Crítica de Kick-Ass 2

Kick-Ass 2 personajes principales

Cuando estoy ante una adaptación del cómic a la pantalla siempre me encuentro en la misma encrucijada; nunca tengo claro si debo llevar la crítica de la cinta por los derroteros que marcan el más puro análisis cinematográfico, o valorar el film en cuestión con el punto de vista del amante del noveno arte que me considero para razonar si he visto una buena adaptación de las viñetas al cine o no. En estos casos siempre trato de ofrecer una crítica equilibrada que trabaje estas dos disertaciones y al ser como soy plenamente consciente de que las pasiones del grueso de los visitantes de La Casa de El se mueven entre el noveno y el séptimo arte, me esfuerzo en que los lectores obtengan tanto un punto de vista objetivo sobre el valor de la película como tal, como un razonado análisis que les aclare si lo que van a ver cuando acudan al cine se asemeja a lo que ya han disfrutado en las páginas del cómic. Espero que a la finalización de la lectura de esta reseña quede claro para el lector lo que puede esperar de ‘Kick-Ass 2’ (me niego a añadir el ridículo subtítulo que se le ha adjudicado en España).

El primer ‘Kick-Ass’, dirigida por el irregular Matthew Vaughn (X-Men: Firts Class, Stardust), fue toda una sorpresa. Una película fresca y divertida que ofrecía un inteligente uso de la violencia y unos personajes atípicos en el género para transformar lo que en apariencia era un producto destinado al consumo exclusivamente adolescente en una obra adulta y con capacidad de entretener a cualquier tipo de espectador, fuera o no lector de cómics o seguidor del cine de justicieros enmascarados. Moviéndose entre dos campos tan distintos y tan peligrosos de mezclar como son la comedia con tintes paródicos y la acción más desenfrenada, el film de Vaughn basado en la serie limitada de Mark Millar y John Romita Jr. contentó tanto al público general como a los lectores del cómic. Los únicos mensajes discordantes que los seguidores del Kick-Ass de papel lanzaron a los creadores de su versión cinematográfica venían causados por la reducción de la violencia respecto al cómic y por un cambio en la idiosincrasia del personaje principal que, pese a mantener en pantalla un aura de perdedor siempre pateado, vio como en su traslación al cine se le otorgó varios puntos más no de heroicidad (al personaje le sobraba) sino de capacidad (y para muestra de ello está el final de esa primera parte, modificado respecto al cómic con tal fin).

En esta esperada continuación, que Universal Pictures estrenará en nuestras pantallas este próximo viernes, nos encontramos con la misma fórmula que tan buenos resultados dio hace tres años. Sus responsables vuelven a repetir los mismos aciertos cinematográficos que su predecesora y los mismos defectos en cuanto a adaptación se refiere.

Como película (y si la alejamos de su original literario) ‘Kick Ass 2’ funciona excepcionalmente bien. La mezcla entre comedia y acción que antes mencionaba, tan difícil de implantar con resultados satisfactorios en un largometraje si se utilizan grandes dosis de los dos géneros, muestra el mismo gran nivel que la primera parte. La sustitución del antes citado Matthew Vaughn en las labores de dirección por el joven realizador Jeff Wadlow (del que se rumorea que llevará las riendas de la adaptación al cine del cómic ‘X-Force’) es imperceptible para el espectador, mostrando un tono totalmente continuista (algo satisfactorio) con lo visto anteriormente. La fotografía de Tim Maurice Jones capta y traslada a la pantalla el llamativo contraste de colores vivos y apagados que acompañan a los dibujos de Romita Jr. en el cómic homónimo, y los responsables de efectos visuales pueden estar orgullosos del rendimiento de su departamento en un producto cuyo escueto presupuesto ( 28 millones de dólares) no se hace notar. Al menos en esa parcela del film.

Hit-Girl

Referente a los intérpretes de la película, volvemos a encontrarnos con el actor Aaron Taylor-Johnson al que, pese a su patente falta de experiencia y su escaso talento, el rol de ‘Kick-Ass’ (aún con la diferencia de edad respecto al personaje de las viñetas) le queda como un guante y logra que aceptemos su falta de expresividad como algo inherente al personaje. En el papel de Hit-Girl repite la adolescente Chloë Grace Moretz, que resultó sorprendente en su papel en el primer ‘Kick-Ass’ y que aquí no hace más que confirmar que, en las debidas manos y si no siente la tentación de dedicarse a papeles más dramáticos (si es que hay algo más dramático que pasar tu infancia combatiendo criminales), podría perfectamente acabar convirtiéndose en la heroína de acción por excelencia de las próximas décadas. Del plantel de secundarios destacar al que fuera rey de la comedia Jim Carrey dando vida al Coronel Barras y Estrellas, en la caracterización más fiel al cómic que ofrece la película y que, pese a brindarnos un par de frases más típicas de Carrey que de su personaje, es la viva imagen de su contrapartida de papel. Como curiosidad, comentar la negativa de Carrey a participar en la promoción de la película por no estar conforme con el alto nivel de violencia de la obra (algo que sinceramente me huele a maniobra de promoción y me lleva a preguntarme si el actor no había leído el cómic en el que se basa el largometraje o simplemente el guion del mismo antes de aceptar participar en él).

Jim-Carrey-Coronel-Barras-y-Estrellas

En cuanto a ese nivel de violencia que exhibe el film, altísimo para tratarse de una película de esta temática proveniente de un gran estudio, está aun así varias marcas por debajo de lo que encontramos en las páginas del cómic. Sin duda algo necesario para los productores si no querían ver cómo el largometraje, del que obviamente esperan sacar beneficios, pasara de la clasificación ‘R’ (menores acompañados) otorgada a ostentar la siempre temida por las majors clasificación ‘NC-17’ o lo que es lo mismo: solo mayores de 17 años. La pérdida de ingresos que generaría al estudio el que su película solo pudiera ser vista por un limitado sector de la audiencia sería de enormes proporciones. Aquí tenemos la respuesta a que determinados momentos de la historia, brutales y desgarradores en el cómic, se vean suavizados e incluso transformados en situaciones cómicas (la escena del llamado ‘El Hijop#ta’ , antes Bruma Roja, con Zorra Nocturna es el mejor ejemplo de lo que hablo).

Pese a disfrutar en pantalla, en grandes rasgos, de la misma trama y desarrollo de los personajes que Mark Millar creó en el papel, hay un fuerte cambio en el tipo de relación que mantienen entre sí varios personajes de la trama. Algo que descolocará a los seguidores del cómic y que debemos aceptar si consideramos que en términos de narrativa cinematográfica hay situaciones que en una obra de este tipo casi son de obligación mostrar dado que es lo que esperan las audiencias generales. Si el propio Millar ha aceptado esos cambios como aceptables (a tenor de lo comentado en varias entrevistas) no nos queda más opción que tomar esa desviación de lo disfrutado en el cómic como algo necesario si queremos tener las aventuras de ‘Kick-Ass’ en los cines. Estaréis de acuerdo conmigo, cuando veáis la película, que esas modificaciones en determinados personajes no hacen más que mostrarnos situaciones previsibles (y comprensibles) para la trama. Pero será lo que espera el espectador común y no el siempre exigente lector del cómic. Hay multitud de ejemplos de ello en otras adaptaciones y es el peaje que con resignación hay que pagar para ver a las viñetas convertirse en fotogramas.

Villano-Kick-Ass-2

Os hablaba antes de lo limitado del presupuesto y pese a no ser algo demasiado evidente para el espectador (los momentos de acción son dignos de una superproducción), es un dato que solo se hace patente llegado el momento de narrarnos uno de los momentos álgidos del cómic: la descomunal confrontación entre cientos de aspirantes a héroes y villanos. Mientras en el cómic vemos una épica (en algunos momentos) batalla en Times Square, en el largometraje esta masiva escaramuza es reducida a un enfrentamiento entre unas pocas decenas de personajes en el almacén que hace las veces de cuartel general de El Hijop#ta y sus acólitos. No es algo que desmerezca al film en absoluto y que, como tantas otras cosas, pasará desapercibido para el espectador medio. Pero los que leímos el cómic no podremos dejar de imaginar lo bien que habría lucido esa secuencia si el presupuesto hubiera permitido mostrarnos la localización ofrecida en las viñetas; un Times Square repleto de psicópatas uniformados y de bobos bienintencionados repartiéndose más leña de la que cualquier humano pudiera soportar ante la atónita e impotente mirada de las fuerzas del orden de Nueva York.

Si os gustó la divertida ‘Kick Ass’, sin duda disfrutaréis enormemente de esta digna secuela. Si habéis leído el cómic en el que se basa, entiendo que también visteis la primera parte y si estáis interesados en esta nueva película es, sin duda, porque perdonasteis los cambios respecto al original en el que se basaba. Y eso es lo que debéis hacer cuando terminéis de ver ‘Kick Ass 2’ y abandonéis la sala. Quedaros con la diversión, con el interminable desfile de entretenida violencia disfrutado y con el buen momento que habéis pasado. ¿Acaso no es eso suficiente?

Escrito por Adolfo Saro

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