Órbita 76

Órbita 76¿Recordamos cuando éramos niños? Es increíble la capacidad de imaginar y soñar que tenemos cuando somos niños. De hecho, si nos preguntaban de pequeños que queríamos ser de mayores, la mayoría de nosotros decíamos casi siempre los mismos trabajos en donde los niños nos convertíamos en héroes (astronauta, bombero, futbolista, policía) y las niñas se convertían en personas entregadas para ayudar a los más débiles, es decir, también heroínas (profesora, enfermera, médico, veterinaria). Siempre hay excepciones, como mi primo que quería ser basurero y un tiempo después cambió de opinión diciendo que quería ser jubilado directamente, adaptándose así a lo que conforma el pensamiento generalizado de esta sociedad, el de la ley del mínimo esfuerzo, ganando el dinero de los demás sin que tengamos que mover nosotros un dedo.

Sin embargo, nos centraremos en el tema principal de la historia que cuenta Órbita 76 y el cual os estaba introduciendo, el de cómo los sueños e ilusiones que de niños teníamos se van esfumando y esa chispa que teníamos en la infancia, se apaga paulatinamente cuando nos percatamos de que nos encontramos viviendo una vida insulsa, con un trabajo aburrido y rutinario y con un carácter conformista y sin aspiraciones. Esto mismo es lo que le pasa al protagonista de Órbita 76, quien siendo niño, tenía el sueño de ser astronauta pero con la edad, su imaginación se va perdiendo y su sueño de ser astronauta se torna hasta el punto de convertirse en un funcionario con una tediosa y rutinaria vida de la cual sale únicamente para ir a ver, de forma obligada, a su abuelo, quien está en una residencia para la tercera edad.

Casualmente en una de las visitas a su abuelo, este le confiesa que es Yuri Gagarin, lo cual hará que se desencadenen una serie de acontecimientos que conseguirán que el protagonista de nuestra historia tenga que salir de la rutina en busca de una cápsula espacial caída en la zona de Los Monegros que es el lugar donde él supuestamente se estrelló 40 años atrás tras una misión secreta fallida.

Gabriel Noguera nos cuenta esta excelente historia que nos mantendrá en vilo hasta el final, en donde veremos a los protagonistas que se verán embarcados en una road movie pasada al papel que nos enganchará e incluso se nos quedará corta. Sin embargo, esta historieta, aunque corta, contiene muchos detalles en su trama pues no solamente tendrá su punto de intriga, sino que también veremos aventura, sus dosis de humor, un toque familiar y humano y nos transmitirá más de una enseñanza.

Órbita 76

En primer lugar, nos enseña a no renunciar a nuestros sueños. Nos muestra que la edad no es un punto negativo para que nuestra imaginación deje de fluir, para que nuestros sueños queden en el olvido y para que nos volvamos conformistas. Abuelo y nieto nos muestran el contrapunto entre el chico joven que piensa como un abuelo y el abuelo que piensa como un joven. Y es que, a pesar de la edad, nunca es tarde para soñar, nunca es tarde para dejar volar nuestra imaginación y nunca es tarde para emprender una aventura.

Órbita 76Por otro lado, también nos cuenta la realidad de esta sociedad en donde, llegados a una edad, surge el estereotipo de que una persona mayor no debe ser tomada en cuenta porque empieza a chochear, que un señor mayor sirve para contar batallitas del pasado pero sin derecho a revivirlas y que la mayor aventura que puede correr es la de jugar una partida al tute o a la brisca con sus compañeros de residencia o del hogar del jubilado.

Gabriel Noguera ha sabido plasmar perfectamente estas idea pero, independientemente de lo que nos enseñe, me reitero en que la historia nos mantendrá con la intriga durante todo el cómic, sin saber si la historia del abuelo es real o es producto de los estragos de la edad hasta la última página del mismo.

Por otro lado, también he de destacar un muy buen dibujo de José Pablo García, ganador el pasado año por esta obra del primer premio de cómic del Instituto Andaluz de la Juventud. Las ilustraciones de José Pablo resultan muy acordes a la historia. En cuanto al paisaje, su dibujo nos permite situarnos en la zona de Los Monegros, excelentemente dibujada con su cuadro yermo y desértico. Por otro lado, también ha sabido dar unos rasgos característicos a sus personajes, como por ejemplo, en el caso del abuelo, quien al menos para mi, me parece que tiene una mezcla de aragonés y soviético un tanto especial.

Órbita 76 está editado por Dibbuks con una calidad de encuadernación excelente, como casi todos los trabajos de la editorial. Este cómic de 19×27 cms a color y encuadernación cartoné de tapa dura y 48 páginas, podremos conseguirlo por 14€, un precio que merece la pena pagar, pues os aseguro que su historia os dejará muy buen sabor de boca.

 

 

Fan de Rocky, Superman y, en definitiva, el buen cine, tanto moderno como clásico. Disfruto con un buen libro así como leyendo a Mark Waid o a Alan Moore y viendo dibujar a Alex Ross o los Romita entre otros. También disfruto con videojuegos tanto actuales como de antaño con las consolas de 8 y 16 bits y me entusiasman las series tipo sitcom o de ciencia ficción. @GigioPoloux

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