Análisis de Ozymandias, último episodio emitido de Breaking Bad

Imagen del episodio Ozymandias de Breaking Bad

El pasado domingo 15 de septiembre la cadena estadounidense AMC emitió el episodio número catorce de la quinta temporada de Breaking Bad, titulado Ozymandias. La verdad es que no ha dejado a nadie indiferente; de hecho, ha sido trending topic mundial durante varios días, y por eso no he podido evitar hacer un análisis (ojo, no libre de spoilers), de este legendario episodio de unas de las mejores series del momento.

Empezamos hablando del título escogido para el episodio, Ozymandias. Además de ser uno de los personajes de Watchmen, Ozymandias es la transcripción al griego del nombre de Ramsés El Grande, Ramsés II, faraón de la decimonovena dinastía del antiguo Egipto. Su regencia se prolongó durante 66 años, del 1279 al 1213 a.C. y los vestigios sobre su reinado son los que mejor han sobrevivido al paso de los años. Una de las estatuas del faraón inspiró al poeta Percy Bysshe Shelley y escribió el poema que lleva por título el nombre griego del emperador. En él, Shelley reflexiona sobre la decadencia de todos los líderes y de los imperios que estos construyen sin importar el poder que llegaron a amasar durante su reinado. Una de las frases más conocidas de este poema es la misma que reposa a los pies de una de las esculturas de Ramsés II: “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!”.

Este poema inspiró el episodio del pasado domingo, e incluso se podría decir que está inspirando esta parte de la quinta temporada, ya que es el mismo que se utilizó en uno de los tráilers promocionales de comienzo de temporada. Aquel en el que la poderosa voz de Bryan Cranston recita los versos de Ozymandias, acompañado por imágenes de Albuquerque. Pero no os preocupéis si no lo recordáis, os lo adjunto al final de la entrada.

Imagen del episodio Ozymandias de Breaking BadAhora toca hablar del episodio en sí. Un episodio que supone, para mí, uno de los mejores de la serie y que está cargado de unos niveles de dramatismo pocas veces vistos hasta la fecha. La historia empieza con un flashback en el que vemos a Walter y a Pinkman en los albores de su reinado, poco antes de que el imperio de Heisenberg asentara su primera piedra. Pese a la sonrisa que dedica a su mujer mientras habla con ella por teléfono, podemos reconocer a nuestro Walter de siempre: ese ser ladino y planificador que no da ningún paso sin haberlo trazado antes metódicamente. También hay destellos del Heisenberg más despiadado en la conversación entre Pinkman y Walter (“¿Qué es lo que has dicho?”) en el interior de la caravana. Este introito es un movimiento brillante por parte de los guionistas, ya que consigue que el espectador recuerde en menos de cinco minutos cómo comenzó todo y que nos desesperemos por saber qué ha pasado en el desierto tras el electrizante final del episodio anterior. Una introducción que posiciona al televidente de forma inmediata y que nos muestra cómo empezó a forjarse todo un imperio y el nacimiento del faraón de la meta azul: Heisenberg I.

Imagen del episodio Ozymandias de Breaking BadSaltamos al presente y asistimos expectantes al ocaso y colapso de todo lo que Heisenberg había erigido. Asistimos a la muerte de algunos de los miembros de su cohorte, a la pérdida de la mayor parte de sus riquezas o el rechazo de su reina y su heredero. Una espiral descendente de desolación y dolor que traspasa la pantalla y se sienta a tu lado en el sofá. Los guionistas, recurriendo a la inspiración del poema de Shelley, nos ofrecen una de las imágenes más poderosas e icónicas de la serie, en la que vemos caer a Walter al suelo y su cara desencajada posada sobre la arena. Seguramente se basaron en estas líneas para crearlo: “…en la arena, semihundido, yace un rostro hecho pedazos,…”. A partir de este momento podemos decir que Walter se ha ido para siempre y que su alter ego ha tomado las riendas de la situación. El desprecio con el que mira al que hasta hacía bien poco había sido su mano derecha y la sangre fría de la que hace gala para aprobar su ejecución, nos muestra el lado más implacable del personaje. Pero no penséis que aquí termina todo para él o para Pinkman, tendréis que ver el episodio, si no lo habéis hecho ya, para saber lo que pasa. En este capítulo somos testigos de la versión más oscura de Heisenberg vista hasta la fecha y casi no nos sorprende su forma de comportarse con el resto de su prole. Un episodio cargado de momentos inolvidables y de situaciones límite que darán lugar a la transmutación definitiva de Walter en Heisenberg. La mejor manera de resumir este episodio es parafraseando de nuevo a Shelley: “No queda nada a su lado. Alrededor de las ruinas de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas”.

Imagen del episodio Ozymandias de Breaking Bad

Ahora nos queda pensar en el futuro, en los dos episodios que restan. ¿Veremos a Heisenberg volver a sentarse en el trono que tanto sufrimiento y sacrificio le ha supuesto? ¿Hará Walter acto de presencia antes del último fundido a negro? Muchas dudas que habrá que ir resolviendo en las próximas semanas y que por el momento desconocemos. Sólo una cosa sé seguro: los vestigios de Heisenberg perdurarán por muchos años y jamás quedarán enterrados o acallados por las arenas del desierto.

4 Comentarios

  1. Sí que ha sido definitivamente el mejor episodio que he visto hasta la fecha. Recuerdo muy impactante el final de la 2ª o momentos de la temporada de Gus, pero, ¿esto? Ha sido muy grande y de hecho todavía a día de hoy, días después de verlo, sigo pensando en él y preguntándome qué será lo próximo. Ya falta poco…

    • Yo tendré que volver a verlo antes de la semana que viene. Ha sido muy intenso y tenemos que estar preparados para lo que está por venir.

  2. Me ha encantado tu análisis del artículo y sus similitudes con el poema de Ozymandias! Veré el capítulo una segunda vez para fijarme en todos los detalles de los que hablas en tu comentario. Gracias!

    • Me alegro de que te haya gustado. La verdad es que me encantan este tipo de episodios con tanto subtexto. Aristóteles ya dijo:”La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debió suceder”.

¡No te vayas sin comentar!