David Cronenberg: El Barón de la Sangre

Con casi cuarenta películas a sus espaldas, y con una activa carrera desde 1969 hasta nuestros días, el artista invitado de esta semana ha sido uno de los mayores impulsores y creadores del cine fantástico tal y como lo conocemos actualmente. Junto con John Carpenter y Wes Craven, completa el triángulo del denominado “las tres C” del cine de horror contemporáneo. La tercera “C” no podría corresponder a otra personalidad más que a David Cronenberg.

Actor, guionista y director, y no precisamente por este orden. Innovador en perspectivas, creador de monstruos y de historias a medio camino entre la ciencia ficción, el cine negro y el surrealismo. En una época en la que convergen las nuevas tecnologías y unas nuevas líneas artísticas de belleza, Cronenberg es el representante de La Nueva Carne en el celuloide.
La Nueva Carne. Definición gráfica
David Cronenberg nació en Toronto, Canadá, en 1943. Tras la educación básica, entra en la universidad y se gradúa en Literatura. Su preparación universitaria influenció en gran medida su futuro estilo cinematográfico, siendo marcado por autores tales como Vladimir Nabokov y  William S. Burroughs. No en vano, otros creadores de lo fantástico ya se habían inspirado previamente en Nabokov para adaptaciones cinematográficas, como es el caso de Stanley Kubrick con Lolita. Su paso por la universidad lo condijo inevitablemente al mundo cinematográfico. La proyección en las aulas de Winter Kept Us Warm, dirigida por David Secter en 1965, le impactó en tal grado que decidió dedicarse al cine (no se conoce si por el placer del visionado o por el disgusto del mismo).
A pesar de que, anteriormente, había realizado algunos cortos y colaboraciones en el mundo del celuloide, su primera película fue Stereo (1969), aunque el éxito le llegó con Vinieron de dentro de… (1975), una nueva visión a medio camino entre el mundo de los infectados y de los experimentos científicos. El argumento de esta película está inspirado en el desenlace del primer matrimonio del director, con Margaret Hindson. Este suceso afectó mucho a David y su hija Cassandra, causándoles una gran confusión y ansiedad. El personaje de Nola Carveth, la madre de los infectados en la película, es un alter ego de su exmujer y uno de los infectados, en un desapercibido plano, era el señor Cronenberg. Esta película hizo que el Festival de Cine Fantástico de Sitges abriese sus puertas a Cronenberg, para otorgarle el premio a Mejor Director. A partir de aquí las nominaciones y los premios serían algo habitual en los trabajos del director.
Rodaje de “Vinieron de dentro de…”
Durante los primeros años compaginó su carrera cinematográfica con producciones independientes para la televisión canadiense. Esto, junto con el estreno de Rabia en 1977, hizo que se le empezase a denominar con el manido término de “Director de culto”. Sitges recibió de nuevo a Cronenberg, esta vez para entregarle los premios a Mejor puesta en escena y Mejores efectos especiales por Rabia. El ansia, la desesperación y los instintos más básicos proyectados en el ser humano a través de una extraña enfermedad, dotaron a los personajes de esta película de capacidades pseudomonstruosas que empezaron a dar forma a La Nueva Carne en la gran pantalla. Asimismo, a través de estas dos producciones, a Cronenberg se le otorgó el peculiar apodo de “creador del horror venéreo”. Esta curiosa denominación no se aleja mucho del reflejo de una realidad social que empezó a aflorar en los años 70 y que llegaba a su culmen en los años 80 y 90, en los cuales habitaba una población desconcertada y asustada por la aparición del SIDA y la proliferación de las patologías de la nueva era, como son la hepatitis y el cáncer. Cronenberg siempre ha sido un entendido del miedo humano, cuyo reflejo aparece claramente en su obra.
En “Rabia” también había infectados
Cromosoma 3, dirigida en 1979, se aleja en cambio de su dos anteriores proyectos. Cronenberg, siguiendo la tónica de las aberraciones y los avances científicos, muestra una película de terror sin más relevancia. En este mismo año contrae matrimonio con la directora y productora Carolyn Zeifman, con la que tuvo dos hijos.
La protagonista de “Cromosoma 3” es esta linda niña
A partir de este momento la obra de Cronenberg se caracterizará por presentar un gran impacto visual, tanto en la estética de los personajes como el en atrezo. Su hermana Denisse será la responsable del diseño del vestuario de la mayor parte de sus películas.
Cronenberg al desnudo
En 1981 dirige Scanners, una de las películas míticas de la década de los 80, con una de las escenas más conocidas del cine fantástico: Michael Ironside con la cabeza en explosión. En ella se trata la ciencia ficción en combinación con los experimentos psíquicos. Esta película tuvo una gran repercusión en la sociedad europea, en la que el movimiento punk adoptó su lema: “que me hayáis creado no os da derecho a destruirme”. Para no variar, esta película también fue galardonada en festivales internacionales, como Fastasporto (Mejor Película) o los Premios de la Academia de Películas de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror (Mejor Película Internacional y Mejor Maquillaje). Tras esta cuarta película, a Cronenberg se le comienza a conocer como El Barón de la Sangre, título paradójico para un director que, hasta el momento, ha trabajado mayormente el género de ciencia ficción, cuando coetáneamente convivía con grandes del género de terror sangriento como Carpenter, Craven, Hooper y Holland. Quizás, de todos ellos, Cronenberg sea el menos sanguinario.
Escena mítica donde las haya. Compite con fragmentos legendarios de la ciencia ficción tales
como el disfraz de “Desafío total” o  el villano quemado por ácido en “Robocop”
Ya consagrado en el fantástico, en 1983 dirige una obra maestra del género: Videodrome, que será su pieza más representativa en el género de La Nueva Carne. De este modo, el señor Cronenberg pasa a ser el representante del movimiento de La Nueva Carne en el campo cinematográfico, junto con Giger en el arte y Barker en la literatura. Hasta el momento, ninguna producción cinematográfica ha logrado plasmar de un modo más explícito la significación de este movimiento. El surrealismo, la acción y el suspense se aúnan en una única historia en la que la carne y la tecnología se hacen una. Curiosamente, Videodrome sólo ganó premios menores, como fueron en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Bruselas (Mejor Película de Ciencia Ficción), el Premio de la Sociedad de Cinematógrafos Canadiense (Mejor Cinematografía) y el Premio Genio (Dirección). Ironía donde las haya, esta película actualmente se considera “de culto”. De nuevo, en este largometraje Cronenberg hace un cameo de lo más característico: cuando Max Renn, su protagonista, se pone el casco, no era James Woods si no Cronenberg.
Cronenberg sacando lo mejor de James Woods (literalmente…)
En 1983 Cronenberg adapta a la gran pantalla la novela de Stephen King La Zona Muerta, con un espléndido Christopher Walken, mano a mano con Martin Sheen, que presentan un thriller entre la ciencia ficción y el suspense político. En su época fue todo un éxito que dio lugar a una serie de televisión de título homónimo, con la que Cronenberg no tuvo nada que ver. Siguiendo la tónica, esta película fue ganadora de siete premios en festivales de cine fantástico.
Sheen y Walken mano a mano
La mosca (1986), su siguiente producción, fue lo que terminó de encumbrar (más aún, incluso) al director. Jeff Goldblum encarna al clásico doctor loco, en una nueva versión de su original de 1958. Cronenberg da una nueva perspectiva a la antigua producción, dotándola de una mayor sofisticación científica y, como no podía ser de otra forma, dimensiones carnales. La actuación de Goldblum y Gena Davis, unida a la magnífica dirección de Cronenberg, hicieron de este largometraje un gran éxito en el momento, que aún se sigue considerando como tal. En esta película Cronenberg hace un pequeño cameo interpretando al ginecólogo, papel que no se sale de los gustos del director, como ya demostrará en interpretaciones y producciones posteriores. De nuevo, La Mosca se situó entre las premiadas: fue ganadora de en cinco festivales, entre los que destaca el Oscar al Mejor Maquillaje.
El doctor Seth tiene la mosca detrás de la oreja
Tras la participación en algún capítulo de series televisivas como Misterio para tres, el director retorna a la gran pantalla con Inseparables (1988), otra pieza única del género fantástico, que relata la extraña vida y relación de dos hermanos gemelos ginecólogos. Esta película, basada en hechos verídicos, fue otra de las representativas del género de La Nueva Carne. Lo más destacable de esta producción es la interpretación de Jeremy Irons en un papel doble, en el que demuestra sus dotes para cambiar de registro en dos personajes totalmente diferentes. De nuevo, esta película entra en la lista de las premiadas: sólo en premios, sin contar las nominaciones, consiguió 23 galardones, nada más y nada menos. Cronenberg, de nuevo, inseparable de sus personajes, realiza un pequeño papel en esta producción como matrón.
Irons Vs. Irons
Con este último trabajo parece que el director le cogió el gusto a interpretar a excéntricos profesionales de la salud y, en 1990, retoma esta afición apareciendo como el Dr. Derek en Razas de noche. En este largometraje, el director hace de actor, y es dirigido por Clive Barker (el antagonista por excelencia de Stephen King), amigo y compañero del señor Cronenberg en La Nueva Carne.
Caradebotón, el alter-ego del doctor Derek
Tras su trabajo en la serie de televisión Scales of Justice, en 1991 Cronenberg dirige El Almuerzo al Desnudo, basada en al novela homónima de William S. Burroughs. Esta película no es la más representativa del director, pero sí la más apreciada como pieza de cine “de autor” e “independiente”. Actualmente, se considera uno de los clásicos más valorados como pieza “de culto”. Este dato resulta curioso puesto que el estreno del largometraje no fue tan valorado por la crítica como el resto de su trabajo. Y también resulta anecdótico que, a diferencia del resto de sus obras, que tratan temáticas argumentativamente controvertidas, esta obra se asienta en una historia irrelevante de un grupo de personajes drogadictos que se mantienen a la deriva igual que los espectadores. A pesar de que muchos la consideran una producción del género surrealista, nada tiene del mismo, puesto que las alucinaciones de una serie de toxicómanos no son más que simples delirios sin significado, que carecen de metáfora y simbología alguna. El Oso de Oro en el Festival Internacional de Berlín fue el galardón más representativo de los 14 que ostenta esta producción.
No es un extraterrestre, es lo que pasa cuando se mezclan las drogas con el alcohol
En 1993 repite con Jeremy Irons en M. Butterfly, producción alejada de la tónica de Cronenberg que trata de nuevo un suceso verídico cargado de polémica y de espionaje político. Toda una joya. De nuevo, esta película fue galardonada, en el Festival de Sant Jordi, con el Premio al Mejor Actor Extranjero: Jeremy Irons.
Irons Vs. Irons
Cronenberg, en su siguiente trabajo, volvió a cubrir el género de La Nueva Carne, esta vez con una obra del escritor Ballard: Crash (1996), la cual adaptó de un modo bastante personal y en la que hizo brillar a James Spader y a Elias Koteas. De los ocho premios que recibió esta producción, el más destacable es el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes.
Cronenberg provocó un choque en el público con “Crash”
El género fantástico continúa, esta vez en un mundo en que la realidad virtual solapa a la realidad: Existenz (1999). Aunque esta película es considerada representativa en el género de la ciencia ficción para muchos, puede que lo más destacable de la misma sea la participación de Jude Law.
En esta película Cronenberg hace más punciones lumbares que el doctor House en toda la serie
Tras el rodaje de un par de cortometrajes, David Cronenberg cambia totalmente de registro, pero sin abandonar el género fantástico. Este cambio se hace patente con Spiders (2002). Aunque por su título parezca una película de gigantes arañas asesinas, el largometraje trata de la locura humana en la historia personal y trágica de un hombre sencillo. Un thriller en toda regla que no deja de ser, como todo lo que emana de Cronenberg, un tanto extraño.
Tela de araña: definición gráfica
Su siguiente trabajo fue Una historia de violencia (2005). Así se inicia su colaboración con Viggo Mortensen y su incorporación como director al cine negro que, por cierto, lo estaba pidiendo a gritos. La novela gráfica de John Wagner jamás pudo estar mejor adaptada: explícita, directa y, como su propio nombre indica, violenta. Una historia de venganza en toda regla. Este largometraje ha sido el más laureado de su filmografía, con 33 premios, entre los que destaca la Palma de Oro del Festival de Cannes.
Cronenberg continúa con el cine negro en su siguiente trabajo: Promesas del Este (2007), que se puede definir con una sola palabra: Impecable. El director repite de nuevo con Mortensen, al cual acompaña un reparto excepcional en el que destacan Vincent Cassel o Armin Mueller-Stahl. 25 premios internacionales avalan la calidad de esta película, de la que no hace falta mencionar su argumento. Cronenberg no baja el listón.
Hasta en las películas de cine negro de Cronenberg hay personajes chungos
Su última producción hasta la fecha, y que aún se puede encontrar en el cine, es Un método peligroso (2011), en la que trata la relación de Freud, padre del psicoanálisis, y Jung, su más reconocido discípulo heterodoxo. Cronenberg vuelve a repetir, una vez más, con Mortensen, al que corea un magnífico Michael Fassbender. Aunque la obra ostenta una calidad considerable, la historia en la que se basa no sólo podría haberse tratado con más profundidad, si no que, de la mano de Cronenberg, se esperaba algo más macabro,  profundo o repleto de fantasmas, tal como el psicoanálisis dicta. Esto, más la sobreactuación de Keira Knightley, resta puntos al resultado final. No obstante, a pesar de que todavía no ha terminado su paso por los festivales internacionales, ya ha obtenido tres premios.
Freud y Jung… Eso sí da miedo
Cronenberg, sin duda, es una de las figuras más representativas del cine fantástico. Sus obras se caracterizan por tratar en profundidad temas inexplorados que rozan lo macabro y el surrealismo. Pero no por ello este señor carece del sentido del humor (o que ama en exceso el surrealismo). Sus innumerables cameos y apariciones en su propia obra, en personajes de lo más pintorescos y característicos, se combinan con colaboraciones en diferentes películas. De este modo, ha trabajado con Landis, (el maestro del humor negro) en La familia Stupid. También participó en Jason X, seguramente la peor entrega de la saga. Del mismo modo, ha rechazado otros trabajos de dirección, como El Retorno del Jedi, Top Gun (lo cual es obvio), Robocop o El detective cantante(lo cual es más obvio aún).Cronenberg crónico, como las patologías de sus personajes, pero él en genialidad y en galardones recibidos. Retorcido y explícito, pero siempre brillante. Un maestro que ha revolucionado la ciencia ficción y que, seguramente, seguirá impactando en el celuloide. Después de todo, el Barón de la Sangre nunca ha sido en exceso sangriento.
Escrito por P. Borrego
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