe fueron los cuentos, que se pueden dividir en las siguientes temáticas: cuentos de terror (“El barril de amontillado”, “El gato negro”…), sobrenaturales (“La caída de la casa Usher”, “La verdad sobre el caso del señor Valdemar”…), ciencia ficción (“Eureka”, “Conversación con una momia”…), policíacos o misterio (“El escarabajo dorado”, “Los crímenes de la Rue Morgue”…) y oníricos (“Silencio”, “El hombre de la multitud”…).

El maestro del género fantástico de terror, tal y como lo conocemos actualmente, nació en Boston el 19 de enero de 1809. Su padre, David Poe, abandonó a su familia antes de que Edgar cumpliese un año, y su madre, Elisabeth Poe, falleció de tuberculosis un año después. Ésta fue la primera inclusión de la muerte en la vida de Poe, encuentro que revivirá durante toda su existencia.

Edgar es acogido por los señores Allan, y de ahí su nombre. A pesar de que nunca fue adoptado, el matrimonio le cedió su apellido. Su infancia queda marcada por la pérdida de sus padres y por el rechazo que suponía no haber sido adoptado, sino acogido, por una familia que lo separó de sus dos hermanos:  William Henry Leonard y Rosalie.
Su más temprana educación, desde los seis hasta los once años, fue en Inglaterra, ya que su familia era de ascendencia británica. En este periodo empezó a escribir sus primeros relatos serios. Aunque volvió a los Estados Unidos a los once años, su educación siempre fue británica. Su etapa en Inglaterra la recuerda solitaria y triste, siendo fuente de inspiración posteriormente para su relato “El Hombre en la multitud”.
“El peor corazón de un mundo es un libro más repelente aún que el de
Hortulus Animae, y tal vez una de las más grandes mercedes de Dios sea
que es Lüsst sich nicht lessen, que no se deja leer.”
                                                                            El Hombre en la Multitud, Edgar Allan Poe
Con catorce años se enamora apasionadamente de la madre de un compañero de estudios, reflejando su amor en el poema “To Helen”.
“Helena, tu belleza es para mí
como aquellos antiguos barcos de Nicea,
que suavemente, sobre el perfumado mar,
se abrían camino, cansados, fatigados,
hacia la orilla de su nativa tierra
[…]
                                                                               To Helen, Edgar Allan Poe
La heroína del poema fallece a los pocos meses con tan solo treinta años de edad.
A los diecisiete años ingresa en la universidad, pero no termina sus estudios debido a su afición al juego y al alcohol, ya que su padrastro se negó a pagar sus deudas. Esto conllevó una gran pelea entre ellos, que derivó en el final de su relación.
“[…] Descendía… incesantemente, inevitablemente…, descendía.
Jadeaba con verdadera angustia a cada oscilación. Me agitaba
convulsivamente a cada paso de la cuchilla. […]”
                                                               El pozo y el péndulo, Edgar Allan Poe

 

Romanticista donde los haya (como posteriormente harían figuras como Hemingway) Poe se alista en el ejército a la edad de 18 años, falsificando su edad. Durante este período comienza a publicar libros, hasta que se licencia dos años más tarde. Aún en la ruina, sus siguientes publicaciones se las sufragaron sus compañeros de West Point, donde sirvió como cadete. Durante sus años de reclutamiento Poe se dedicó a escribir numerosos relatos satíricos que ridiculizaban a superiores y sargentos. Sus compañeros, creyendo que sus publicaciones tratarían el mismo tema, se llevaron una gran decepción cuando descubrieron que eran cuentos de terror.
“[…] Plutón, llamábase así el gato, era mi amigo predilecto. Sólo yo le daba de comer, siguiéndome
siempre por la casa, e incluso me costaba trabajo impedirle que me siguiese por las calles. […] Una
noche, al regresar a casa completamente ebrio, de vuelta de uno de mis escondrijos del barrio, me
pareció que el gato evitaba mi presencia. […] Del bolsillo de mi chaleco saqué un cortaplumas, lo abrí
cogí al pobre animal opr la garganta y, deliberadamente, le vacié un ojo… […]”
                                                                   El gato negro (el cuento más terrorífico jamás escrito,
es fácil imaginar la decepción de sus sufragadores)

 

Su padre fallece en 1834, sin dejar nada en herencia a Edgar. Esto hace que el escritor tenga que trabajar para ganarse la vida, lo cual estaba mal visto en aquella época para los creadores literarios. En Richmond consigue trabajo como redactor en el periódico Southern Literary Messenger. No logró conservar el puesto mucho tiempo, dado que lo despidieron por presentar conductas de embriaguez en varias ocasiones.
Edgar Allan Poe rompió todos los cánones de lo establecido hasta el momento, para dar vida a una creación literaria innovadora y aterradora, que influenció de un modo directo e indirecto al género fantástico en general y a los autores que lo sucedieron en particular. Y es que no son pocos los estudiosos de la obra de Poe que consideran que fue el que asentó las bases del género actual de terror.
No en vano, hasta el mismísimo H.P. Lovecraft lo consideró un maestro. Y qué mejor modo de concluir (por el momento) este pequeño homenaje a Poe que con una poesía que le dedicó Lovecraft:

Estirpe inmortal, las sombras de esta tierra

Duermen y sueñan con siglos ya enterrados;
Grandes olmos entre las tumbas se elevan,
Alta bóveda sobre un mundo olvidado.
Reververa por doquier un númen del recuerdo
Alentando en la hojarasca susurros de otro tiempo,
Lamentos que añoran escenas que pasaron.
Lóbrego y solitario un espectro se desliza
A través de los caminos que ya transitó en vida;
No muchas miradas lo verán, aunque su POEsía
Perdura en el tiempo con un eco que aún fascina.
Ojos que han penetrado su magia y su secreto
Encontrarán entre estas tumbas el alma del maestro.
Por donde un día pasó Poe, H.P. Lovecraft
Este inconcluso artículo continuará
Escrito por P. Borrego
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