Chew 2: Gusto internacional

Siguiendo con el repaso a una de las mejores series de 2009-2010, Chew, es hora de hacer una reseña a su segundo tomito publicado en España. Recordamos que Chew tiene un piloto en marcha para una serie y además una película animada.

Para refrescar la memoria a los que leyeron la primera reseña y para poner en situación a los nuevos, Chew es una serie de John Layman y Rob Guillory en la que un detective de la policía, Tony Chu es contratado por la FDA, una especie de FBI centrada en el tráfico de Pollo, pues su carne está prohibida al haber muerto mucha gente por la gripe aviar. Lo que hace especial a Tony es que puede obtener impresiones psíquicas de todo lo que come, ya sea comida propiamente dicha o… personas. En el final del primer tomo vimos como su compañero de la FDA, Savoy, otro cibópata (como Tony), es un asesino y en realidad trabajaba en la FDA para desenmascarar la farsa tras el pollo y la gripe aviar.

Portada de Chew 2: Gusto Internacional
Portada de Chew 2: Gusto Internacional

En este nuevo capítulo de Chew recuperan al viejo compañero de Tony, John Colby, quien sufrió un ataque en una de las misiones que llevaron a cabo antes de entrar en la FDA. Ahora deberán volver a trabajar juntos, aunque con algunos cambios, pues John ahora es parte cíborg y tiene algunas habilidades nuevas.

Después de comprobar que estas nuevas habilidades son útiles para atrapar a los malos, Tony descubre una pista sobre una fruta con sabor a pollo que le conduce hasta una isla paradisíaca, donde encuentra a su hermano, el cocinero, que ha sido contratado para hacer un programa culinario. ¿Quién le ha contratado? ¿De dónde viene la fruta? Estos son los misterios que deberá desentrañar Chu a solas mientras su compañero intenta que el jefe no les descubra.

Muchos de los personajes de la primera historia hacen su aparición y de hecho cobran mucho más peso, como el hermano de Chu, la crítica gastronómica de la que Chu está enamorado, el Vampiro, cuyo nombre ya salió a la luz en capítulos pasados… Este es el tomo donde todo empieza a cobrar sentido, donde las habilidades de los personajes empezarán a desarrollarse y donde Chu estará más en peligro de lo que nunca podría haber imaginado.

John Layman demuestra que puede construir una historia con un gran trasfondo, con muchos personajes como si de una novela río se tratase. En este tomo reaparecen muchos de los personajes secundarios y casi sin importancia del primero, por lo que es importante tener fresco los sucesos anteriores. De hecho esto demuestra que Layman sabe perfectamente hacia donde quiere dirigir su historia y que es posible revolucionar el sector y que todavía se pueden inventar nuevos estilos y géneros del cómic, pues desde luego no sabría donde encasillar al cómic.

Página de Chew
Página de Chew

Guillory sigue brillando con su estilo único y transgresor, que si bien se nota una mejora notable, hay algunos personajes como el de un agente femenino que es bastante grotesco y parece sacado de una de esas series actuales de los canales infantiles. Otra vez hay que alabar el gran trabajo de Guillory con las escenas de acción, pues hay poca gente que pueda sintetizar y construir una escena tan bien como lo hace él. El dibujante es el rey de lo grotesco y estoy seguro que se enorgullece de ello, y aunque en ocasiones es bastante desagradable resulta gracioso y muy en la línea Image. No busquéis comparativos para Guillory, no los hay (y no los queremos, jejeje).

A día de hoy hay pocos cómics tan originales y transgresores como este que consiguen sorprender a propios y a extraños. De hecho Image lleva unos cuantos años contratando a unos guionistas y dibujantes que terminan despuntando como en este caso, con un premio Eisner a la mejor serie de 2009 o con serie como Saga, The Walking Dead y muchísimas más. En España esta serie no es que tenga una mala acogida, pero no es demasiado conocida. Su humor negro puede resultar algo cargante a lo largo de los capítulos, pues recurre muchísimo a él y pueda convertirse en algo rutinario, pero eso ya es al “Gusto del consumidor”, jeje. La edita Planeta DeAgostini y está a punto de aparecer el séptimo tomo. Los primeros números (como mínimo el 1) están descatalogados, así que si os interesa es interesante hacerse cuanto antes con él, pues no sabemos si se reeditará o no, aunque suponemos que con la inminente serie se revalorice el valor del cómic.

Chew

Planeta deAgostini presenta Chew en un formato rústico a 12,95 euros por 5 capítulos y 128 páginas, un precio inmejorable por un trabajo tan bueno y a todo color.

Chew sigue siendo ese cómic gore, bizarro, extraño, con personajes divertidos, con una historia muy original pero mucho más adulta en “Gusto internacional”. Con unos extras al final con bocetos e ideas desechadas que harán las delicias de todos los fans. Si queréis dejaros recomendar y sorprender, este es vuestro cómic.

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