Las Doce Moradas del Viento

La Colección Literatura Fantástica de RBA ya se está perfilando como una de las mejores cosas que le ha podido pasar a la literatura de género en nuestro país. Ciencia ficción, fantasía, clásicos y novedades se entremezclan en una edición coherente, colaborando con grandes traductores y que mantiene una estética cuidada.

Portada de Las Doce Moradas del Viento de Ursula K Le Guin edición RBA FantásticaDe entre los clásicos de ciencia ficción, hallamos dos volúmenes muy diferentes de uno de los grandes nombres de la ficción especulativa: Ursula K. Le Guin. Por un lado, tenemos Mundos de Exilio e Ilusión, que recoge las tres primeras novelas que escribió ambientadas en la Federación del Ekumen (El Mundo de Rocannon, Planeta de Exilio y Ciudad de Ilusiones). Por otro, encontramos el libro que nos ocupa, Las Doce Moradas del Viento, una antología de relatos que cubre parte de la obra de la autora entre 1963 y 1974.

Los diecisiete relatos se compilan en un tomo de 352 páginas, con tapa rústica. Vale la pena señalar que para los que cargamos nuestros libros de un lado a otro, los eternos prestamistas y los descuidados, el material de la cubierta y la presencia de solapas largas serán de gran ayuda para conservar los libros de esta colección. Sin embargo, el borde plateado que se ha convertido en el sello de la colección a nivel diseño, es muy sufrido y revela las marcas de dedos fácilmente. La preciosa imagen de la portada ha sido realizada por el prestigioso ilustrador uruguayo Alejandro Colucci. En cuanto a equipo editorial, el prólogo recae en la escritora y periodista Rosa Montero, amante de la ciencia ficción. La traducción fue cedida por Edhasa de las primeras editoriales, a cargo de María Elena Rius, que ha traducido otras obras de Le Guin, además de grandes como Salinger o Plath.

A través de la variedad de los cuentos observamos la versatilidad de Le Guin, que ha escrito grandes obras de fantasía (como Terramar), ciencia ficción (el ciclo del Ekumen o de Hain) o incluso históricas (Lavinia). Aunque esto no sorprenderá a los que ya conocen a la autora, sus cuentos representan conjuntos de ideas e imágenes más que historias. No contéis con finales cerrados o aventuras emocionantes, el ritmo del libro se basa en la reflexión y la languidez. No en vano, Le Guin es una de esas autoras que recuerdan a la época en la que la ciencia ficción se utilizaba para crear situaciones hipotéticas que daban pie a debatir sobre ética y hacer comentario social. Leyendo Las Doce Moradas del Viento, no podemos sino lamentarnos, ya que esta corriente fue paulatinamente substituida por ciencia ficción altamente tecnológica y militarizada, que responde una y otra vez al viaje del héroe de Campbell. Y es que si una cosa que distingue a Le Guin de otros autores es el enfoque antropológico de su obra: la importancia del lenguaje, los conflictos culturales, la sexualidad y el género…

autora Ursula K. Le GuinTodo esto hace que la obra de la autora resulte increíblemente conveniente para tener a mano en debates sobre ficción especulativa. ¿Se acusa al género de ser poco académico? Error. La obra de la autora forma parte de la bibliografía de muchas clases universitarias (antropología, literatura o estudios de género). ¿Se acusa al género de ser un “club masculino”? Recordemos brevemente a Shelley y luego demos un buen repaso a los muchos premios que ha recibido Le Guin. Por ejemplo, la obra que nos ocupa ha sido premiada tanto en conjunto y como en algunas de sus partes. Originalmente, el libro apareció en 1975 y su primera publicación en España data del 1985. En el 1986 se le concedió un galardón ahora difunto en nuestro país, el Premio Gigamesh, en su variante de mejor antología. Los dos últimos cuentos también fueron especialmente queridos por la crítica.

Cada cuento recogido se precede por una corta reflexión de la autora, y no siguen un estricto orden cronológico, puesto que Le Guin antepone algunos como ejemplos de su “romanticismo” cuando empezaba a escribir. Con todo, podemos apreciar claramente como su habilidad progresa a medida que lo hace el libro. En orden, encontraremos los siguientes cuentos (con spoilers al mínimo):

El Collar de Semley: fue prólogo de la novela El Mundo de Rocannon, ciertamente es más sencillo y lleno de “candor” que los cuentos que le sucederán, casi infantil. Principalmente fantasía, pero incluye ciencia ficción.

Abril en París: el primer cuento pagado de Le Guin, probablemente gracias al cual seguimos pudiendo disfrutar de su obra. Viajes en el tiempo planteados de forma un tanto predecible.

Los Maestros: como la misma escritora afirma, la primera entrada en la ciencia ficción auténtica. Ambientación de Edad Media y establecimiento de principios científicos, con estudiosos como protagonistas.

La Caja de la Oscuridad: uno de los que más he disfrutado, quizás por las imágenes que evoca o por el estilo de fantasía desenfadada, que recuerda a los cuentos de Ana María Matute.

La Palabra que Desliga/El Poder de los Nombres: ambos cuentos representan un primer acercamiento a lo que se convertiría en el mundo de Terramar, en el que los nombres encierran un gran poder mágico. Fantasía, en el primer caso bajo premisas conocidas. En el segundo cuento, con un agradable giro como final.

El Rey del Invierno: si habéis leído La Mano Izquierda de la Oscuridad, este cuento que fue “embrionario” para la creación de la premiada novela os transportará a la helada ambientación del planeta Gethen. Si la novela os gustó, el cuento os emocionará, puesto que se trata de otra oscura vuelta de tuercaa al pasado de Gethen, que da más trasfondo sobre el sistema de gobierno, el hermafroditismo o las relaciones familiares de su gente. Sin duda, mi favorito.

El Viaje: uno de los que menos me gustó, tal vez porque el tema de las droga dejó de ser provocador y candente hace un tiempo, o por lo diferente que resulta en su realismo a otros cuentos del libro.

Nueve Vidas: de tamaño novelette, esta historia de ciencia ficción trata de clonación y la percepción personal, explorando la idea de la mente colmena y una de mis premisas preferidas en ciencia ficción: ¿qué nos ocurriría emocionalmente si la humanidad llegara a crear a seres prácticamente perfectos? Curiosamente, lo publicó originalmente Playboy.

Cosas: como La Caja de la Oscuridad, uno de esos relatos sencillos y apacibles que representan un oasis entre tanto cuento complicado, incluso con un mundo apocalíptico como ambientación.

Una Viaje a la Cabeza: sin destripar nada, encontraréis otra de esas premisas que no por muy vistas dejan de perder atractivo. Con toques de humor.

Más Vasto que los Imperios y más Lento: tamaño novelette y ambientada en el Ekumen, sobre misiones espaciales y convivencia humana. A resaltar una vez más cómo la escritora incluye personajes de una gran variedad de orígenes (incluso los terrestres, con un personaje japonés y otro chino) y se aleja del heteronormativismo. Hay pocas cosas que desanimen más que ver obras de ciencia ficción capaces de imaginar futuros complejos y ricos en mitología propia en los, que sin embargo, todo el mundo son hombres blancos de nombre anglosajón.

Las Estrellas en la Roca: otra historia centrada en los estudiosos de la ciencia que, como Los Maestros, referencia las persecuciones religiosas de científicos por herejía.

El Campo de Visión: de nuevo ciencia ficción, que empieza con un misterio que se vuelve cada vez más interesante. Explicado el misterio, quedan muchas más preguntas. Historia que trata de uno de los astronautas que han vuelto de una misión espacial en Marte en la que algo ha alterado los sentidos de la tripulación.

Dirección de la Carretera: breve cuento de tono cómico sobre árboles, que la autora confiesa usar como inspiración a menudo. Un pequeño respiro antes de adentrarnos en dos de los cuentos más complejos del libro.

Los que se Marchan de Omelas: una utopía incómoda y cruel, de gran complejidad ética, que la autora admite haber visto ya con anterioridad en Dostoievski. En 1974 fue nominada al premio Locus y ganó el Hugo.

El Día anterior a la Revolución: considerado un prólogo para la novela Los Desposeídos, el cuento trata del crepúsculo de Laia Odo, una anciana que en su juventud fue revolucionaria y que en el momento de la historia lidia con su envejecimiento y su personalidad pública como figura política. Este cuento ganó el Nebula en el 1974, el Locus 1975 y fue nominado para el Hugo.

portada de Alejandro Colucci

Como hemos podido ver, Las Doce Moradas del Viento mezcla géneros y ambientes con ligereza. El libro es una muestra del estilo de la autora y, sin embargo, no lo escogería como introducción a su bibliografía. En oposición a antologías que nos hacen más que abrir boca como perfecta iniciación a un autor (Humos y Espejos o Objetos Frágiles de Neil Gaiman me vienen a la cabeza), Las Doce Moradas del Viento tiene contenido muy difícil de digerir en formato corto, que puede resultar tedioso al no encontrarse tan elaborado y expandido como en sus novelas.

Si Ursula K. Le Guin es vuestra asignatura pendiente, lanzad una moneda al aire o decidid entre fantasía y ciencia ficción. Iniciaos con la saga de Terramar o con La Mano Izquierda de la Oscuridad. Si, por lo contrario, ya habéis leído algo de la autora, no dudéis en adentraros en este libro, que os ofrecerá el misterio y la complejidad de sus obras en pequeños bocados.

Traductora y asidua a bibliotecas. La ficción me entra mejor con sagas familiares, cabezología, juegos de palabras y relatos de venganza. Disfruto al leer fantasía épica, ver ciencia ficción, rolear fantasía urbana y escribir realismo mágico.

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