Reseña: Dixit

Esta semana voy a hablar de uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos, rapidez, sencillez y mucha diversión son las bases de un juego que lleva más allá el concepto de Party Game: Dixit, el ganador del Spiel des Jahres 2010. Creado por el francés Jean-Louis Roubira, y publicado por Libellud, salió hace ya unos años en España y desde entonces lo he jugado repetidas veces, con mucha gente diferente y en ambientes muy dispares y tengo que decir que siempre, pese a las reticencias iniciales, ha sido un éxito rotundo. Se trata de uno de esos juegos que dependen muchísimo más de cuánto quieran poner de su parte los jugadores que no de una estructura de juego currada, pero de eso se trata un Party Game, de ponerlo fácil para aprender y que desde que abres el juego hasta que juegas no pasen más de 5 minutos.

La portada
La portada

Mi versión del juego es coreana, me la compraron ahí unos alumnos, pero la gracia es que la puedo usar en todas partes, el juego no depende de texto escrito en absoluto, y las normas son tan sencillas que, una vez has jugado, te olvidarás de que existen unas instrucciones de juego.

Pueden jugar de 3 a 6 jugadores, pero se recomienda jugar a partir de 4, y cuando veáis la dinámica de juego entenderéis porqué. Para jugarlo óptimamente, además, es mejor que juguéis a 5 ó 6. Pero antes de seguir, veamos qué lleva este juego:

  • 84 cartas con ilustraciones
  • 6 conejitos de madera
  • 36 fichas de votación
  • Un tablero de juego con 30 casillas.
  • Las misérrimas instrucciones.
El contenido del juego
El contenido del juego

Ya lo veis, como en todo buen Party Game, se ha simplificado al máximo la cantidad de ítems en la caja a tener en cuenta. Al empezar el juego, cada jugador elegirá uno de los 6 conejos, que vienen en sus correspondientes 6 colores: azul, rojo, blanco, amarillo, rosa y verde. Luego, cada jugador cogerá tantas fichas de votación de su color como jugadores haya. Por ejemplo, si hay 5 jugadores, cada jugador cogerá un conejo de un color y las fichas correspondientes de ese color, con los números del uno al cinco. Luego, se repartirán 6 cartas a cada jugador y se pondrán los conejos de cada jugador en la primera casilla del juego.

Ejemplos de cartas
Ejemplos de cartas

Y tenemos el juego listo para empezar, veamos pues como funciona una ronda, ahora. En cada ronda habrá un jugador que será el narrador, este narrador elegirá una de las 6 cartas de su mano, la pondrá boca abajo en la mesa y dirá algo. Y por algo me refiero a algo, cualquier cosa, una palabra, una frase, un ruido, una canción, lo que sea. Este algo, eso sí, tiene que tener algo que ver, aunque sea remotamente, con la imagen de la carta. La gracia está en que esa relación la puedan entender los otros jugadores, pero no todos. El concepto tiene que ser suficientemente fácil de relacionar para que alguien capte la idea, pero a la vez, ni tan fácil para que todo el mundo lo entienda, ni tan difícil que no lo entienda nadie. Luego veremos porqué.

Una vez el narrador ha puesto la carta en medio, los demás jugadores elegirán una carta de las de su mano que les recuerde a lo que ha dicho el narrador. Habrá veces que habrá esa carta que encaja a la perfección y la elegiréis sin dudar y a veces ninguna carta os satisfará lo más mínimo y elegiréis la que más rabia os de. Los jugadores bajarán boca abajo las cartas que hayan elegido y el narrador las mezclará todas y las pondrá en la mesa boca arriba. Y aquí acaba lo que tiene que hacer el narrador este turno. Ahora son los demás jugadores los que tendrán que elegir cuál creen que es la carta que ha bajado el narrador. Y para ello se usan las fichas de votación. Cada carta será un número y los jugadores tendrán que poner la ficha de votación de la que ellos consideren que es la carta del narrador boca abajo encima de la mesa. Por ejemplo, en la mesa hay 5 cartas, la mía es la dos, así que esa no la voy a votar; creo, además, que la del narrador es la cuarta, así que cojo la ficha con el 4 y la pongo boca abajo en la mesa. Aquí es donde se nota más claro que en 3 jugadores el juego pierde gracia. Si una carta ya la sabes, porque es la tuya, sólo tienes dos para elegir, con lo que en general ya no tiene tanta emoción.

Cartas en la mesa
Cartas en la mesa

Una vez hechas las votaciones, se levantarán a la vez las fichas y se resolverá la ronda. Aquí se pueden dar varias situaciones:

  • Que nadie haya acertado la carta del narrador. El narrador lo ha puesto demasiado difícil. Todo el mundo se lleva dos puntos menos el narrador.
  • Que todo el mundo haya acertado la carta del narrador. El narrador lo ha puesto demasiado fácil. Todo el mundo se lleva dos puntos menos el narrador.
  • Que al menos una persona haya acertado la carta del narrador, pero no todo el mundo. Entonces el narrador ha calculado bien. Los que hayan acertado y el narrador se llevan 3 puntos. Además de eso, los propietarios (no el narrador) de las cartas que hayan recibido votos, se llevan tantos puntos como votos hayan recibido sus cartas correspondientes.

Se descartan las cartas usadas en la ronda en la pila de descartes, y todo el mundo roba una carta nueva. El siguiente jugador será ahora el narrador y se repite la misma dinámica hasta que uno de los conejos llegue a 30 puntos. Verdaderamente sencillo.

El tablero con los conejitos
El tablero con los conejitos

Este juego se puede abordar de muchos modos. Como el narrador tiene que conseguir que sólo una parte de los jugadores entienda su carta, puede recurrir a varias estrategias. La primera, un poco excluyente, es la de usar referencias internas que sólo tus amigos más cercanos conocen. Eso te garantiza que si juegas con un grupo en el que no todo el mundo se conoce al mismo nivel, muy probablemente consigas muchos puntos. La pega, eso sí, es que genera que los que no conocen las coñas de tu grupo se sientan un poco aislados. La segunda, que yo uso mucho, es la de usar referencias de la cultura popular. Puede que con tus amigos más cercanos, hayáis visto todos las mismas pelis y leído los mismos cómics, pero también puede que no, así que, con este método, puedes incluir a aquellos no tan cercanos a ti en tu modo de juego, si sabes que han visto o leído cosas similares. Es un poco como Borja en Lo Sabe No Lo Sabe: intentar adivinar si la gente con la que estás jugando sabrá o no sabrá ciertas cosas. Por último, para juegos más heterogéneos, en los que hay gente que quizás no tiene el mismo trasfondo cultural que tú, la mejor estrategia es usar conceptos más generales.

Como ya os podéis imaginar, cuanta más relación tengáis con los demás jugadores, mejor os lo podéis pasar, pero eso no quita que en un juego con gente menos conocida no os lo podáis pasar bien. Al cabo de pocas partidas empieza a aparecer lo que yo llamo metajuego, en el que se empieza a referenciar incluso lo sucedido en jugadas anteriores. Lo considero un bueno juego para entablar amistades y conocer mejor a los demás jugadores.

En fin, un juego rápido, fácil, muy divertido y que promueve la interacción entre los jugadores. Como ya he dicho al principio, uno de mis favoritos de todos los tiempos, un clásico.

Dixit Oddyssey
Dixit Oddyssey

Y, cómo no, ya han salido unas cuantas expansiones. Por un lado tenemos los Dixit 2 y Dixit 3, que son mazos de cartas adicionales a las 84 originales, por si te cansa jugar siempre con las mismas. Por otro lado tenemos el Dixit Odyssey, que aumenta el número de jugadores hasta 12 y que propone nuevos modos de juego, quizás lo reseñaré un día.

Os dejo, a modo de ilustración para esta reseña, con Wil Wheaton en su canal de Youtube, TableTop, jugando a Dixit:

[xrr rating=4.5/5]

Distribuido en España por Morapiaf.

PVP: 29.50€

30 minutos de juego

De 3 a 6 jugadores.

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