¿Cuál es la medida de un héroe verdadero?

Actualmente vivimos una época dorada de los superhéroes. Son cientos las historias sobre estos personajes que inundan nuestras pantallas, pero a estas alturas cabe hacernos la misma pregunta que le hizo Zeus a Hércules en la adaptación cinematográfica realizada por Disney en 1997 y que nos plantea: ¿Cuál es la medida de un héroe verdadero?

Hércules separando las columnas que señalaban el límite del mundo conocido
Hércules separando las columnas que señalaban el límite del mundo conocido

Quizás el problema venga en el propio termino superhéroe, ya que si entendemos por “héroe” a una persona que arriesga su vida por salvar la de los demás e interpretamos el prefijo “súper” como la posesión de superpoderes, cabría tener en cuenta por tanto que el superhéroe sería cada vez menos héroe, en la medida en que la posesión de superpoderes hace que este, cada vez arriesgue menos su vida.

Si tenemos esto en cuenta y lo analizamos con cuidado, el termino superhéroe, es una incoherencia, ya que encontraríamos una contradicción en los términos. En este caso, tendríamos que considerar heroicos a aquellos superhéroes que tienen menos de súper, y que por tanto son más vulnerables. Un ejemplo de esto sería Batman, el cual sería más héroe que Superman, que no contaría como héroe en sus acciones normales, salvo quizás en aquellos casos en los que se enfrente contra la Kriptonita.

Pero entonces volvemos al dilema de: ¿Qué es lo que convierte a nuestros superamigos en héroes verdaderos? Los logros por sí solos no deberían bastar para distinguir a un héroe, sino que a su vez esa persona debería también de encarnar una serie de cualidades nobles, cualidades que entran dentro de lo heroico y que tendrían relación con el altruismo, el honor…;  es decir, que el héroe tiene más relación con una categoría moral que con una serie de acciones.

La liga de la justicia
La liga de la justicia

Así pues, entonces la noción de superhéroe, está compuesta por términos incompatibles donde se unen un ser plenamente vulnerable con una categoría moral, junto con un ser plenamente invulnerable gracias a una serie de superpoderes. Pero en realidad, los superhéroes tal y como los conocemos son muy distintos, tratándose de una persona extraordinariamente poderosa, con debilidades, y cuyo carácter y categoría moral le guían a realizar acciones altruistas y que en ocasiones pueden llevarle a hacer peligrar su vida.

Teniendo en cuenta todas estas definiciones, debemos tener en cuenta que vivimos en un mundo rodeado de héroes, donde día a día, tanto hombres como mujeres desarrollan trabajos que se alzan sobre la preocupación universal, trabajos como el de bombero, enfermero, policía, médico, maestro…; y que ponen en la mayoría de los cosas a los demás delante de sus propias acciones.  En una cultura donde impera el interés propio, y los ciudadanos nos mostramos con una especial pasividad que nos convierte en espectadores (y no participantes de lo que todo sucede), es por ello que reclamamos estas actitudes superheroicas a nuestros héroes.

La definición original del héroe proviene de la antigua Grecia, y ya hablaba de rasgos sobrehumanos, propios de un semidiós, y por tanto con ella responderíamos a parte de lo que ya hemos hablado; porque si en el propio significado de la palabra héroe, viene intrínseca la posesión de rasgos semihumanos y el prefijo super, nos habla de rasgos superhumanos, finalmente nos encontraríamos ante una redundancia. Desde entonces el concepto general de héroe, se ha ido transformando pasando desde la idea en la que el héroe implicaba algo semejante a los superhéroes a la idea más moderna que se centra en los grandes logros y en la nobleza moral, siendo necesaria darle la vuelta a la balanza.

Es de esta vuelta de balanza de donde obtenemos nuestro concepto de superhéroe donde el héroe es un personaje con poderes sobrehumanos o, por lo menos con sus capacidades humanas (súper) desarrolladas, y que cometen actos de una elevada categoría moral, llevando a peligrar sus vidas por la de los demás. Es por ello que los héroes actuales son como son y la categoría de  superior, no les hace olvidar lo heroico y las acciones de una elevada nobleza que les hacen ser como son.

Como conclusión final, solo nos cabe reflexionar en que el héroe, no necesariamente debe de ser alguien enfundado en unas mallas y con una máscara, ya que nuestra sociedad está llena de héroes. Por ello no solo las capacidades superheroicas son las que definen a un héroe verdadero, y tanto Batman, como Superman, deberían de ser igual de héroes a nuestros ojos, ya que lo que les mueve no es tanto la posesión de habilidades sobrehumanas sino una categoría moral superior.

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