Los chicos que coleccionaban tebeos

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Hoy traigo algo distinto. Es una recomendación. No sé si sabéis que hace un par de meses, más o menos, salió a la venta una novela llamada Los chicos que coleccionaban tebeos, escrita por Julián M. Clemente y Helio Mira. Ambos son conocidos dentro del campo de la cultura, el primero, por ser uno de los articulistas más afamados dentro del universo Marvel, y el segundo por su labor como director de cine.

Pero lo que nos han traído en esta ocasión ni es un artículo ni es algo de cine. Es una novela. Trata de las vicisitudes de un grupo de chicos que, como muchos de nosotros, comenzaron un día en un quiosco de barrio leyendo un tebeo (por aquel entonces no se conocía ni se usaba el término cómic) y descubrieron todo un universo en pañales en el que podían vivir como si fuera real.

La novela es un viaje atrás en el tiempo, sobre todo para aquellos que, en una medida o en otra vivimos aquella etapa. Me refiero a que a día de hoy, es bastante sencillo seguir las colecciones que a uno le gustan. Tenemos cientos de locales especializados, cientos de webs que nos informan y venden el producto y, sobre todo, el cómic ha dejado de ser algo solo de niños y seres asociales, para convertirse en algo “cool”, molón y que queda bien decir que es una de tus aficiones.  La historia relata cómo estos personajes van aumentando en número, al más puro estilo masón, es decir, de forma oculta y misteriosa, sin demostrar abiertamente sus gustos, por miedo al rechazo. Hasta el punto de que sus propios progenitores les afean el “vicio”, sin pensar que por aquella época, había cosas mucho peores (“drogainas” varias, juego, delincuencia juvenil y no tan juvenil…) e incluso diciéndoles que era malo leer tanto. ¿Cuántos padres de hoy darían un brazo por que sus hijos leyeran algo, aunque fueran tebeos? A lo largo de la historia va mezclando vivencias actuales que se relacionan como hilo conductor con sus primeras experiencias. Los amigos incondicionales, los primeros ligoteos, las cervezas con los colegas, las sesudas conversaciones sobre personajes y sobre todo, el amor al cómic que se destila de todas y cada una de las páginas.

En fin, una novela muy recomendable, con una historia atractiva, y unos personajes con los que identificarse. Ya estáis tardando.

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