Reseña: Cards Against Humanity

Llevo un tiempo jugando cada vez que puedo a este juego. Un amigo lo tiene y más o menos le obligo a llevárselo cada vez que veo la oportunidad de jugarlo de nuevo. Cards Against Humanity es un juego extremadamente divertido, no apto para mojigatos. Empezó, como muchos otros grandes juegos de hoy en día, como un proyecto en Kickstarter que consiguió casi 4 veces más de lo que pedían, unos miserables 15.570 dólares. Con eso, crearon el set original de 500 cartas. Una vez distribuidas las copias de Kickstarter, empezaron a venderlo por 25$ en EEUU. Siguen trabajando para que el juego esté disponible a nivel mundial, pero de momento sólo se vende físicamente en EEUU y Canadá. Pero eso es la copia física; si queremos, podemos bajarnos, gratuitamente desde su web, un .pdf con las 500 cartas del set básico para que las imprimamos nosotros mismos. Además, las cartas han sido traducidas a varios idiomas para que lo tengamos en la lengua que más nos convenga. Eso significa que podemos simplemente bajarnos el juego, imprimirlo, recortarlo y jugarlo gratis (eso es lo que hizo mi amigo). Lo que ya no podemos conseguir tan fácilmente son las expansiones, que se venden a 10$ cada una, y sólo están disponibles físicamente, en EEUU y Canadá. Si aún así queremos probar el juego (y sus expansiones) de forma gratuita, podemos jugarlo online en esta página (eso sí, sólo en inglés).

Cards Against Humanity
Cards Against Humanity

Pero vamos al funcionamiento del juego. Como ya he dicho, hay dos tipos de cartas, las blancas y las negras. Al principio del juego, todos los jugadores tendrán 10 cartas blancas en la mano e irán robando hasta tener 10 cada vez que gasten una. Un jugador aleatorio empezará siendo el Zar de las Cartas, y cogerá una carta negra que contendrá o bien una pregunta o bien una frase con uno o más huecos por rellenar. El Zar leerá dicha carta en voz alta y la dejará sobre la mesa. El resto de jugadores elegirán de sus 10 cartas la que les parezca más graciosa o bruta y las pondrán todas, boca abajo, encima de la mesa. Las cartas blancas se barajan y se leen, junto con la carta negra, de una en una y en voz alta, para hilaridad de todos. Entonces, el Zar elige su respuesta favorita y le entrega la carta negra a quien la haya puesto. Las cartas negras cuentan como puntos. Pero vamos a ver un ejemplo para que lo entendamos mejor. En una partida de 6 jugadres, el Zar lee la siguiente carta negra: ¿Cuál es el placer inconfesable de Batman? Los otros 5 jugadores eligen entre sus cartas la que les parece más graciosa para responder a la pregunta y la ponen boca abajo en la mesa. El Zar las lee en voz alta: Nickelback, Herpes Labial, Fraternidades Judías, Japoneses Maduritos, Una Piruleta Enorme. Todo el mundo se ríe y el Zar le da la carta negra al que ha puesto la Piruleta Enorme porque le ha parecido gracioso imaginarse a Batman con ella. Y así sucesivamente.

El dinero no puede comprarme amor, pero puede comprarme...
El dinero no puede comprarme amor, pero puede comprarme…

Hay cartas negras que piden que se rellenen con 2 o más cartas blancas en cierto orden. Habrá que robar más cartas blancas para tener más donde elegir y luego juntar las dos o más cartas con un clip, en el orden que quieres que se lean, para entregarlas al Zar. El juego no tiene un fin establecido por las normas. Se puede establecer que el primero que llegue a X puntos gana, pero normalmente jugamos hasta que nos cansamos o hasta que alguien se tiene que ir. Como norma adicional, un jugador puede “apostar” una de sus cartas negras que ha ganado para jugar una carta blanca adicional y así tener más posibilidades de victoria. En esa ronda, el que gane, se lleva no sólo la carta negra del Zar, sino también cualquier carta negra que se haya apostado. Como podéis ver, la dinámica del juego se parece mucho a las que podemos encontrar en juegos como Apples to Apples o Dixit.

¿Qué me esconden mis padres?
¿Qué me esconden mis padres?

En general, el juego está diseñado para que se añadan o quiten reglas según convenga al grupo y, por ejemplo, nosotros hemos añadido dos de las reglas opcionales que vienen en las instrucciones. La primera norma es que, en cualquier momento, si alguien no sabe a qué hace referencia una de sus cartas blancas, lo puede decir en voz alta y cambiarla por otra a cambio de que el resto de los jugadores puedan reírse de dicha persona por su ignorancia. La segunda es que un jugador puede cambiar cualquier número de cartas blancas de su mano por otras nuevas a cambio de entregar una de sus cartas negras.

¿Qué no quieres encontrar en tu comida china?
¿Qué no quieres encontrar en tu comida china?

Como podéis ver, es un juego sencillo y rápido de aprender. Engancha mucho y muy deprisa. Os encontraréis muy a menudo jugando partidas de horas porque ninguno quiere parar de decir barbaridades. Aunque parece que no, el juego ha sido testeado muchas veces para ver qué hacía gracia y qué no. Claro está que es un juego políticamente incorrecto, pero precisamente por eso es más gracioso. Mientras estamos a la espera de ver si sacan el juego fuera de Estados Unidos y Canadá, mi recomendación es que vayáis a una copistería y que os impriman en cartulina todas las páginas del pdf. Acordaos de pedir que impriman en negro la parte de atrás de las cartas negras, así serán más fáciles de detectar. Recordad, además, que en la página web tienen páginas en blanco para que las rellenéis con las cartas negras y blancas que queráis. El nivel de personalización que puede alcanzar este juego es enorme, dadle una oportunidad y no os arrepentiréis.

Pretend You're Xyzzy, versión online del juego
Pretend You’re Xyzzy, versión online del juego

[xrr rating=4/5]

No disponible en España, descargable en: Cards Against Humanity, Jugable Online en: Pretend You’re Xyzzy

PVP: 25$ Set Básico, 10$ Expansiones, Descargable de forma gratuita.

De 10 a 120 minutos de juego.

De 4 a 30 jugadores.

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