Marvel 1602

Recientemente Panini Cómics ha lanzado un coleccionable llamado Ultimate Marvel, donde ofrecerán algunas de las sagas más destacables del universo Ultimate, la reinvención para el siglo 21 de los héroes clásicos. Sin embargo, a pesar de ser una colección muy recomendable (siempre y cuando no nos endosen Ultimatum), lo más destacable de su primer número es precisamente todo lo contrario, el tomo de “regalo” llamado 1602, una reinvención de los héroes en pleno siglo 17.

Era una obra que tenía pendiente desde el momento que oí hablar de ella: “¿Héroes como Los 4 Fantásticos, Spider-man o los X-men en el siglo 17?”… la idea partía de una premisa tan bizarra que uno no sabe qué esperarse, qué es lo que encontrará dentro.

Bueno, pues ya os lo digo yo: una lectura muy recomendable.

Nos encontramos en los últimos años de la era isabelina. La reina Isabel cada día está más enferma y todo parece indicar que al no tener hijos su sucesor será Jacobo VI de Irlanda, cuya convicción religiosa en contra de la brujería es un problema para muchos, desde el doctor de la reina Stephen Extraño hasta Carlos Javier, profesor de una escuela para hijos de caballeros que realmente actúa como tapadera de los “nacidobrujos”, gente con habilidades extraordinarias pero consideradas brujería por muchos. Además extrañas tormentas eléctricas azotan todo el mundo, como presagiando un fin del mundo cada vez más cercano, por lo que la reina ordena a su jefe de la organización de espionaje, Sir Nicholas Furia, que se encargue de un artilugio sagrado que están trayendo desde Jerusalén.

Como ya he dicho, mi único conocimiento sobre esta historia era su existencia, nada más. Ni autores, ni personajes implicados más allá de los que la portada te enseña. Por lo que ha supuesto una más que agradable sorpresa al ver que se trataba de una historia guionizada por Neil Gaiman, que a este paso se está convirtiendo en mi escritor fetiche (suyas son Stardust y American Gods, ambas con reseñas en esta web, además de la muy recomendable Sandman). El dibujo es también muy bueno, a manos de Andy Kubert y Richard Isanove, utilizando el mismo estilo que les dio renombre en Lobezno: Origen, que consiste en que Isanove colorea sobre los lápices de Kubert, sin entintador, dando ese toque añejo que tan bien encaja en esta obra.

Muchos héroes de la clásica Marvel tienen cabida aquí, y no revelaremos  ninguno para no estropear la sorpresa. Contrariamente a lo que se pueda pensar ninguno parece fuera de lugar, adaptándose al tiempo y la historia a la perfección. Quizá el único inconveniente sea la historia en sí mismo, que da la sensación de ser una simple excusa para enseñarnos dichos personajes y cómo se desenvuelven en ella, llegando al momento final en el que todo parece un deus ex machina en la que incluso el propio Mr. Fantástico se permite romper la cuarta pared e insinuar que en su universo las leyes de la física o la lógica no importan tanto como las historias (cuando el propio Ben Grimm le pregunta si puede devolverle su aspecto, le contesta “La ciencia dice si, una cura es posible. Pero las leyes de la historia sugieren que ninguna cura duraría mucho tiempo, Benjamín. Pues al fin, ay, eres mucho más interesante así”).

La edición de Panini es mejorable. Hay un par de bocadillos sin su texto y en una ocasión incluso un bocadillo se superpone a otro. Además hay alguna que otra falta de ortografía y errores de traducción, pero nada realmente grave.

Resumiendo, nos encontramos con una lectura original y entretenida, con unos personajes que se mueven con soltura en una historia que aunque por momentos hace aguas la mayor parte del tiempo consigue mantener el interés y coherencia dentro del universo planteado.

Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

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