Marshal Law: Miedo y asco

marshal-law-miedo-y-asco-portadaTenemos que admitir que los superhéroes no son realistas. Y no, no me refiero a sus poderes que desafían a cualquier ciencia conocida, sino de su moralidad e integridad. Es muy bonito creer que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, pero solo hay que ver el mundo para aceptar en lo más profundo de nuestro corazón que en la vida real muy pocos se acogerían a ese código, y que los superpoderes simplemente amplificarían lo peor del carácter de cada uno. Los traumas encerrados en la mente llenarían el mundo de perturbados mentales con la capacidad de castigar y moldear el mundo según se les antoje. Una postura que siempre ha defendido Patt Mills, editor de Juez Dredd, y junto al reputado dibujante Kevin O’Neill (La liga de los hombres extraordinarios) creó un cómic a finales de los ochenta titulado Marshal Law, el cual exploraría en forma de parodia o más bien crítica el lado más sociópata y brutal de los superhéroes.

Un número de años indeterminado en el futuro la falla de San Andrés cumplió su amenaza y desató el Big One, un enorme terremoto que terminó con la ciudad de San Francisco. De sus ruinas creció la nueva ciudad de San Futuro, pero nada volvería a ser lo mismo. Muchos jóvenes volvían de la guerra en La Zona, Centroamérica, tras haber sido sometidos a experimentos genéticos los cuales les dieron poderes, pero que a la larga solo sirvieron para acrecentar el síndrome postraumático, dejándose llevar por sus impulsos más animales ayudados por la decadencia por la que estaba pasando su ciudad.

El centro de la antigua San Francisco fue tomada por bandas de superhéroes en guerra, por lo que los nuevos tiempos requerían nuevas soluciones, nuevas formas de tratar con los infractores. Y ahí es donde entra en juego Marshal Law, un superhéroe embarcado en una misión personal para devolver la ley y el orden a San Futuro. Su odio irrefrenable hacia los superhéroes es lo que le motiva.

Espíritu Público, el primer (y más querido) superhéroe ha regresado de su misión espacial de veinticinco años aunque debido a la teoría de la relatividad de Einstein para él tan solo han transcurrido dos, y pronto decide casarse con su nueva novia, Celeste, en un movimiento impulsado más por intereses sociales que el amor mismo. Sin embargo un superhéroe que se hace llamar Hombre Sueño se ha dedicado a matar a mujeres disfrazadas de Celeste, y si bien eso convierte a la famosa pareja en víctimas, Marshal no tarda en desconfiar de Espíritu Público, o quizá simplemente sea su aversión patológica hacia el que en el pasado fue su inspiración, por lo cual se embarca en la empresa personal de desenmascarar al superhéroe más querido de América.

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Un cómic para adultos, tanto en su planteamiento como por su salvaje argumento, en el que abundan los asesinatos, escenas hiperviolentas e incluso sádicas y algún que otro desnudo, que en conjunto actúa como parodia del género superheroico y al mismo tiempo de crítica social a unos Estados Unidos sumidos en políticas de derechas del final de la era Reagan, una realidad fielmente retratada por Pat Mills convirtiéndola en una distopía en muchos momentos nos recordará a otra de sus grandes obras: Dredd. Por momentos cuesta seguir la historia, con cambios rápidos de escenas o presentándonos demasiados personajes como si ya los conociéramos, y al menos en mi caso me fue necesaria una segunda lectura para entender del todo la historia, aunque quizá se deba a mi inexperiencia con esta clase de cómics.

Y cuesta imaginar la historia de Marshal Law con otra persona a los lápices. Kevin O’Neill realiza un excelente trabajo a la hora de dar personalidad a ese mundo oscuro y decadente con su peculiar estilo de dibujo, que si bien no será del agrado de todos su atención al detalle y la facilidad con la que acude a proporciones exageradas e incluso desagradables ayuda a crear esa atmósfera de finales de los ochenta, en la que nuestra imagen de héroe estaba representada en su mayoría por gente hipermusculada como Arnold Schwarzenegger, Jean Claude Van Damme o Sylvester Stallone. Impagable es la escena de la boda en la que se dan cita los superhéroes más importantes de San Futuro y en cuyos dibujos podemos reconocer a Spiderman, Batman y Robin entre otros.

El tomo publicado recientemente en nuestro país gracias a ECC Ediciones cuenta la primera saga de este anti-héroe (nunca mejor dicho), 192 páginas con los seis números publicados entre 1987 y 1988 así como un prólogo de seis páginas a un precio de 17.95 €uros. Una historia transgresora en su tiempo, que ha envejecido muy bien y es que probablemente su influencia ha llegado a nuestros días gracias a obras como The Boys o Kick Ass. Recomendada para aquellos cansados de héroes de moralidad férrea e increbrantable.

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Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

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