Spiderman Blue

¿Quién es Gwen Stacy? Parece ser una pregunta que se repite mucho últimamente a raíz de la última película de Spiderman, al menos de parte de los más ajenos al mundo del cómic. Y no solo se limita al cine (tanto ahora como en su trilogía anterior, donde el papel femenino recaía en Mary Jane Watson), sino en las series de animación, en el universo Ultimate, en los videojuegos… en general, persiste en la conciencia popular que “la chica” de Spider-man siempre ha sido MJ.

Para conocer más a la primera novia del trepamuros podéis leer el especial “Chica de la semana” que le dedicamos en su día, o podéis leer el cómic “Spiderman Blue”, de Jeph Loeb y Tim Sale, del cual hablaremos hoy.

Se trata de una especie de “remake”, o reinterpretación mejor dicho, de los eventos que llevarían a Peter Parker a enamorarse de Gwen Stacy cuando aún era un chico que iba a la universidad, además de otras historias igual de importantes que ocurrieron al mismo tiempo: su amistad con Harry Osborn, su emancipación y cómo conocería a una persona que con el tiempo se convertiría en alguien muy importante en su vida: Mary Jane Watson… Pero eso es adelantarse, y mucho, a los eventos. La protagonista de esta historia es Gwen, pues nos la narra el propio Peter Parker, ya mayor y casado con MJ, que a pesar de todo no puede (ni quiere) olvidar a Gwen y su trágico final.

Primero malo, luego bueno. Una frase que Peter nos repite una y otra vez a lo largo de la historia, pues en esta se alternan momentos malos (un enfrentamiento con Norman Osborn con el que arranca esta historia) con otros buenos (dicho enfrentamiento le llevaría a relacionarse más con Harry Osborn, haciéndose buenos amigos y finalmente compartiendo piso). A lo largo del tomo se suceden enfrentamientos con muchos villanos clásicos, como el ya mencionado Duende Verde, el Lagarto, Buitre, Rino… todos ellos parecen tener en común la ayuda de un misterioso personaje entre las sombras, cuya identidad se revela en el enfrentamiento final y que no revelaremos aquí a pesar de ser evidente conforme todo avanza.

El verdadero interés argumental es, como ya hemos dicho, el trío romántico entre Peter, Gwen y MJ, aunque tal vez se pueda interpretar que dicho triángulo nunca existió y que Peter realmente siempre quiso a Gwen. Con esto ni nosotros ni la historia pretendemos afirmar que MJ ha sido un simple segundo plato para Spiderman, pues precisamente en las páginas finales Peter reflexiona sobre ello, y cómo la muerte de Gwen hizo madurar tanto a él como a MJ y empezaron a verse de una manera distinta. Peter ama, y mucho, a Mary Jane (hasta que las estrellas se apaguen)… pero eso no significa que no amase a Gwen en su día, y que su trágico final aun le duele, especialmente cada San Valentín, cuando todo empezó entre ellos…

Técnicamente hablando, la historia es buena, amena y muy bien narrada. Jeph Loeb hace un trabajo muy bueno reimaginando los eventos que en su día imaginó Stan Lee, contando en cierto sentido la misma historia pero dándole un punto de vista más adulto, centrándose más en los sentimientos de Peter, algo que incluso se podría interpretar como el punto de vista del actual Spiderman, el narrador de la historia, más adulto y maduro. El dibujo de Tim Sale es tan característico como siempre, ya visto en “Batman: El largo Halloween” y su secuela, “Victoria Oscura”, o si no habéis leído ninguna de sus historias, quizá os suene la serie Héroes y sus dibujos sobre el futuro… En cualquier caso, al principio cuesta acostumbrarse a su peculiar estilo, algo que no puede catalogarse ni bueno ni malo, sino simplemente un toque personal, oscuro y adulto, que sinceramente opino que queda muy bien en esta historia, creando una unión entre dibujante y guionista muy acertada… aunque para muchos (entre los que me incluyo) no consigue igualar a John Romita Sr. y la primera vez que dibujó a Mary Jane.

En resumen, nos encontramos ante una muy buena historia de Spiderman, que conmemora uno de los momentos más importantes para el personaje: como conoció a dos de las tres mujeres más importantes de su vida… la otra es, evidentemente, tía May.

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