The Legend of Zelda: Majora’s Mask

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The Legend of Zelda: Ocarina of Time es uno de los mejores juegos, no de la saga o de su consola, directamente de la historia. Considerado perfecto para muchos medios del sector (tiene una de las puntuaciones más altas en Metacritic, un 99), revolucionario e innovador, pues copiado hasta la extenuación sentó las bases de muchos grandes juegos que vendrían después en un mercado en el que muchas sagas sufrían en su adaptación a los mundos tridimensionales… por lo que crecer a su sombra nunca fue fácil para Majora’s Mask.

Con un desarrollo de tan solo un año y medio (en comparación con los casi cuatro que tardó Ocarina en ver la luz), una de las primeras críticas a las que tuvo que enfrentarse Majora fue que se trataba de un refrito gráfico. Y en una primera impresión así lo parece: con la excusa del argumento todos los personajes son reciclados, con cambios menores en el diseño en algunos casos (o aprovechando los distintos diseños del paso del tiempo en Ocarina para representar una pareja de hermanas, por poner un ejemplo).majora´s-mask-artwork-skullkid-día-final

Además Términa no despierta la misma admiración que Hyrule. Empezando por la extensión, que en la zona central de Hyrule es un prado enorme en el que cabalgar (un primer paso que con los años nos llevaría a experiencias como Red Dead Redemption, uno de los juegos favoritos de la redacción), además de lugares como el Desierto Gerudo o el lago Hylia. Términa es mucho más escueta en ese sentido, con una pradera central que únicamente alberga Ciudad Reloj y las entradas a las cuatro sub-áreas que a su vez contienen sendas mazmorras.

Pero poco más hay que criticar en esa obra de arte llamada Majora’s Mask, que ha vivido siempre a la sombra de su hermano mayor. Una sombra que lejos de ser una simple metáfora la adopta como parte de su propia personalidad, siendo considerado uno de los juegos más oscuros de la saga tanto en ambientación como en argumento (Twilight Princess intentaría años después conseguir algo parecido con la ayuda de personajes como Midna o Zant, pero eso es otra historia).majora's-mask-artwork-link-clocktown-ciudad-reloj

Una historia que cronológicamente nos sitúa a continuación del desenlace de Ocarina of Time en el que nuestro héroe se le devuelve la oportunidad de disfrutar de su infancia, arrebatada para poder cumplir con su destino de vencer al mal. Link cabalga sobre una también joven Epona cuando se encuentra con Skull Kid, el cual lleva puesta una extraña máscara además de estar acompañado de dos hadas, y pronto le roban la Ocarina del Tiempo y a su yegua. Tras una persecución a través de un agujero (que hay quien encuentra semejanza con el principio de Alicia en el País de las Maravillas) las desgracias se suceden una tras otra para nuestro héroe, que además de la pérdida de su amiga y su Ocarina es transformado en un niño Deku. Tras deambular un rato termina con sus huesos termitas en una ciudad llamada Ciudad Reloj, donde se encuentra con el vendedor de máscaras y le pone al corriente de todo: Skull Kid le robó una de sus máscaras, una muy poderosa y malvada llamada Majora. Ya no se encuentra en Hyrule, si no en Términa, una realidad paralela donde sus amigos y conocidos son otras personas distintas. Y eso no es lo peor: la Luna se está acercando a la Tierra a una velocidad endiablada, tanto que en tres días colapsará sobre Términa. Empieza así una carrera contra el tiempo (en más de un sentido) para recuperar su Ocarina, salvar el mundo y derrotar a Skull Kid recuperando la máscara de Majora.

Una historia que nos llevará a conocer la vida de muchos de sus personajes repitiendo una y otra vez el ciclo de los tres días, con la intención de resolver todos los misterios y prepararnos para ese combate final contra Majora. Un final emocionante y épico como nos tiene acostumbrados la saga, convirtiendo a Link en la Fiera Deidad.link-arbol-majoras-mask

Y si bien al principio afirmábamos que una de sus lacras es su apartado gráfico por su condición de reciclado, es quizá una crítica injusta, pues se trata de un juego que obligaba a usar el Expansion Pak, ese accesorio que servía para proporcionarle más RAM a la Nintendo 64, la cual era aprovechada para mostrar en pantalla enemigos finales enormes, mayor cantidad de personajes en pantalla y unos escenarios y mazmorras más abiertos.

Su historia es conmovedora y emocionante, consiguiendo que Skull Kid sea uno de los personajes más queridos de la saga. Términa es un mundo vivo, con Ciudad Reloj como capital, llena de gente con sus historias y sus rutinas, que gracias a las diferentes subtramas y al ciclo de los tres días podremos descubrir y disfrutar. Como curiosidad, sería el juego introductorio para un personaje que luego sería recurrente en la saga: Tingle.

La banda sonora no destaca tanto como en la de su predecesor, pero ayuda sin duda a crear esa ambientación oscura que rodea todo el juego, una sensación que nos acompaña en todo momento (y que si nos encontramos al aire libre podemos recordar mirando al cielo y observando esa Luna que nos observa, amenazadora).

El tiempo pasa. Tanto en el juego como en la vida real, pero después de todos estos años Majora’s Mask sigue en la memoria de muchos de nosotros como el Zelda más atípico de la saga, e incluso en algunos pocos como el mejor de la saga. Servidor espera que los rumores se confirmen y pronto podamos disfrutar de nuevo de este maravilloso juego en Nintendo 3DS… ¡de momento escribiendo estas líneas me han dado ganas de jugarlo de nuevo gracias a la edición especial incluida con Game Cube!majora's-mask-artwork

Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

1 Comentario

  1. Gran artículo. Uno de los mejores Zelda, que demuestra que con poco tiempo de desarrollo también puede salir una obra maestra. A mí también me han entrado ganas de rejugarlo ahora que llega el veranito jejeje.

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