Impresiones: The Last of Us

Crash Bandicoot. Jack and Daxter. Uncharted. The Last of Us. Naughty Dog.

Hubo un tiempo en el que todo el mundo aceptaba que Nintendo era la reina indiscutible en la creación de juegos propios, mientras que la competencia vivía más de las obras creadas por desarrolladoras externas. Pero algo ha cambiado ya en esta generación que agoniza, no por Nintendo que como siempre sigue “a su bola”, si no por Sony, pues si elaboramos una lista con los mejores juegos de Playstation 3, por primera vez los creados por la compañía japonesa y sus first & second parties son mayoría. Adiós Final Fantasy y Grand Theft Auto, buques insignia de Playstation 1 y 2 respectivamente, hola Infamous y Uncharted. Bienvenido, The Last of Us.last-of-us-joel-atacado-por-un-infectado

Otro axioma del mundo “videojueguil” es que es precisamente en los últimos compases de la vida útil de una consola cuando las desarrolladoras, confiadas tras varios años trabajando con ella, sacan toda su artillería y nos regalan como despedida verdaderas obras de arte, juegos increíbles y sobresalientes en todos sus apartados, piezas de coleccionista para los jugones, y la última obra de Naughty Dog para Playstation 3 es todo eso y mucho más. ¿Es el mejor juego de Playstation 3? Difícil afirmación, pues ahí entran en juego los gustos y experiencias personales, pero me atrevería a apostar que si dentro de cinco o diez años, mientras esperamos el anuncio de Playstation 5 y miramos atrás dejándonos llevar por la nostalgia e hiciésemos una lista con los cinco mejores juegos de Playstation 3, ahí estaría The last of Us.

Y los motivos son muchos, como ya he dicho. Técnicamente parece adelantado a su tiempo, la jugabilidad es soberbia y ayuda a una mejor inmersión en la emocionante historia de supervivencia de Joel y Ellie. Como veis, una unión de tres pilares que en todo momento van de la mano.last-of-us-joel-y-ellie-en-el-coche

La historia nos sitúa dentro de veinte años, un futuro en el que un hongo infeccioso mutó de modo que se convertía en un parásito capaz de infectar a los seres humanos convirtiéndolos en seres agresivos e instintivos. La humanidad vive el fin de sus días atrincherada en ciudades, luchando cada día por sobrevivir tanto a los hongos y sus infectados como al resto de personas, pues ya se sabe que la naturaleza humana en estas situaciones, lejos de cooperar en busca de una solución saca lo peor de nosotros con una única idea en mente: sálvese quien pueda.

Gráficamente no deja de sorprender en ningún momento. Los personajes humanos están recreados con todo lujo de detalles, desde sus movimientos a sus facciones, reflejando en todo momento sus pensamientos y la experiencia que están viviendo. Los escenarios son marca de la casa, y al igual que en juegos anteriores de Naughty Dog abundan los grandes espacios abiertos, ciudades en ruinas en las que la naturaleza se esfuerza por recuperar el terreno perdido a manos de la civilización.joel-y-ellie-last-of-us-ciudad-en-ruinas-atardecer

Pero a pesar de su potencial gráfico el apartado que lo hace diferenciarse del resto de juegos es su jugabilidad. Una mecánica que nos devuelve al más puro survival horror, que por momentos nos recordará a esos primeros Resident Evil o Silent Hill más alejados de la acción en la que viven hoy en día. En The Last of Us el mismo juego nos empuja a evitar la acción, pues aunque a veces nos veremos obligados a buscar cobertura y solucionar la situación a tiros, es lo peor que podemos hacer. El juego cuenta con una inteligencia artificial increíble, algo a lo que uno no está acostumbrado a encontrar en otros juegos, con humanos disparándonos constantemente obligándonos a permanecer en nuestro parapeto mientras sus compañeros nos rodean, o cuando se sienten amenazados se reagrupan enseguida cubriendo todos los ángulos y pasillos, convirtiendo en imposible el ataque frontal y complicando el ir uno a por uno. El ruido de los disparos o a veces los mismos enemigos alertarán a más seres hostiles que buscarán nuestra muerte, algo demasiado fácil gracias al realismo de la jugabilidad, en el que un disparo de escopeta nos dejará aturdidos y casi sin vida… y eso en el caso de los humanos: los zombies únicamente necesitan un mordisco para infectarnos y terminar con nuestra partida. No es el juego más difícil, ni mucho menos, pero todo lo dicho sumado a la escasez de recursos (la munición escasea, y mucho) convierte la experiencia de The Last of Us en una aventura inmersiva y realista en busca de la supervivencia.the-last-of-us-joel-y-ellie-se-esconden

Hablando de los recursos, la mayoría de armas y accesorios que usaremos durante el juego las crearemos mediante una interfaz que recuerda a Dead Space: el juego no se pausa, la acción sigue entorno a Joel mientras tomamos un botiquín o fabricamos una bomba de clavos. Para fabricar dichos objetos necesitamos recursos como cuchillos, trapos o cinta adhesiva, cosas que encontraremos normalmente escondidas, aunque con sentido común (nada de encontrar munición en la basura o en un carrito de bebé, si queremos un cuchillo lo más probable es que esté en un cajón de una cocina… y lo más probable es que en la cocina haya un par de infectados esperando, con lo cual a veces hay que decidir si el riesgo vale la pena).

La historia probablemente no sea la más original (recuerda a películas como La carretera o Soy leyenda) pero sí que está perfectamente narrada, y con la ayuda de unos personajes muy bien construidos como son Ellie y Joel (con un buen doblaje al castellano aunque con algunas sobreactuaciones) y alejándose del espectáculo al que nos habían acostumbrado con Uncharted y centrándose más en los momentos típicos que nos puede ofrecer el género, los chicos de Naughty Dog han creado una obra de arte que sin duda se merece toda la atención que está teniendo estos días en todos los medios del sector. Si sois de los pocos que todavía no habéis probado el juego dejadme despedirme con dos últimos avisos: el primero es que estáis ante uno de los mejores juegos de Playstation 3, aunque es posible que no guste a todo el mundo. El segundo: ¡no malgastéis los cuchillos!

Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

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