H. P. Lovecraft: El creador de leyendas que se convirtió en leyenda

Son muchos los que conocen la obra de Lovecraft: La llamada de Cthulhu, La maldición que cayó sobre Sarnath, El caso de Charles Dexter Ward… Pero son pocos quienes conocen realmente al autor.
Cthulhu tenía padre, y era este señor
Solitario, taciturno y retraído, vivió sin mucha compañía. Con sus mejores amigos se comunicó de manera epistolar, y rara vez salió de su ciudad natal, Providence. Lovecraft ni siquiera asistió a la escuela de manera continuada, como el resto de los niños.
Nacido en 1890, Howard Phillips Lovecraft se quedó huérfano de padre a los 8 años. Su madre, gravemente afectada por una enfermedad crónica, vivía medicada con arsénico. A la edad de 3 años Lovecraft presenció cómo su padre sufría una crisis nerviosa, provocada por una neurosífilis, que lo incapacitó hasta su muerte. Desde ese momento, la educación del joven Howard pasó a manos de su madre, sus dos tías y su abuelo materno, que le inició en la lectura. A la edad de dos años, Lovecraft recitaba poesía, un año más tarde leía y, tres años después, comenzó a escribir.

 

Sus escritos deben mucho a su vida privada. Desde una edad muy temprana sufrió de terrores nocturnos, lo que influyó en su obra. No le gustaba estar jugando con otros niños, prefería estar solo leyendo o escribiendo. De ahí que, en la mayoría de sus narraciones, el protagonista sea una persona solitaria en pasajes igualmente desolados, enfrentándose al horror sin apoyo alguno. Sentía predilección por todo lo antiguo, y un miedo visceral por todo lo nuevo. Se consideró siempre británico, y adoraba todo lo que le recordase el pasado colonial de su patria.
“Todos los ideales de la moderna América (basados en la velocidad, el lujo mecánico, los logros
materiales y la ostentación económica) me parecen inefablemente pueriles y no merecen seria atención”.
H.P. Lovecraft
Lovecraft odiaba la luz del día. Esto, unido a sus terrores nocturnos, hacía que el autor ocupase sus noches paseando, escribiendo, leyendo y admirando los paisajes que, según él, adquirían nuevas formas. Este goce estético fue el que, según Derleth, le impidió suicidarse. Robert Bloch afirmaba que, si bien era cierto que Lovercrat había fomentado su propia leyenda de “hombre sólo en el mundo”, el autor siempre estaba en contacto epistolar con numerosas personas y al corriente de la filosofía, la política y la ciencia de su época. La opinión de sus conocidos era muy diferente a la opinión pública que se tenía sobre el autor: “Era un hombre inteligente y objetivo” (Robert Bloch), “era uno de los hombres más humanos y comprensivos que he conocido en mi vida” (Clifford M. Eddy, Jr.), “poseía un encanto y un entusiasmo juveniles” (Alfred Galpin),”jamás y de ninguna manera fue un hombre solitario y excéntrico. La lógica y la razón gobernaban todas sus actividades” (Donald Wandrei)…
“El cuadro del hombre retraído y solitario que persigue sombras y pasea de noche 
en antiguos cementerios no es completo. La rareza de Howard Phillips Lovecraft 
residió en que su torre de marfil estaba mejor construida y era más bella que la mayoría 
de ellas y en que invitaba al mundo entero a visitarla y compartir sus riquezas”.
                                                                                                               Robert Bloch
Vivió en una época fascinante para la creación literaria en el género fantástico, heredera de los clásicos romanticistas y coetánea al fenómeno del espiritismo, la era dorada de las ciencias ocultas, la Golden Dawn y la creación del concepto de “salud mental”. Lord Dunsany fue su gran ídolo. Sus libros ocupaban su lectura de cabecera, que le inspiraron la publicación de su primer relato fantástico en 1917, Dagon, en la revista Weird Tales. La mayor parte de sus narraciones se publicaron en esta misma revista. Edgar Allan Poe fue su otro inspirador, al que dedicó alguna poesía y ensayos (“El Horror en la Literatura”).
“En la noche experimento una extraña sensación de expectación y de aventura,
relacionada con el paisaje, con la arquitectura y con ciertos efectos de las nubes en el cielo”
H.P. Lovecraft
Lovecraft no cursó estudios superiores ni universitarios. Su formación académica finalizó a la edad de 16 años. Una pena, quien sabe lo que hubiese podido recrear el autor con una disciplina aplicada a la creación literaria. Esto explica en parte que su estilo de escritura no sea tan depurado como el de autores del Círculo de Lovecraft como en el caso de Ambroce Bierce, entre otros.
Eso no impidió que publicase varias de sus obras en revistas literarias. Ya había comenzado a escribir algunos textos con 6 años. Fue por sus escritos por lo que la United Amateur Press Association le invitó a unirse a ellos y le animó a seguir escribiendo, tanto relatos de terror como poemas o ensayos. Fue entonces cuando comenzó la correspondencia con los que se convertirían en el Círculo de Lovecraft.
“Este intercambio de ideas me ayuda considerablemente a superar la 
estrechez de horizontes que siempre amenaza mi existencia de hombre solitario”
                H.P.Lovecraft, respecto a su correspondencia con sus amigos del Círculo
Evidentemente, el mayor mérito de Lovecraft es haber creado el universo de los Mitos. Y digo “haber creado” porque fue él el que motivó a los otros componentes del círculo de Lovecraft para dicha creación. Cierto es que ellos, asimismo, motivaron a Lovecraft para crear nuevas narraciones. No era extraño que uno de ellos escribiese una historia y otro la continuase. O que a alguno de ellos se le ocurriese una nueva criatura o una deidad primigenia y que otro la tomase para uno de sus escritos. En este sentido cabe destacar la curiosidad de la obra The shambler from the stars. La historia fue así: el señor Bloch escribió una narración en la que fallecía trágicamente (al leer un libro de los Mitos, que casualidad…) un personaje con grandes similitudes a su amigo Lovecraft. Antes de enviar la obra a la revista en la que sería publicada, Bloch tomó la precaución de pedir permiso al mismísimo Howard para matarlo en un relato, a lo que el escritor de Providence respondió con un certificado autorizando tal muerte:
A quien corresponda:
Certifico que Robert Bloch (…) queda plenamente autorizado para retratar, matar, aniquilar, desintegrar, transfigurar, metamorfosear o bien maltratar al abajo firmante en el cuento titulado “The shambler from the stars”.
Viniendo de aquella época, estas frases se podrían atribuir a un genio. Actualmente, seguro que se atribuirían a un friki. Sin embargo, y continuando con la historia, Lovecraft no dio por zanjado el asunto. Un año más tarde, en el relato The haunter of the dark, Lovecraft hizo aparecer a Robert Blake (pseudónimo real de Robert Bloch). ¿Cómo lo mató? Utilizando una criatura de los Mitos, para devolver el gesto, era un hombre educado. Una vez que Lovecraft falleció, Bloch le rindió homenaje haciéndole aparecer con su verdadero nombre en The shadow from the steeple, en la que aparece como amigo del difunto Robert Blake y cronista de su muerte. De este modo, Lovecraft quedó inmortalizado históricamente como escritor y fantásticamente como personaje.
A la edad de 34 años contrae matrimonio con Sonia Greene, a la cual no conoció por correspondencia, sino en una convención de periodistas en Boston. Cambiado su estado civil, se mudó a Nueva York, ciudad que le impresionó en un principio. Sin embargo, debido a problemas económicos, su mujer se muda a Cleaveland, dejándole sólo en la Gran Manzana. Lovecraft no soportó La Ciudad más de dos años. Llegó a un acuerdo amistoso de divorcio con su esposa y regresó a Providence sin descendencia, donde pasó el resto de sus días. A raíz de este fracaso y de las pocas relaciones sociales conocidas a Lovecraft, muchos biógrafos especularon sobre su asexualidad, aunque su esposa siempre lo desmintió definiéndolo como un adecuado y excelente amante y esposo.
En los últimos años de su vida Lovecraft soportó apuros económicos, lo que le llevó a trabajar igualmente como revisor de otros autores o de negro. La muerte de su amigo Robert. E. Howard contribuyó a aumentar su pena. Lovecraft falleció de una patología estomacal a los 47 años de edad, el 15 de marzo de 1937, sin conocer que sería un grande. Fue enterrado en el panteón de su abuelo Phillips en el cementerio de Swan Point.
Después de su muerte, sus amigos y conocidos (sobre todo Donald Wandrei y August Derleth) recopilaron sus cuentos inéditos y los publicaron. En torno a la naciente leyenda de Lovecraft crearon una editorial: Arkham House. Al darse a conocer la obra de Howard también comenzó a nacer una leyenda en torno al hombre. Según Maurice Lévy, “quisieron explicar los monstruos de Lovecraft haciendo de éste un monstruo”.
Escrito por P. Borrego
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