Análisis de Grand Theft Auto V

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En el mundo de los videojuegos se pueden contar con los dedos de una sola mano las desarrolladoras más preocupadas por la calidad de su producto que por las ventas en sí, y Rockstar es una de ellas. Claro que cuentan con la ventaja de no tener que preocuparse, ya que su fama les precede y cualquier título bajo su sello se convierte inmediatamente en un imprescindible y se posiciona en lo más alto de la tabla de los más vendidos. Una desarrolladora que le gusta jugar con la polémica, que ha hecho suyo el lema de “mala publicidad es buena publicidad”, y cuyos juegos protagonizan siempre las peores “broncas” del mundo de los videojuegos. En definitiva, en Rockstar saben lo que se hace.

Por eso no es de extrañar que Grand Theft Auto V se haya convertido en el juego más caro de desarrollar de la historia, que en menos de una semana en muchos comercios esté agotado y que incluso dos días después del lanzamiento todavía haya colas en alguna tienda de videojuegos de gente ansiosa por comprarse su juego y poder volver a San Andreas, concretamente a Los Santos. Una “nueva” ciudad muy deseada y que se hacía igualmente necesaria tras la sobre explotación de Liberty City en su cuarta entrega, todas sus expansiones y Chinatown Wars. Y aunque el uso de las comillas es debido a que tuvimos la ocasión de visitarla en Grand Theft Auto San Andreas, gracias al salto generacional (o quizá la memoria nos falle tras tantos años) Los Santos parece una ciudad totalmente nueva, mucho más grande y con más actividades para realizar, tantas que se hace difícil enumerarlas todas y que sin duda se agradece al tratarse de uno de los puntos débiles de las aventuras de Niko Bellic en Grand Theft Auto IV.

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Y hablando de protagonistas, ahí nos encontramos con una de las principales novedades de esta entrega. Parte del encanto de la saga son sus personajes, estrafalarios, estereotipados hasta la parodia y con un carisma desbordante, aunque curiosamente sus protagonistas, el avatar del jugador, suelen ser más apagados y simples, y aunque cuentan con su historia y su profundidad, sin duda la intención de Rockstar siempre ha sido así para conseguir que el jugador se implique más en el juego. En Grand Theft Auto V mantiene el mismo nivel que el resto de la saga en cuanto a secundarios, pero esta vez da un paso adelante en cuanto al protagonismo y lo divide en tres personajes. Tres protagonistas independientes cuyo control podemos ir intercambiando en cualquier momento, ya sea durante el modo libre (y que en alguna ocasión nos deparará alguno de los momentos más divertidos del juego al descubrir que es lo que estaba haciendo el otro personaje en la otra punta de la ciudad), o durante las misiones, saltando entre el personaje que está conduciendo al copiloto, para así poder disparar a los coches que nos persiguen, o en un tiroteo si uno de los personajes se queda atrapado o cae en una emboscada.

Cada uno de ellos cuenta con su propia historia y personalidad, siendo Franklin nuestro primer contacto tras el prólogo, un chico afroamericano que desea algo más de la vida que simples estafas o broncas entre bandas y el que más se acerca a la idea de protagonista clásico de esta clase de juegos. Pronto recuperamos el control de Michael, antiguo atracador de bancos ahora retirado pero que ha descubierto que la jubilación no le ha sentado tan bien como pensaba, en parte por culpa de una mujer que le pone los cuernos, un hijo que se pasa todo el día en la habitación jugando a videojuegos y una hija loca por dar el salto a la fama acostándose con cualquier estrella de Vinewood. Un personaje más complejo en un sentido emocional (una de las tramas de su historia consiste precisamente en ir a visitar el psicólogo a menudo) y que por motivos argumentales pronto se ve obligado a volver al negocio y ejercer de profesor para el joven Franklin.

Y luego está Trevor, alguien que es mejor que descubráis por vosotros mismos.

La principal novedad del juego respecto a otras entregas es la posibilidad de realizar atracos a menor o mayor escala. Y es que aunque siempre se ha podido entrar en una tienda y conseguir dinero a punta de pistola, o en Grand Theft Auto IV jugábamos una misión en la que atracábamos un banco, esa mecánica se convierte en el eje central de la quinta entrega, con muchas más mecánicas de juego e infinidad de variables, al más puro estilo Ocean ‘s Eleven o juegos como Payday. Nosotros decidimos el lugar, el método, e incluso a quien contratamos para tareas concretas como piratear alarmas o conducir (a mejor habilidad, más parte del botín habrá que pagarle). Nuestros tres protagonistas cuentan del mismo modo con una habilidad especial única, siendo Franklin la mejor opción para conducir gracias a su mejor control al volante, Michael cuenta con el clásico tiempo bala (incluso algunos movimientos recuerdan a Max Payne) y Trevor pasa a un modo berserker donde sus golpes y disparos son más peligrosos.

Además también tenemos la posibilidad de llevar con nosotros a Chop, el perro de Franklin, el cual nos ayudará con su olfato en alguna ocasión (y al que es posible educar y cuidar en nuestros teléfonos en una aplicación en la que además también podemos modificar los coches que tenemos guardados en nuestros garajes, aunque de momento solo está disponible para iOS).

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El resto de elementos clásicos de la saga sigue inalterable. Misiones secundarias, personajes estrafalarios que nos pararán por la calle (y que la mayoría de las veces nos ofrecerán misiones disparatadas, como defendernos de un ataque alienígena tras fumar “un simple cigarro inofensivo”, o ejercer de paparazzi espiando a las estrellas de Vinewood en sus momentos de intimidad). Comprar propiedades, invertir en bolsa, jugar a tenis, golf, bucear, carreras de coches, pilotar aviones y helicópteros, ver la tele tumbados en el sofá mientras navegamos con el móvil por Internet y visitamos Facebook LifeInvader o invertimos en bolsa… Casi todo lo que podáis imaginar está presente en Gran Theft Auto V. Por cierto, como suele ser marca de la casa durante el juego nos cruzaremos con personajes o situaciones que nos recordarán a anteriores entregas, para los más fans de la saga.

Gráficamente supone una evolución más que notable de la cuarta entrega. El agua (y el fondo submarino) es increíble, al igual que el modelado de los personajes y sus animaciones y expresiones. Se acabaron las escenas de vídeo al principio y al final de las misiones, esta vez todo es mucho más fluido, sin corte alguno, y podemos estar viendo un vídeo de nuestro personaje discutiendo y rompiendo una puerta e inmediatamente la cámara colocarse justo detrás y empezar a jugar. El único inconveniente son los tiempos de carga a la hora de cambiar entre personajes cuando cada uno se encuentra en un punto distinto de la ciudad, aunque es algo totalmente comprensible y el único momento en el que ocurre: el resto del juego no veremos ni una sola pantalla de carga, y no por eso el juego se resiente, al contrario, nada de “popping” ni elementos que aparecen de golpe a lo lejos.

Los Santos es enorme, una de las superficies más grandes que podemos explorar esta generación de videojuegos que tiene los días contados (el primer puesto se lo sigue llevando Just Cause 2): aunque la ciudad es ligeramente menor que Liberty City, cuenta con una enorme extensión de campo abierto al igual que en San Andreas, donde disfrutaremos de muchas actividades secundarias y parte de las misiones principales.

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Otro elemento característico de la saga es su banda sonora, sobre todo las emisoras de radio, presentes también en esta entrega: 16 canales de radio a los que sumar varias composiciones originales para acompañar algunos momentos claves de la historia, eso sí, con todas las voces en inglés y muchas de ellas sin subtitular. Es quizá el único punto realmente negativo que podemos achacarle al juego, que teniendo en cuenta lo bien que está previsto que funcionen sus ventas todavía no contemos con un doblaje profesional, y es que aunque quizá se perdería la gracia del lenguaje coloquial y tan distinto entre ellos que usan los cientos de personajes que pueblan las calles de Los Santos, tampoco sirven de nada si la mayoría de las veces nos perdemos lo que dicen al no poder leer los subtítulos al mismo tiempo que vamos conduciendo a toda velocidad esquivando el tráfico y los coches policía. Curiosamente se repite el mismo error de la cuarta entrega respecto a Internet, con algunas de las webs sin traducir.

La jugabilidad permanece intacta desde la cuarta entrega, aunque con varias novedades. La más destacable es la recuperación de las habilidades para nuestro personaje: así podremos entrenarlos haciendo ejercicio (pedaleando, nadar, etc…) o apuntarnos a una escuela de pilotos y mejorar su resistencia a la hora de correr o su habilidad para pilotar aviones a través de las turbulencias. Del mismo modo, si nuestra resistencia es muy baja nuestro personaje se cansará enseguida, llegando al punto que si continuamos corriendo la barra de vida empiece a bajar.

La vida de nuestro personaje podremos verla justo debajo del radar, junto a la del chaleco antibalas y la barra que nos indica cuanto tiempo podemos usar nuestra habilidad especial, quizá demasiado pequeño todo provocando que lo perdamos de vista con facilidad y que nuestro personaje se muera sin darnos cuenta más de una vez. En un movimiento que puede ser polémico para algunos, para adaptar el juego al mercado actual, cuando nuestra barra de vida baje de la mitad se recuperará al permanecer un rato a cubiertos, y del mismo modo si fallamos tres veces una misión se nos dará la posibilidad de saltar esa parte que tanto nos está costando.

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Para finalizar, tengo que admitir que el excesivo crédito que se le dio a Grand Theft Auto IV en su día me pareció tremendamente injusto. De la anarquía de San Andreas en la que podías hacer cualquier cosa pasábamos a una Liberty City que por momentos parecía aburrida y tristemente vacía. Un juego excelente técnicamente hablando, sin dudar, pero muy lejos de lo que se podía esperar. Dicho esto, tan solo quitarme el sombrero ante Rockstar porque ESTA VEZ SÍ nos encontramos ante el mejor juego de la saga, el más completo y el más divertido. Excelente en todos sus apartados, supone un verdadero broche de oro para pasar los últimos meses con nuestras Playstation 3 o Xbox 360.

GTA Online:

Como si de un juego aparte se tratara, este 1 de octubre fuimos testigos de la salida del esperado modo online del GTA V. Pese a haber lidiado con varios problemas iniciales, los cuales han sido prácticamente subsanados mediante actualizaciones, por fin podemos disfrutar plenamente de dicho modo. En él, se nos propone adentrarnos en el mismo mapa disponible en el modo offline, teniendo a nuestro servicio numerosas tiendas de ropa (las cuales tienen más artículos que las vistas en el modo historia), centros de tatuaje y peluquerías, donde podemos cambiar ciertos aspectos de nuestro personaje.

Por otro lado, además de estos establecimientos contamos con varias delegaciones de Los Santos Customs, lugar al que podremos llevar nuestros vehículos para ser modificados, e incluso también nos comprarán allí los coches que hemos “tomado prestados” por la ciudad. Una de las inquietudes que podía suscitar esto es el hecho de saber qué ocurriría si otro jugador nos roba nuestro coche o si directamente lo perdemos en una misión, pues bien, para solventar esto han incluido un seguro para nuestros coches y la opción de poder seleccionar qué persona puede montarse en él, limitando así el que nos lo roben y posibilitándonos en volver a adquirirlo siempre que queramos.

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Además de lo ya mencionado, podemos comprar garajes o apartamentos, donde guardaremos nuestros vehículos (entre dos y diez) e invitaremos a nuestros amigos, ya sea para tomar algo, ver la televisión o montar una fiesta. Pero las interacciones no acaban aquí, ya que según avanzamos de nivel iremos desbloqueando nuevas opciones, como son las deportivas (golf, tenis, dardos, carreras de todo tipo), los diferentes modos de juego (misiones por equipos, modo supervivencia, etc.) e incluso nos irán llamando a nuestro teléfono diversos personajes que nos resultarán familiares del modo historia, los cuales nos pedirán que llevemos a cabo diversos encargos (todos ellos pueden ser jugados de forma cooperativa) o nos premiarán con nuevas opciones para el modo online.

Pero si hablamos del modo online, no podemos obviar las Crews (equipos), donde podremos juntarnos un grupo de amigos, llevando a cabo todas las misiones de forma conjunta. Además, el jugar con compañeros de Crew nos otorgará ventajas, como son el recibir mayor experiencia durante cada misión o modo de juego. Mencionar al respecto que desde La Casa de EL hemos creado nuestra propia Crew (LACASADEEL), a la cual os podéis unir libremente, pudiendo así vestir con los colores y logo de la web por la ciudad de Los Santos. Para uniros solo tenéis que buscarla en el social club de Rockstar o entrar mediante este enlace: Crew LACASADEEL

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Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

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