Una vuelta a los orígenes de El caballero Oscuro

Fue el afamado arquitecto y artesano Gaudí, quien dijo que Todo intento de renovación, pasa necesariamente por un retorno a sus orígenes, y es que para conocer a los superhéroes en la actualidad, indudablemente debemos volver a sus orígenes.

Evolución de El caballero oscuro
Evolución de El caballero oscuro

Los años sesenta, fueron unos años movidos por donde se vivieron grandes cambios dentro del panorama artístico, pudiendo ver el nacimiento de grandes hitos de la historia, como la Beatlemanía, los hippies, y concretamente el “Pop Art”, un arte que buscaba utilizar imágenes populares en oposición a la elitista cultura existente en las Bellas Artes, separándolas de su contexto y aislándolas o combinándolas con otras, además de resaltar el aspecto banal o kitsch de algún elemento cultural, a menudo a través del uso de la ironía.

Pero los cambios de esta época no solo se vivieron a nivel artístico,  ya que fue época dura, donde se vivieron factores decisivos dentro de la historia mundial como la construcción del muro de Berlín, la crisis de los misiles de Cuba, e incluso el asesinato de Kennedy en Dallas; hechos decisivos a la hora de que los seriales clásicos de superhéroes volvieran a las salas de cine, con el fin de dar protección a través de la ficción a una sociedad marcada por una época caótica.

Pero dentro del panorama superheroico también había hechos importantes como el éxito obtenido por la CBS, del serial televisivo Las aventuras de Superman (1952), algo que provocó que el resto de productoras se plantearan recuperar los seriales televisivos, que tanto éxito tenían en la televisión de los años 40, con obras como Las aventuras del capitán Marvel (Conocido como Capitán Maravilla en España, y emitida durante 1941). Fue gracias a esto que la CBS, se planteó recuperar a Batman y llevarlo a la gran pantalla con la antigua estrella deportiva Mike Henry, algo que desembocó en la aparición de Batman de 1966.

Pero cabe preguntarnos en este punto, ¿A qué se debe esta reposición de las primeras obras del Caballero Oscuro?.

Pues la verdad es que nada de esto hubiera sido realidad sin Hugh Hefner,  el ancianito de la casa Playboy. Pues sí, los pases de los seriales de los años cuarenta en el Club de Chicago, con amplia participación del público que se integraba en el SingALong de la serie fueron contemplados por Yale Udoff, fanático de Batman, que tras asistir a la proyección de capítulos de los dos seriales de la Columbia (1943 y 1946), le llevó a sugerir a los productores Harve Bennett y Edgar J.Scherick la realización de una adaptación del héroe con un tono divertido y serio.

Desde sus comienzos fueron millones los espectadores Estadounidenses que se sentaban ante sus televisores todos los martes y jueves a la espera de ver las aventuras de Batman, protagonizadas por el conocido Adam West (Batman) y su compañero Burt Ward (Robin). Fue tal el éxito del serial en sus momentos, que al igual que en el 64 podíamos hablar de Beatlemanía, en esos momentos las revistas de todo el mundo hablaban de este fenómeno televisivo como la Batmanía.

William Dozier
William Dozier

Sin embargo, este proyecto caería en manos de William Dozier  (también narrador de la serie), decidió imbuirla en la cultura del Pop Art que rodeaba la sociedad de la época, provocando situaciones separándolas del contexto habitual del héroe y combinándolas con otras, resaltando siempre los aspectos de la cultura Pop. Este fue por tanto un guiño a Andy Warhol y Roy Liechtestein, con el fin de sacar al héroe de esa espiral pulp y oscura en la que había entrado héroe; y que lo estaba llevando a él y a la compañía, DC Comic, a la quiebra.

Batman bailando su famoso Batusi
Batman bailando su famoso Batusi

Fue entonces, en manos de William Dozier, cuando este contrató a uno de los guionistas de adaptaciones de cómics a la televisión más importantes, Lorenzo Semple Jr, guionista también de series como el Avispón Verde, y al cual debemos no solo la visión humorista y pop del héroe, sino la aparición de un joven Bruce Lee trabajando mano a mano con nuestros héroes, como Kato, ayudante de El Avispón verde.

Es en este contexto, donde surge una de las series de superhéroes más recordadas de la historia, como es Batman de 1966. Los capítulos en sus orígenes fueron concebidos para ser emitidos en periodos de una hora pero, la productora (20th Fox, en esos momentos), decidió dividirlos en dos mitades para rellenar dos franjas horarias distinta, por lo que el primer capítulo de la semana abría una nueva historia y el desenlace llegaba con el segundo capítulo de la semana, viviéndose por tanto entre ellos el momento de mayor tensión narrativa dejando a la audiencia expectante hasta el segundo episodio, donde se vería resuelto el conflicto finalmente. Este tipo de estructuras se asemeja a la estructura de los seriales clásicos y que mantenía en vilo a los espectadores durante los días que transcurrían entre ambos episodios.

Supervillanos de batman 1966
Algunos de los supervillanos de Batman 1966

El argumento del serial, gira en torno a las aventuras de Batman (Adam West) y su ayudante Robin (Burt Ward) contra el crimen en Gotham City. Estas aventuras por lo general se centran en la lucha de esta pareja de héroes contra diversos supervillanos (Joker/Arlequín, Pingüino, Enigma/Acertijo…), los cuales siempre se ven vencidos por las fuerzas del bien lideradas por Batman y Robin.

Desde el punto de vista narrativo, la originalidad de la serie la ha llevado a ser una serie mítica de la historia de la televisión, aunque su emisión se resumiera a dos años escasos (aunque intensos en los que se emitieron 120 capítulos).  La serie consiguió lo que se buscaba en aquel entonces que era parodiar el tono sombrío que rodeaba al héroe e inmiscuirle dentro de la cultura pop con el fin de realzar a través de una fuerza metafórica un tono desenfadado y humorístico que permitiera al espectador separarse se su contexto social.

El serial se compone de historias simples que se basan en la aparición de un villano y cómo nuestra pareja de héroes acaba con él; algo que favoreció que el serial se desgastase muy rápido. Los personajes en todo momento cumplen con los estereotipos de la época, haciéndose muy patente la estética de la época, y viéndose la cultura pop en todo su apogeo en cada uno de los apartados del serial. Las historias se desarrollan en el seno de Gotham, y donde el escenario no tiene un valor como personaje, sino como contenedor de los acontecimientos o medio para realzar las características de los personajes, enriqueciéndolos.

En cuanto al tono con el que se trata el serial, está en perfecta hibridación con el resto de elementos que la componen, al menos en las dos primeras temporadas. La necesidad del gobierno americano por controlar, factores como la “indirecta homosexualidad” entre los protagonistas o que no se pusieran el cinturón en el coche, llevó al serial a unos puntos decadentes que acabaron en su cancelación.

Los recursos formales, visuales y sonoros, son revolucionarios dentro del momento donde se contextualiza la serie, y se hibrida perfectamente con la intencionalidad temática de la serie, otorgándole ese tono pulp que buscaba. Es importante decir también, que como espectador del siglo XXI, donde el tono de los superhéroes ha dejado de lado estos planteamientos paródicos (como los de Joel Schumacher, director de Batman Forever y Batman y Robin, inspirándose precisamente en este serial, y que en su caso, en lugar de salvar al héroe lo llevó otra vez al olvido), me costó al principio disfrutar de toda la fuerza narrativa que transmite el serial.

Finalmente, aunque la serie parezca simplista con un esquema ya explotado por otras series, ¿quién no recuerda a estas alturas aquellos trajes cutres y chillones?; ¿aquellos decorados de baja calidad por los que se paseaban nuestros héroes?; ¿aquellos “Kapow”, “Bam” y “Splat” que aparecían en mitad de nuestra pantalla y que nos llevaban el cómic a la pantalla de la televisión? Yo creo que en el fondo todos aunque no hayamos visto esta serie, la conocemos ya sea por su melodía (que os dejo abajo), por las innumerables parodias de los Simpsons, o porque el simpático alcalde de Quahog comparte nombre y apellidos con el protagonista de la serie (Adam West).

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