Análisis de Mega Man 10

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Mega Man (conocido también como Rockman en otras latitudes) es todo un clásico del mundo de los videojuegos, con más de una docena de títulos para multitud de plataformas (aunque tradicionalmente asociado a Nintendo) y un puñadito de cameos en juegos en los que el personaje original no ha sido protagonista; uno de los iconos más reconocibles que ha sabido trascender el ámbito del videjuego para convertirse en un elemento mundialmente reconocido. Desde su debut en la no menos clásica NES de Nintendo, nuestro querido androide azul ha pasado por generar sorpresa en el jugador, por arrasar y conocer el éxito más absoluto y, como tantas obras hijas de su tiempo, la pérdida de interés por nuevas y extrañas entregas que, habiendo abandonado el 2D, no han sabido conectar con el seguidor de la franquicia a nivel mundial (véase, por ejemplo, el fallido Mega Man Network, todo y que en Japón tuvo un gran éxito y un buen número de secuelas).

Aquí vemos una portada de The Superior Foes of Spider-Man nº 1 que homenajea el clásico selector de niveles de la saga Mega Man
Aquí vemos una portada de The Superior Foes of Spider-Man nº 1 que homenajea el clásico selector de niveles de la saga Mega Man

Al igual que otro de los personajes fundamentales en la historia del videojuego, Sonic (con el que Mario y Mega Man pueden compartir el pódium de personajes populares en los años 90 del pasado siglo), el paso a 3D no le ha sentado del todo bien a nuestro héroe. Si bien el erizo azul de Sega ha alternado títulos notables (Sonic Adventure) con otros terribles (Sonic Unleashed), Sonic Generations ha venido a ser el reconocimiento de que todo tiempo pasado fue mejor y una declaración de intenciones de “vuelta a las raíces” por parte del Sonic Team. Mega Man 9 es ese “back to basics”, volviendo a un aspecto visual, musical y jugable idéntico al visto en la NES, imitando una forma de hacer videojuegos que data de 1987, hace más de 20 años. Todos los elementos característicos de la saga están presentes con fuerza: una dificultad considerable, plataformas y un puñado de robots creados por el malvado Dr. Wily a los que deberemos derrotar; si bien se juega con parte de las habilidades del personaje principal, ya que se eliminan movimientos introducidos en Mega Man 3 pero se mantienen otros de simultáneal o posterior inserción, como el apoyo que presta Rush, el perro robot creado por el Dr. Light.

Tras un moderado éxito, en 2010 salió a la venta, de nuevo como juego descargable en las principales plataformas, una nueva entrega, la que nos ocupa, Mega Man 10.  Más allá de introducir muchas novedades, Mega Man 10 es heredero del espíritu de secuela que añade poco o nada de que gozaban los Mega Man 2, 3, 4… y que en la industria actual ha seguido Ubisoft con sus Assassin’s Creed o Infinity Ward con los Call of Duty. De nuevo, aspecto estético idéntico al ofrecido en NES y un mismo esquema jugable. Algo perfectamente lógico si estas “old-new” entregas querían ser una vuelta a las esencias. Se añaden algunos personajes jugables y poco más.

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Más allá de comentar las características de un juego que repite fórmulas de más de 20 años, creo que lo importante en este punto es tratar de orientar al posible comprador. En síntesis, si disfrutaste de los títulos originales probablemente disfrutes también de éste y agradecerás los guiños y manierismos presentes y tan propios de los Mega Man. Si no, es posible que este título no sea para ti. ¿Por qué?. Porque Mega Man es un juego que trata de emular emociones propias de los que jugaron a las entregas anteriores pero fracasa estrepitosamente cuando se trata de hacerlo en el jugador nuevo. El usuario actual de videjuegos, a pesar de que generalizar siempre supone equivocarse, es diferente de de los años 80 y 90; lo es también porque los videojuegos son diferentes, retroalimentando ambos elementos un viraje hacia un lugar distinto del que nos encontrábamos hace cuatro lustros.

Poster de la primera entrega de Mega Man
Poster de la primera entrega de Mega Man

Justo lo que hacía un título disfrutable a cualquier entrega de Mega Man ha quedado orillado por el devenir de la Historia. Tenemos que partir de la base de que cuando la saga era un rotundo éxito, la mayor parte de usuarios eran muy jóvenes, no teniendo la mayoría la cantidad de juegos que se tienen hoy día. Unido a la imposibilidad de guardar partida, los videojuegos debían ser difíciles e incluso, en algún caso, ligeramente tramposos. Porque el jugador de entonces iba a jugar una y otra vez al mismo juego y debían asegurar una durabilidad  (que no una duración) y rejugabilidad. Mega Man no era una excepción: unas plataformas endiabladas por un sistema de salto ligeramente imprevisible, unos enemigos insistentes que siempre se encontraban en el lugar inoportuno para nuestras aspiraciones de superar el nivel y unos jefes finales que, para que fueran asequibles, debían derrotarse en un orden determinado. La prueba-error y el aprendizaje del jugador era el mecanismo habitual para superar juegos como éstos en un mundo en que, a diferencia de hoy,  las respuestas no estaban en Internet. Así pues, por un lado tenemos a un usuario actual que consume videojuegos con mucha más voracidad que antaño, lo que provoca que en general tenga poca tolerancia a la frustración de perder o morir una y otra vez por falta de destreza y que no tenga la paciencia que un título así precisaba; por otro lado, la facilidad para consultar el orden de jefes finales y la posibilidad de guardar partida (y no depender así exclusivamente del número de vidas para poder continuar sin volver a iniciar el juego desde cero) restan dificultad, produciéndose la mortal paradoja de que resultará demasiado complicado para los novatos y más sencillo y carente del reto suficiente para los más veteranos pero que no sean unos superfans de la saga. Si a eso le añadimos la inclusión de un modo fácil y de una tienda en la que podemos comprar una ingente cantidad de items de apoyo el efecto que describíamos se agranda. Eso sí, el juego cuida al true believer ofreciendo posibilidad de ampliar la dificultad hasta extremos sólo recomendables para ellos, para esos jugadores que se saben de memoria cada palmo de cada pantalla y que jugarán compulsivamente y, dicho sin tono peyorativo, a la antigua. Para ellos, es, pues, para quien realmente va dirigido este título, sin perjuicio de que los que han disfrutado de las entregas clásicas sin pretensiones de ser los mejores en Mega Man.

Por último, quisiera referirme a la elección de mantener la estética de los juegos de NES (que se mantiene en continuidad con Mega Man 9). Nadie duda de que el intento de captar al nostálgico tenía que pasar por mantener el 2D y un diseño añejo. Pero quizá volver tan atrás es un movimiento arriesgado que puede alejar al jugador que no conoce la franquicia. Además, en el caso de una saga tan longeva como ésta y que había gozado de presencia en multitud de plataformas, había mucho donde elegir; no se trataba de la dicotomía “aspecto clásico vs. 3D”. Como vemos en las imágenes que están debajo de este párrafo, los Mega Man de Super Nintendo o el remake de los tres primeros Mega Man que salió para la Mega Drive de Sega ofrecen un aspecto más moderno sin renunciar a lo retro.

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Por todo ello, podemos concluir que Mega Man 10 es un título respetuoso hasta la extenuación con el repertorio más clásico y, a consecuencia de ello, para bien o para mal, es un juego destinado a aquellos que ya conocen qué es un Mega Man y a los verdaderos fans, dificultando el acceso y descubrimiento de una franquicia tan legendaria a los nuevos jugadores.

[xrr rating=2/5]

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