Análisis de Dead Island: Riptide

Dead Island: Riptide

Uno de los videojuegos basados en el género zombi más destacable de esta generación, la cual está llegando a su fin, ha sido sin lugar a dudas el Dead Island. En él nos proponían meternos en la piel de uno de sus cuatro protagonistas, los cuales se habían visto inmersos en un apocalipsis zombi en la isla ficticia de Banoi, situada en Papúa Nueva Guinea.

El juego, que fue desarrollado por Techland y distribuido por la empresa Deep Silver, era una mezcla de rol de acción (ARPG) y survival horror, enfatizando sobre todo su vertiginosa acción. En cuanto se pudo disfrutar de él en el mercado, las críticas comenzaron a loarle, tanto por su excelente ambientación, como por sus cuidados gráficos. Ahora, un año y medio después de la salida de la primera entrega, llega a nosotros su secuela directa que lleva por título Riptide. En ella volvemos a encarnar a los cuatro supervivientes inmunes al virus (Logan, Purna, Sam B y Xiam Mei), a los que ahora se les une un quinto hombre, John Morgan, un militar al que han encerrado por desacato a su superior.

Dead Island: Riptide

La historia nos muestra cómo los cuatro protagonistas, tras lograr escapar en helicóptero de Banoi, comienzan a carecer de combustible, aunque lograrán aterrizar en un barco militar que hay cerca de las aguas de otra isla, Palanai. Allí son custodiados por el coronel Sam Hardy, quien deberá hacerles varias pruebas y administrarles un sedante por órdenes directas de Frank Serpo, un civil VIP que se encuentra al mando de la operación. Pero como viene siendo habitual en este tipo de historias, el barco recibirá un desafortunado ataque zombi, por lo que el coronel Hardy abrirá todas las compuertas, permitiendo así que los reclusos escapen. Tras una primera toma de contacto con los controles (o reiterada en el caso de los que ya hemos jugado a la primera entrega), nos mostrarán cómo el barco, que se encuentra en medio de una tormenta, termina colisionando contra varias rocas, varando en las aguas de la costa de Palanai.

A partir de aquí comenzará nuestra nueva aventura (o pesadilla) en esta nueva isla, donde seremos encontrados por un grupo de supervivientes, quienes nos mencionan que la infección se ha visto propagada. También ha logrado escapar el coronel Hardy, contándonos que Frank Serpo, quien se encontraba analizando el brote del virus, planea lanzar una bomba nuclear para terminar con toda evidencia de esta infección. Hardy nos propondrá ir hacia la ciudad de Henderson, donde los militares que hay allí acampados puedan ofrecernos una vía de escape.

Como podéis ver, la historia nos vuelve a situar en una isla “paradisiaca”, y pese a que esta cambie o añada diferentes entornos, como son las zonas pantanosas, en las que tendremos que ir en barca si no queremos ser pasto de zombis (aunque estos también pueden alcanzarnos mientras viajamos en lancha), el barco del comienzo, o diferentes zonas rurales, tendremos la sensación de estar jugando a una expansión en lugar de a una segunda parte. Aun así, para los que disfrutamos de la primera entrega este detalle no es malo, ya que seguiremos gozando del mismo estilo de juego que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar, porque tanto los controles como la jugabilidad han sido perfectamente respetados, repitiéndose así la fórmula que tan buen éxito les dio en el primer juego.

Dead Island: Riptide

Para esta ocasión, las innovaciones más destacadas han sido la incursión de lanchas, las cuales están dotadas de un motor que nos permite acelerar su velocidad y arrollar a los “incautos” zombis que se encuentren en el agua, y que, como ya he mencionado, nos posibilitarán el viajar de una forma más rápida por la zona pantanosa de la isla (no os preocupéis que también seguiremos contando con jeeps); el añadido de cuatro nuevos tipos de zombis al juego, los cuales nos pondrán en más de un aprieto; la incursión de misiones defensivas, que nos proponen enfrentarnos desde un emplazamiento a hordas de infectados, dándonos la posibilidad de poner vallas y en algunas ocasiones torretas, para defendernos de nuestros enemigos; o la nueva opción de mejorar nuestra experiencia con diferentes armas; además, claro está, del nuevo personaje que han añadido, John Morgan, quien resaltará por su excelente capacidad en cuanto al combate cuerpo a cuerpo.

En cuanto al resto, el juego sigue el mismo planteamiento que su predecesor: tendremos que ir haciendo misiones que nos van encargando el resto de supervivientes, ir desvelando la trama principal, o salvar a innumerables personas que han quedado rezagadas en lo alto de sus vehículos mientras un grupo de zombis les acechan. Otro detalle destacable es el hecho de que podamos importar el personaje de la primera entrega manteniendo este su nivel, lo que hará que los infectados también se adapten a él, siendo más difíciles de eliminar desde el comienzo.

Eso sí, al igual que pasaba en la anterior entrega, el juego gana muchos enteros jugando en compañía de nuestros amigos, variando totalmente la sensación que nos aporta y mejorándola mientras luchamos codo con codo con nuestros compañeros.

Dead Island: Riptide

Por otro lado, uno de los detalles más negativos del juego es la sustancial bajada de frames que se percibe en momentos concretos, como son los ataques recibidos en zonas acuáticas o cuando nos vemos rodeados por un gran número de enemigos, notando cómo las imágenes mostradas por segundo descienden de forma tajante (por lo menos en la versión que he podido probar, PlayStation 3). También podemos llegarnos a cansar de las misiones o rescates que nos proponen de forma lineal los supervivientes, ya que si bien en su primera entrega esto era una novedad, en esta ocasión simplemente han continuado el mismo patrón, llegando a sentir en varias ocasiones que estamos jugando a la primera entrega.

Si bien es cierto que el juego peca de parecerse en demasía al primero, tanto por sus virtudes como por sus defectos, Dead Island: Riptide es un juego que gustará a todos los que hayan jugado a la primera entrega, ya que nos propondrá numerosas horas de diversión centrada en la misma temática: terminar con infinidad de hordas de zombis mientras luchamos por sobrevivir en una isla. Y para los que no hayan tenido una primera toma de contacto, este juego será un soplo de aire fresco dentro de este género sobradamente utilizado.

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