30 Salón del Cómic de Barcelona: resumen del jueves

Y en un visto y no visto, el primer día del salón pasó. Sin duda uno de los mejores días para visitarlo, ya que aunque quizá no operase al 100% y se guarden parte de la artillería pesada para el sábado, también se trata de un día tranquilo con poca gente en el que puedes pasear con calma entre los distintos stands y recibir una atención más personalizada. A continuación repasaremos los puntos más destacables de esta trigésima edición del Salón del Cómic Internacional de Barcelona.

Sin duda alguna la Fira de Barcelona es el lugar idóneo para esta clase de eventos, y muchos somos los que nos llevamos las manos a la cabeza cada vez que Ficomic anuncia que el Salón del Manga permanecerá en La Farga. Pero no hay que olvidar una cosa: a pesar de parecerse en la base, en el fondo estamos hablando de dos eventos muy distintos, con distintos objetivos y distinto público.

Más allá de la especialización de cada uno, si bien el Salón del Manga es conocido por ser una fiesta anual para otakus de todo el país, el Salón del Cómic se trata de un evento más profesional y adulto. Parte de eso lo consiguen gracias a una mayor cantidad de exposiciones, y no solo eso, sino que ocupan un lugar destacable en el pabellón, lejos de ocultarlas en salas paralelas degradándolas a algo anecdótico. Por poner un ejemplo, nada más entrar el visitante se encuentra con una muestra que ilustra los 50 años que cumple nuestro vecino y amigo Spider-man. Los nuevos 52, Moebius, Little Nemo, robots… ¿Y las tiendas? Ahí están, en su sitio, para quien quiera visitarlas, pero para nada son ni deberían ser el eje central de una fiesta del comic como es esta, convirtiendo el evento en poco más que un centro comercial en el que encima tienes que pagar para entrar. Bravo por Ficomic y por seguir teniendo las ideas claras en al menos uno de sus dos grandes eventos.


La distribución de los diferentes stands y exposiciones facilita el tránsito entre las personas, dejando grandes espacios libres consiguiendo asi evitar la sensación de estar en una lata de sardinas. Quizá en ello también ayudase que al ser el primer día y laborable no había mucha gente, algo que sin duda un servidor agradeció muchísimo. Pocas veces tiene uno la posibilidad de tomarse con calma el visitar un evento de estas características, pudiendo detenerme a leer los pies de foto en las exposiciones, o charlar con algunas de las chicas de los distintos stands (a destacar que el trato por parte de todo el mundo ha sido siempre muy amable y correcto… ¡esperemos que el domingo sigan con las mismas ganas y energías!).

Uno de los momentos más divertidos se trataba de ver como un brazo robótico como los que se usan en las cadenas de montaje era reprogramado para realizar caricaturas robóticas, regalando luego el dibujo a los visitantes.

También me gustaría destacar que al igual que años anteriores, contamos con escenarios promocionales para poder hacernos fotos. El año anterior podíamos intentar levantar el Mjolnir, el martillo de Thor, pero este año creo que se han superado con dos propuestas muy divertidas: por un lado tenemos la película El dictador, de Sacha Baron Cohen, donde podremos vestirnos con su ropa y hacernos una foto con una bella chica a nuestro lado. Por otro lado tenemos la misma propuesta con Abraham Lincoln: cazavampiros, película de la que ya hemos publicado alguna noticia en esta web, y en la que un servidor no pudo evitar caracterizarse y hacerse una divertida foto.

A lo largo de los próximos días iremos publicando una serie de noticias y reportajes sobre las distintas actividades y exposiciones que se pueden encontrar en la 30 edición del Salón del Cómic de Barcelona. ¡No os lo perdáis!

Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

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