Marvel Deluxe: Civil War – Primera Línea

civil-war-front-lineMark Millar y Steve McNiven fueron los creadores de uno de los mejores macro-eventos del universo Marvel:Civil War. En esta veíamos cómo los superhéroes se dividían en dos bandos: a favor o en contra de un decreto para que estos se registrasen, dando a conocer su identidad al gobierno y quedando a disposición de este. El enfrentamiento entre los dos bandos pro-registro y anti-registro dieron lugar a una guerra civil superheroica.

Civil War: Front Line” es una obra creada por Paul Jenkins junto a varios dibujantes, la cual se desarrolla paralelamente al cómic de Millar y McNiven, complementando y profundizando en todos los aspectos de este, mediante, principalmente, una trama de investigación periodística que avanzará entre corrupciones, infiltraciones, agentes durmientes… para acabar descubriendo el auténtico motivo de esta guerra.

En el arco central de dicho tomo, “Infiltrados”, Jenkins procura mostrarnos los dos lados de la contienda usando a dos personajes que, a pesar de su amistad, se encuentran en bandos distintos: por un lado, tenemos a Ben Urich, redactor del Daily Bugle que se ocupará del bando pro-registro, y en el lado contrario, a Sally Floid, periodista del periódico de ideal opuesto que cubrirá la facción anti-registro. Con estos personajes, indaga en las causas y las consecuencias de dicha guerra, profundizando en las personalidades e ideales de varios personajes marvelitas, como el Capitán América, Spiderman, Reed Richards o Tony Stark. Por otro lado, en “El acusado”, Jenkins nos relata las vivencias de Speedball, el único miembro de los Nuevos Guerreos que sobrevivió al accidente de Stramford, accidente que dio pie a la guerra. Tras dicho suceso, en el que este pierde sus poderes, Speedball pasa a prisión, siendo vejado y humillado tanto por el resto de reos como por los guardias. Así comienza este, asesorado desde la celda por la abogada Jessica Walters (más conocida como Hulka), una campaña en la que intentará defenderse y limpiar su conciencia  ante un país que lo responsabiliza del asesinato de 612 personas, 60 de ellos niños. Por otro lado, en “Célula Durmiente”, vemos cómo el ya mencionado accidente de Stramford tuvo consecuencias impensables, pues, sin motivo aparente, células durmientes de Atlantis son activadas y movilizadas. La última trama, por así decirlo, es “Cartas desde la guerra”, conjunto de poemas inspirados en diferentes contiendas bélicas.

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Esta historia, a simple vista, carece del interés y atractivo que tiene la obra sobre la que se crea esta, pues los superhéroes quedan relegados a un segundo plano y son los que figuran normalmente como secundarios quienes toman los papeles protagonistas, en este caso los ya mencionados Sally Floid y Ben Urich. A lo último dicho, se le añade como contra que el tomo narra 4 historias distintas a la vez, haciendo que cada vez que una historia llega a su clímax, se cambie de narración, perdiendo la tensión, para volver a retomarla mácivil-war-front-line-2s tarde. El motivo de esta fragmentación del volumen en 4 historias son las quejas realizadas por los vendedores a Marvel, a la que acusaban de crear unas cantidades ingentes de spin-offs sobre un macro-evento. Así que, para reducir este aluvión de números, decidieron reunirlos bajo Civil War: Front Line, nombre original del tomo que nos ocupa.

Pero dejando de lado estos contras sobre los continuos saltos de historia a historia, nos encontramos con un relato del guionista británico que, a pesar de no lograr la suficiente intensidad en sus relatos, consigue atrapar al lector en todas sus historias gracias a un guion muy inteligente e indispensable para terminar de conocer todos los secretos que rodean a dicha guerra superheroica. Además, Jenkins logra aprovechar muy bien a unos personajes, como ya hemos dicho, bastante secundarios en el Universo Marvel, gracias a un buen trazado de dos personalidades muy distantes entres sí haciendo que, gracias a ser dos personajes muy abiertos, consigan ver que no todo es blanco o negro, reflejando la situación que sufren los Estados Unidos de la ficción marveliana y “la manera de pensar que se está extendiendo en los EE.UU. (reales), la visión que tiene la gente de la calle de toda una serie de sucesos que no pueden controlar”, como explica el dibujante patrio Ramon Bachs, quien se encarga de los dibujos más destacables del tomo a pesar de no realizar una labor sobresaliente.

Como conclusión, a pesar de que hay mejores tomos derivados del crossover Civil War, decir que nos encontramos con un interesante tomo de 368 páginas a un precio de 34,95 euros que complementa la obra de Millar y McNiven reflejando las consecuencias y causas de “Civil War”.

 Un artículo escrito por Antonio Cañestro Lanzadera

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