El nacimiento del “Comic Book” – Parte 1

El primer libro donde se reimprimieron cómics publicados por la prensa apareció en 1897, pero se necesitaron otros cuarenta años para que el formato del Comic Book (el que tenemos actualmente) asumiera su forma moderna y otros cinco para que alcanzasen un éxito auténtico con la introducción de Superman.

Según lo conocemos el Comic Book americano era hijo de las series de cómics que aparecían en los periódicos y que en los Estados Unidos nació a finales del siglo XIX. La cultura europea desde hacía siglos poseía dibujos secuenciales, llenos de bocadillos que contaban una historia, y que fueron la base de los dibujantes americanos en la prensa, empezando a datarse tiras de cómic diarias desde la década de 1890. En pocos años las tiras diarias, y las planchas dominicales en color adquirieron una gran difusión en la prensa americana.

Muchos de los ingredientes del Comic Book estuvieron presentes en estas primeras narraciones de las series de los periódicos a partir de comienzos de siglo. Algunas de estas series ofrecían narraciones largas que eran contadas por numerosos dibujos durante varios días, y aunque los periódicos estos se presentaran según la pauta de rejilla (filas de dibujos enmarcados, o viñetas del mismo tamaño), a veces los dibujantes trataban la página de cómic como un conjunto, dando a sus viñetas tamaños distintos y disponiéndolas de modo poco habitual. Esta concepción de la página como unidad básica, junto con la viñeta, se convertiría en lo típico de los Comic Book americanos. Pero al igual que las series de cómics para la prensa tardaron un tiempo en asumir su forma definitiva, a la forma de los Comic Book les ocurrió lo mismo.

Viñeta de periódico: The Yellow kid - 1895/98
Viñeta de periódico: The Yellow kid – 1895/98

Quizás la clave del éxito del Comic Book americano, se hallaba en las prensas a cuatro colores que se utilizaban para imprimir las planchas dominicales. Doblada una vez, la plancha dominical normal tenia el tamaño de un periódico abierto, pero doblada otra vez, adquiría el formato del Comic Book, encuadernando después las páginas dobladas para formar una revista.

En lugar de esto último, durante más de tres décadas los editores experimentaron con muchos tipos de formato. En fecha temprana como marzo de 1897, solo unos meses después de que los cómics asumieran su forma definitiva, se publicó en Nueva York una colección de The Yellow Kid, de R.F. Outcault, aunque más como libro que como revista. Durante las primeras décadas del siglo XX se publicaron otras colecciones de cómics reunidos en forma de libro; por ejemplo, entre 1903 y 1909 aparecieron varias colecciones de Buster Brown, también de Outcault.

Entre los más famosos libros de reimpresiones se encontraba una serie de Mutt and Jeff que empezó en 1910. El primero de estos libros fue ofrecido a los lectores del “American” de Chicago como artimaña para aumentar la circulación del periódico. Cada día aparecía en este un cupón que el lector debía recortar. Una vez reunidos seis cupones, lo mandaba al “American” y a cambio recibía un ejemplar del libro. Lo que se esperaba, era que las personas que recortaban los cupones adquirieran el hábito de comprar el periódico cada día, incluso después de haber recibido sus libros de Mutt and Jeff. El director de promoción del “American” encargó diez mil ejemplares del primer libro de Mutt and Jeff, pero la demanda fue tan grande que fue necesario imprimir otros treinta y cinco mil ejemplares.

Dicho de otro modo, al público le apetecían tanto los cómics que no era posible satisfacerle solo por medio de las tiras que aparecían diariamente en la prensa. La gente quería leer publicaciones que no contuvieran nada más que cómics. Pero hasta finales de los años veinte los editores no sabían qué hacer para saciar semejante apetito como no fuera publicar libros con reimpresiones de los cómics de los periódicos, produciéndose en esta época diversos volúmenes dedicados a Little Orphna Annie, The Gumps, Felix the Cat y otras series populares.

En 1929 un editor, George Delacorte de la Dell Publishing Company, intentó algo distinto: una publicación semanal compuesta por cómics totalmente nuevos. La publicación llamada “The Funnies”, murió después de treinta y seis números, quizás debido a que su formato era aún tabloide (es decir, el doble de grande que un cómic normal), y por lo tanto, parecía más un suplemento de cómic que se separaba del periódico.

Viñeta de: "The Funnies"
Viñeta de: “The Funnies”

Sin embargo, esta publicación más que cualquier otra, prefiguró el Comic Book: se publicaba con regularidad; todas sus páginas eran en color (la mayoría de las reimpresiones eran en blanco y negro); se vendía en los quioscos por diez centavos; y su contenido era original en lugar de las reimpresiones de cómics ya publicados por la prensa.

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