Soy Leyenda de Richard Matheson (1954)

Ya en los 50, se apuntó el futuro género de terror.
Muchas veces, hemos podido escuchar discusiones sobre las diferentes criaturas que pueblan el género de terror actual e incluso clásico tanto en su formato escrito, como en el cinematográfico mayormente. En esta “Soy Leyenda” escrita en el año 1954 podremos encontrar e incluso sorprendernos de que muchos aspectos del cine de terror y fantástico actual, se encontraban descritas hace ya cincuenta y siete años.

 

Richard Matherson actualmente
La historia nos sitúa en Los Ángeles, un futuro postapocalíptico comprendido entre los años 1976-1979. Nos cuenta el día a día del que parece ser el único ser humano corriente tras una pandemia, llamado Robert Neville, un currante que llevaba frigoríficos y sin formación científica alguna pasa a ser un superviviente nato, acondicionando su casa con generadores de gasolina para mantener la luz y un huerto que le permite subsistir. Pero no está solo, ya que unos seres vampíricos vienen a hacerle compañía todas las noches, no dejan de acosarle, dando voces, golpeando la casa e incluso algunas vampiras le tientan abriéndose la ropa para que salga.
De todos ellos el que destaca es Ben Cortman, amigo antes del protagonista antes de infectarse y que será su principal acosador llamandole con un espantoso: “Neville, sal de ahí” una y otra vez mientras golpea la casa. Lo más aterrador de este personaje es que se mete en la chimenea de una casa vecina durante el día y además es el único vínculo que le queda a Robert con su pasado.
Además de lo expuesto, el libro es su gran mayoría es un monólogo sobre el día de este hombre, tras sobrevivir “psicológicamente” a las noches gracias a la música y el whisky, se levanta, se asea, desayuna y lo primero que hace es salir a la calle y recoger los cadáveres de aquellos vampiros que bien han muerto por exposición solar (sin cenizas y explosiones) o han sido víctimas de sus compañeros, entrar en las casas (barrio a barrio) mientras duermen y clavárles la pertinente estaca y llevarlos a una especie de hoyo que hicieron los militares cuando aún habia civilización, que permantemente está ardiendo (con ayuda de Neville también) para incinerar los cuerpos durante la primera fase de la pandemia.
Esta vida monótona, hace que la salud metal del protagonista se resienta, especialmente cuando a lo largo de la novela nos desvela fragmentos del pasado, atormentado por su mujer y su hija pequeña. La naturaleza de las criaturas aún llamándose vampiros es más parecida al zombi torpe, con algo más de inteligencia pues tienen retazos de su vida anterior y la repiten como un tocadiscos, además de que en la novela se les llama muertos vivientes y vampiros indistintamente pues son alérgicos al ajo.
Portada clásica de la novela en español
Mencionar que aunque el protagonista no tenga estudios, tiene interés en saber y esto hace que vaya a la biblioteca durante horas para intentar entender el porqué de lo que ocurre.
Es el postulado pedagógico del aprendizaje por necesidad, que muchas veces resulta mucho más provechoso.
Además un elemento permanente en la novela es la soledad y la falta de compañía del protagonista que le hará incluso hacerse amigo de un perro callejero al que irá conquistando poco a poco.
Sin duda lo más impactante es el final, donde descubre que existen otros que tienen inteligencia (infectados que no afectados) que le ven de una manera MUY negativa.
Si queréis saber el porqué de esta y otras muchas incógnitas, y el trágico final que da sentido al nombre del libro, ya sabeis que hacer. Como es un libro antiguo recomiendo la edición más reciente para que la traducción resulte más amena.
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