Mortadelo y Filemón: La bombilla… ¡chao chiquilla!

La bombilla... ¡chao chiquilla!Podemos decir que Francisco Ibáñez es el Stan Lee español. Si bien es verdad que Lee creó un gran número de personajes que copan las páginas de los cómics de la “Casa de las Ideas”, además de las pantallas de cine, Francisco Ibáñez nos ha aportado a los españoles una gran cantidad de personajes que nos han proporcionado dosis de humor en cantidades industriales. Y el caso es que Ibáñez y sus personajes son sinónimo de hilaridad en estado puro; personajes como los que veíamos en 13 Rue del Percebe o la familia Trapisonda, además de el botones Sacarino, Rompetechos o Pepe Gotera y Otilio han ayudado a que la imaginación y el sentido del humor de un solo hombre, haya llegado al de los hogares de muchos niños y adultos españoles.

Sin embargo, la ópera prima de Ibáñez fue, sin duda alguna, Mortadelo y Filemón, los agentes de la TIA que desde que salieron por primera vez en la revista Pulgarcito del 20 de enero de 1958 se han ido haciendo cada vez más famosos, llenando los quioscos y los hogares españoles con sus historietas. Y el caso es que creo que nunca se es demasiado mayor para leerse un tebeo de Mortadelo y Filemón y, prueba de ello es el buen rato que me he pasado leyendo “Mortadelo y Filemón: La bombilla… ¡chao chiquilla!“, una historieta que una vez más, ha hecho arrancarme, no solamente alguna sonrisa, sino también varias carcajadas. Y es que esta historieta tiene todos los ingredientes de un tebeo típico de Mortadelo y Filemón, a saber, los excelentes dibujos de Ibáñez, un guion sumamente interesante y, por último, humor, humor y humor.

Precisamente el humor es la base fundamental de los tebeos de Mortadelo y Filemón y esta historieta no iba a ser menos. En esta ocasión se hace un homenaje a la bombilla, la añorada bombilla que tantas habitaciones de nuestros hogares ha alumbrado y que ha ido dando paso a la bombilla de bajo consumo, con la cual, para cuando se ha calentado y funciona a plena potencia, ya nos hemos quedado pistojos de tanto forzar la vista. El inicio es realmente ingenioso, contándonos de forma divertida, desde la prehistoria, pasando por la época romana y llegando a nuestros tiempos, la importancia que ha tenido la luz en general en nuestra historia, todo ello contado por el mismísimo Mortadelo. Tras esto, nos sitúa al inicio de la investigación que el Súper encomienda a sus agentes, Mortadelo y Filemón.

Mortadelo: la bombilla... ¡chao chiquilla!

Esta investigación girará en torno a las nuevas bombillas de bajo consumo. Tras unos experimentos del Profesor Bacterio en donde supuestamente, el gas de dichas bombillas iba a provocar (en palabras del mismo Súper) “unas reacciones cerebrales, lúcidas, relumbrantes, esplendorosas…“, lo que provoca es estupidez congénita haciendo que quienes hayan respirado sus gases, lo hagan todo al revés. Además, para rematar, unos terroristas han robado las bombillas y los “intrépidos” agentes deberán investigar en los organismos oficiales como el Generalato, el Banco, en las instalaciones de la TIA o en la embajada de los Estados Juntitos, para que si ven algo anormal, lo solucionen, recuperando las bombillas y tratando de dar caza a los terroristas.

Desde este punto, se darán las típicas situaciones a las que nos tienen acostumbrados nuestros protagonistas y en donde, casi siempre acaban con más de un golpe, explosión o disparatadas persecuciones. Además, como es habitual, también disfrutaremos con la capacidad innata de Mortadelo para el camuflaje gracias a sus disfraces, los cuales, darán más de un quebradero de cabeza (en el sentido literal de la palabra) al bueno de Filemón. Por último, debo destacar la cantidad de personajes conocidos que veremos en el tebeo; desde el Presidente Mojama de los Estados Juntitos hasta el mismísimo Fidel Trasto.

Sin embargo, si bien la historia es realmente divertida e interesante, los dibujos de Ibáñez son, como siempre, una pieza fundamental en todos y cada uno de los tebeos de Mortadelo y Filemón y en “La bombilla… ¡chao chiquilla!“, no va a ser menos, por lo que os insto a que estéis sumamente atentos a los detalles de cada una de las viñetas, que nos aportarán momentos realmente desternillantes.

Mortadelo: la bombilla... ¡chao chiquilla!
Ejemplo de viñeta a la que hay que prestar atención a los detalles

Este tebeo, editado por Ediciones B, es el nº149 de “Magos del humor” de febrero de 2012. Tiene una excelente encuadernación tipo cartoné con un tamaño de 21×29 cm y 48 páginas en color más guardas y cubiertas y un precio de 12€. Sin embargo, también lo tenemos mucho más asequible y con dos historietas en lugar de una, en el Top Comic nº42 que ha salido precisamente el pasado 29 de mayo de 2013 y el cual, tiene formato rústica y un tamaño de 19×25 cm con 112 páginas, en las que podremos disfrutar de esta historieta y de “El caso de los señores pequeñitos” por tan solo 8€.

Algo que me queda claro después de leer esta historia, es que a partir de ahora, veo necesario, seguir incluyendo a Mortadelo y Filemón entre mis hábitos de lectura mensuales, pero para aquellos que se introducen, recomiendo esta historieta, la cual os hará pasar tan buen rato como el que yo he pasado.

Fan de Rocky, Superman y, en definitiva, el buen cine, tanto moderno como clásico. Disfruto con un buen libro así como leyendo a Mark Waid o a Alan Moore y viendo dibujar a Alex Ross o los Romita entre otros. También disfruto con videojuegos tanto actuales como de antaño con las consolas de 8 y 16 bits y me entusiasman las series tipo sitcom o de ciencia ficción. @GigioPoloux

1 Comentario

  1. Me encantan Mortadelo y Filemón, desde pequeñita, cada vez que me preguntaban qué quería de regalo, yo decía “¡Un Superhumor de Mortadelo y Filemón!”. ¡Qué bueno lo del Presidente Mojama y Fidel Trasto! jajaja Ibáñez sigue siendo la caña.

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