El Hijo de Superman

El Hijo de SupermanUna de las razones por las que disfruto enormemente leyendo los conocidos “elseworlds” (historias fuera de la continuidad), es por el hecho de que sus autores pueden permitirse el lujo de contar numerosas situaciones que no cabrían dentro de las cabeceras principales. Me viene a la cabeza “Superman Kal”, donde veíamos como la nave que contenía un bebe kriptoniano llegaba a la Tierra cientos de años antes de lo que estábamos acostumbrados, viviendo así el Hombre de Acero en la Edad Medieval.

Como podéis observar, este tratamiento dista totalmente de lo que se puede encontrar en una cabecera como Action Comics o Superman, pero en cambio sí que tiene cabida como un único número o historia corta. Siguiendo este planteamiento de historias fuera de la continuidad, en 1999 dos guionistas (Howard Chaykin y David Tischman) se unían al artista J.H. Williams III para desarrollar una historia que difícilmente veríamos dentro de la continuidad del superhéroe por la trascendencia que esta podría generar, “El Hijo de Superman”. El argumento no es otro que el mostrarnos al hijo de Superman, un hecho al que varias veces se ha recurrido ya en los cómics, pero siempre desde un punto de vista de “no continuidad”. Así, Alan Moore dio rienda suelta a este concepto en su relato “¿Qué le sucedió al hombre del mañana?” con el que despedía al Superman anterior a las Crisis en Tierras Infinitas. Pero no ha sido el único, ya que Mark Waid y Alex Ross también jugaron con dicho concepto en la obra maestra que viene a ser Kingdom Come, e incluso Tom Taylor trató dicho concepto al inicio de la serie Injustice.

El Hijo de Superman

Pero dejando los cómics de lado, Bryan Singer también sorprendió a todo el mundo mostrándonos a un joven Jason (interpretado por el actor Tristan Lake) que había adquirido los poderes de su padre, en la película Superman Returns. Como ya he dicho, Singer “sorprendió” a todo el mundo, tanto para bien como para mal, ya que el hecho de incluir al descendiente directo del Hombre de Acero suscita numerosas preguntas a las que ya hace años Jason Lee y Jeremy London intentaron dar respuesta en uno de los diálogos de la película Mallrats. Todo esto sirve para darnos cuenta de que la inclusión del hijo de Superman dentro de la cabecera principal de una de sus dos series crearía numerosas controversias e incógnitas, las cuales a día de hoy podrían suponer un quebradero de cabeza para DC Comics. Y así nació el cómic “El Hijo de Superman” en 1999, con la idea de esclarecer lo que pasaría en la Tierra si el Hombre de Acero tuviese un hijo.

La trama nos sitúa en un futuro cercano, donde a Superman se le cree muerto tanto por la sociedad, como por sus amigos y familiares cercanos (Lois y Jon). Lex Luthor se ha convertido en el hombre más poderoso de la Tierra, seguido de cerca por Bruce Wayne, relegando así los gobiernos su poder en diversas compañías. Entre tanto, la Liga de la Justicia se ha convertido en un instrumento gubernamental, quienes además tienen que lidiar con un grupo terrorista conocido como los “Supermanes” (liderado por Pete Ross y Lana Lang). En medio de dicha situación nos presentan al joven Jon (hijo de la reportera Lois Lane), quien no destaca entre sus compañeros, hasta que un día, debido a un aumento de radiación solar, verá como comienza a tener poderes similares a los del desaparecido héroe Superman. Esto le llevará a ataviarse con un atuendo parecido al del kriptoniano e inmiscuirse en la guerra que hay desatada en la Tierra, llevándole a descubrir algo que no esperaba hallar.

El Hijo de Superman

El argumento ideado por Howard Chaykin (American Flagg!) y David Tischman (Red Herring) es muy bueno, ya que no se limita a contarnos la historia de un joven con poderes, sino que crean una mitología capaz de envolver toda la obra. El problema es el que he comentado anteriormente, que dicho tema genera demasiadas incógnitas, por lo que explicarlas todas en un solo número es imposible, quedando así numerosos temas simplemente planteados, dejando de lado el profundizar en ellos. A su vez, al dibujo les acompaña J.H. Williams III (Promethea), quien desarrolla un dibujo oscuro, cargado de sombras y de colores planos, muy acorde a la historia que se narra. Pero al igual que hacen los guionistas, peca también de omitir numerosos detalles en las viñetas, lo que hace que algunas de sus ilustraciones adolezcan de sencillez y de tener poco carisma. Aun así, si bien estos puntos negativos hacen que el cómic no pueda ser considerado como una obra maestra, su calidad y propuesta es muy superior a la media, siendo un ejemplar totalmente recomendable para cualquier fan del héroe.

En cuanto a la edición, ECC Ediciones ha publicado dicho ejemplar por primera vez en nuestro país bajo un formato rústica con 96 páginas a color por un precio recomendado de 8,95€. Como ya he mencionado, es un cómic muy a tener en cuenta por cualquier seguidor del Hombre de Acero, ya que su propuesta le sorprenderá gratamente, convirtiéndose así en uno de los más interesantes elseworlds que hay sobre el personaje.

[xrr rating=4/5]

3 Comentarios

  1. Es lo que ocurre con Superman. Podría decir que es mi superhéroe favorito, o al menos entre los 3 o 4 primeros, pero es intocable y es una lacra para el personaje. DC no se atreve a hacer cosas con él, y cuando se atreve, lo hace a medias. Os imagináis un The Other en Superman? O algo como Emerald Twilight… Sería impensable… Una lástima.

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