Crítica de “El libro de Eli”

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En La Casa de El nos apasionan las distopías. Ya sea en forma de película, libro o videojuego hay algo en esa atmósfera post-apocalíptica que nos atrapa y nos mantiene enganchados a sus historias de futuros desoladores, civilizaciones caídas y personajes que se ven obligados a luchar en todo momento para sobrevivir en tal situación. Dicho esto, hay que tener claro que a la hora de decidir si una película nos ha gustado o no, o incluso si es una obra maestra o lo peor del año los gustos influyen, y mucho. Una animadversión a un actor puede provocar que estemos más pendientes de buscar fallos a la película que dejarnos llevar, y del mismo modo un interés por un género concreto consigue que disfrutemos más de un producto irregular. Y algo parecido es lo que ocurre con El Libro de Eli.

Treinta años en el futuro, la civilización ha caído. Las personas con suerte sobreviven en pequeños poblados regentados por mafiosos, mientras que el resto deambula por el mundo comiendo ratas o gatos para subsistir, e incluso algunos llegan al punto de dejarse llevar por el hambre y prueban la carne humana.

Los bandidos han tomado las carreteras y ya no es seguro ir por ellas, salvo por Eli, el cual tiene una misión: cargar con un libro y protegerlo a lo largo de lo que queda de los Estados Unidos. En su camino se cruzará con Carnegie, el líder de un pueblo y quien conoce el verdadero origen del libro, por lo que intentará hacerse con él a cualquier precio para su propio beneficio.

El primer punto fuerte y quizá el más llamativo para la mayoría del público son sus actores. El protagonista, Eli, está interpretado por el ganador del Oscar Denzel Washington, sin duda un gran actor que realiza un buen trabajo en esta película (algo que se nota en un segundo visionado, pues muchos de sus gestos, sutiles en un primer vistazo, adquieren un nuevo significado). El otro peso pesado de la película y villano de la función es el camaleónico Gary Oldman, probablemente uno de los mejores actores de Hollywood de la actualidad, y aunque su personaje sea por momentos poco creíble, sin duda es más culpa del guion que del propio actor (tan solo hay que coger otros de sus papeles importantes de los últimos años, Sirius Black en la saga Harry Potter o el comisario Gordon en El caballero Oscuro y ver lo poco que se parecen entre ellos, algo que de nuevo se repite en esta película).

Con semejante cartel es lógico esperar que el resto de actores queden eclipsados, aunque también cuenta con Ray Stevenson (al que conocemos por su trabajo en las series Roma y Dexter, pero también por su pequeño papel en las películas de Thor: Volstagg o en Punisher), y el personaje femenino es interpretado por la bella Mila Kunis (quizá demasiado bella y “limpia” para las condiciones en las que se supone que llevan viviendo los personajes desde hace décadas, pero cuya presencia agradecemos pues su papel estuvo a nada de caer en manos de la inexpresiva Kristen Stewart, que tuvo que dejar pasar la oportunidad debidos a problemas de agenda con la saga Crepúsculo).

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En los apartados artísticos es donde quizá podamos encontrar su mayor lacra, con un guion con bastantes altibajos y algunas escenas que no terminan de definir el tono de la película, tan pronto parece un homenaje a Mad Max, como un Western o incluso una comedia. Sin embargo en esa mezcla sin definir es donde yo, personalmente, he encontrado el lado positivo, pues la poca seriedad con la que el argumento parece estar tratado junto a la ambientación recuerdan fuertemente a la saga de videojuegos Fallout.

La dirección, a cargo de los hermanos Hughes (responsables de la adaptación al cine de From Hell), contribuye a la amarga sensación de que se trata de un producto irregular, con momentos que pueden catalogarse de malas decisiones mezcladas con genialidades (tan pronto vemos una maravillosa escena de acción con una coreografía ensayada y un buen plano fijo, como nos encontramos con extraños movimientos de cámara que siendo amables podríamos considerar “experimentos”). La película cuenta además con un fuerte mensaje religioso, algo que puede no ser del agrado de todo el mundo, pero que sabe quedarse con lo mejor del mensaje en lugar de hacer apología gratuita del cristianismo.

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Otro punto negativo, aunque este se puede considerar poco más que anecdótico, es el “product placement”, esa actividad llevada a cabo por las productoras consistente en colocar marcas y productos famosos con la intención de anunciarlos de manera más o menos disimulada. Sin embargo, teniendo en cuenta el argumento de la película, habiendo pasado más de treinta años desde la caída de la civilización resulta “curioso” que el protagonista tenga un Ipod con la pantalla en perfecto estado y que lo escuche con unos auriculares Beats By Dr. Dree.

Resumiendo, nos encontramos ante una película de acción que se sostiene gracias a buenas actuaciones de grandes actores y una maravillosa ambientación, recomendada para los fans del cine apocalíptico o distópico, los cuales disfrutarán de una película entretenida siempre y cuando la vean si mayores pretensiones que pasar un rato ameno. No es una de las mejores películas ni de la historia ni siquiera del género, pero tiene la suficiente personalidad como para ser recordada durante mucho tiempo.

[xrr rating=3.5/5]

Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

3 Comentarios

  1. No me puedo creer que no hayáis hecho mención a la banda sonora, a cargo de Atticus Ross. En mi opinión, la estética de la película, los planos abismales con panorámicas devastadas de fondo y la banda sonora son tres puntos intocables en este filme. El doblaje es bastante bueno, pero el cameo de Tom Waits te obliga a verla en versión original y, por encima de todo, en Alta Definición. Esto último, para mí, fue completamente indispensable.

    Es cierto que en el filme te puedes encontrar dos versiones muy enfrentadas: afrontarlo (al igual que The man of steel) como una sucesión de referencias bíblicas sin demasiado sentido o ver el verdadero mensaje del que ha leído, visto y jugado más veces el universo post-apocalíptico: el viaje de un hombre que pretende conservar los últimos vestigios de su humanidad mientras se encuentra con la versión monstruosa y distorsionada de la raza humana.

    Para mí, salvando dos o tres cosas, The Book of Eli es una película bastante interesante del género del post-apocalipsis para los que sepan buscar y ver más allá de lo que nos ponen delante. Juega en una liga distinta a The Road, pero van de la manita.

    De regalo, el tema central de la película:

  2. Apoyo lo de Francis M. Lara (@francismlara) La película cuenta con un soundtrack de lujo, y escenografías impresionantes… Y siguiendo el argumento en el año 2009 salio una película de este estilo, solo que mucho mas cruda dirigida por John Hillcoat y protagonizada por Viggo Mortensen, La carretera ( The Road) basada en la novela de Cormac McCarthy, solo que esta no se basa en un libro, mas bien en la supervivencia cruda y directa entre su padre y su hijo.

  3. Muchas gracias a los dos por comentar!
    Como bien señaláis, me ha faltado algún comentario respecto a la BSO, es algo que no se repetirá en el futuro y prometo que me fustigaré por ello.

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