La Casa De EL entrevista a Gabriel Noguera

Gabriel Noguera

Recientemente reseñamos en La Casa De EL, “Órbita 76” de la editorial Dibbuks, un cómic dibujado por José Pablo y escrito por Gabriel Noguera, quien nos sorprendió con una historia excelentemente narrada y que llega a engancharnos de principio a fin. Sin embargo, lo realmente curioso es que Gabriel Noguera era la primera vez que escribía cómic, pues anteriormente tan solo había escrito en su blog, Aventuras en el País de la Psicopatía y también había escrito un par de libros que no tenían mucho que ver con el mundo del cómic, a saber, “Los fracasos tempranos” y “El tercermundismo literario”. Es por esto que La Casa De EL ha querido entrevistarle para que nos cuente más sobre de dónde surgió crear un cómic, como se le ocurrió esta historia, cuáles son sus próximos proyectos y, en general, quién es Gabriel Noguera, lo cual lo descubriremos en la siguiente entrevista.

LCDE: La primera pregunta, la más difícil y la más ambigua (no me odies por ello). Para los que no te conozcan, ¿quién es Gabriel Noguera?

G.N.: Gabriel Noguera es un individuo que decidió que quería ser escritor para tener fama, mujeres y dinero (el sentido común decía que el camino correcto para esto era la música, pero él nunca tuvo oído musical). A sus treinta y cuatro años, ha desarrollado una carrera exitosa en la literatura, aunque esto no es conocido por nadie más que él.

LCDE: Lo que habías escrito hasta ahora era muy distinto a “Órbita 76”. ¿De dónde surge la idea de escribir un cómic?

G.N.: Me lo propuso José Pablo, que conocía mi relato gracias a su hermano, David Leo García. Yo siempre estoy abierto a colaboraciones, tengo demasiado tiempo libre, así que acepté enseguida. Me encantan los cómics y siempre quise hacer uno, pero una de las grandes frustraciones de mi vida es no saber dibujar (tengo nivel de niño de tres años).

LCDE: Adentrándonos en la historia del cómic, ¿cómo se te ocurre escribir sobre un abuelete que confiesa a su nieto que es Yuri Gagarin?

G.N.: Era el año 2007 y el mundo era joven. Yo estaba en un bar ruso de Málaga llamado Yuri Gagarin y decorado con motivos cosmonáuticos. Mientras me alcoholizaba convenientemente con una cerveza «báltika» número 9, Gagarin me miraba desde un gran retrato detrás de la barra. Pensé entonces en la posibilidad de que estuviera vivo en secreto y me puse a fabular al respecto. Esa noche ya tuve el título y la idea central, pero no encontré el tono adecuado (o el valor) para escribir el relato hasta 2012.

LCDE: Aunque son historias distintas, quizá hay quien piense que guarda ciertas similitudes con “Arrugas”. ¿No tienes miedo a las “odiosas” comparaciones?

G.N.: No, de hecho, José Pablo y yo bromeábamos con ello. «Hagamos una portada parecida a la de *Arrugas* y engañemos al lector», decíamos. Pero se negó a cambiarse el nombre legalmente a José Paco Roca. Ya en serio, es una comparación inevitable: un anciano en una residencia que dice cosas raras… Aunque también *El arte de volar* empieza en una residencia de ancianos. Todo esto demuestra que no es cierto que nuestros mayores no tengan sitio en esta sociedad: lo tienen en las páginas de los cómics.

Órbita 76LCDE: Este cómic cuenta cómo un abuelo intenta despertar a su nieto, con su historia pasada y su aventura presente, de su aburrida y monótona vida y que vuelva a sentir aunque sea tímidamente los sueños que tenía de niño. No es que quiera que critiques a la sociedad con la pregunta que te voy a hacer (o puede que sí), ¿pero crees realmente que esta historia puede reflejar la realidad actual de las personas que cada vez ven más ahogados sus sueños y esperanzas?

G.N.: Sin duda. Lo que me gustaba de la historia es que podía funcionar a varios niveles. Por una parte, tenemos el abandono de la infancia, del pensamiento mágico y la aceptación inevitable de la realidad: al final no somos especiales y la vida es así de gris. También tenemos la vejez, el fin, el estar apartados del mundo como algo sin valor. Ambos personajes se rebelan ante esto, sobre todo el abuelo, que parece recuperar el espíritu infantil (muchas veces la vejez consiste en eso, en una regresión a la niñez). También tiene algo de *road movie*, de odisea quijotesca, de historia de familiares que conectan después de algunas dificultades. Qué sé yo, lo interesante es que el lector llegue a sus propias conclusiones. Por ejemplo, el otro día le comentaba a José Pablo que algún político defensor de los recortes podría ver la historia así: «¡Un funcionario que en vez de hacer su trabajo se escapa con su abuelo a perder el tiempo! ¡Y encima el abuelo es comunista!».

LCDE: ¿Qué tal ha sido la experiencia de trabajar con José Pablo? ¿Os conocíais de antes?

G.N.: Nos conocimos a raíz del relato original y sólo puedo calificar la experiencia como excelente. Casi siempre nos comunicábamos a través de internet, con la excepción de algunas «reuniones de empresa» en un bar. Nos entendimos bien, sin discrepancias importantes y creo que eso queda reflejado en el resultado final.

LCDE: Como decía, es tu primera experiencia en el mundo del cómic. ¿Cómo calificarías la experiencia? ¿Dispuesto a repetir?

G.N.: Más que dispuesto. Es muy bonito ver dibujadas las locuras que uno sólo había imaginado.

LCDE: ¿Tienes algún otro proyecto en mente relacionado con el cómic?

G.N.: Alguna cosa hay, pero todavía es pronto.

LCDE: ¿No nos podrías dar un adelanto sobre de qué tratará?

G.N.: Bueno, algo se puede contar. José Pablo y yo tenemos una pequeña idea entre manos, pero es un proyecto menor. Por otra parte, hace meses que me ronda una historia por la cabeza, una historia que daría para algo largo, pero creo que todavía no he encontrado el tono adecuado. Es una idea sobre la vergüenza.

LCDE: Todos tenéis autores bien sea en el mundo del cómic o en el mundo de la literatura en general que os gustan especialmente. En tu caso, ¿cuáles son tus autores y obras de referencia?

G.N.: En cómic supongo que no soy muy especial: me gustan Robert Crumb, Seth, Chester Brown, Joe Matt, Peter Bagge, Daniel Clowes… En literatura me gustan Kafka, Vila-Matas, Bolaño, Scott Fitzgerald, Boris Vian, Dostoievski, Houellebecq, Philip K. Dick… Aunque las obras a las que más suelo volver son *El juego favorito*, de Leonard Cohen, y *Pregúntale al polvo*, de John Fante.

LCDE: Por último, una pregunta para “venderte” a ti y tu obra. ¿Por qué debemos hacernos con “Órbita 76”?

G.N.: Porque todos tuvimos sueños y el mío era tener una obra de éxito. Por favor, lector que paseas por la calle ajeno por completo a la existencia de *Órbita 76*, te pido que le des una oportunidad a nuestro cómic. Está ahora en las estanterías de alguna librería buscando un hogar. Y ese hogar podría ser el tuyo.

Palabras sumamente conmovedoras para un final de entrevista de lágrima fácil apelando a los sentimientos de los lectores deseosos de cómics nuevos y haciendo mención de hechos tan trascendentales como los sueños de un joven escritor y el desamparado cómic que busca un hogar. A mi personalmente me ha llegado y sinceramente, desde La Casa De EL y yo a título personal, como Gorka Sáez, os insto a que os hagáis con él. No os decepcionará, como estoy seguro de que Gabriel Noguera tampoco nos decepcionará y seguirá dándonos a partir de ahora muchos nuevos cómics de calidad como “Órbita 76”.

 

Fan de Rocky, Superman y, en definitiva, el buen cine, tanto moderno como clásico. Disfruto con un buen libro así como leyendo a Mark Waid o a Alan Moore y viendo dibujar a Alex Ross o los Romita entre otros. También disfruto con videojuegos tanto actuales como de antaño con las consolas de 8 y 16 bits y me entusiasman las series tipo sitcom o de ciencia ficción. @GigioPoloux

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