El Jardín de Suldrun

El Jardín de Suldrun es la primera novela de la Trilogía de Lyonesse, escrita en 1983 por el premiado autor americano Jack Vance. Gigamesh publicó esta obra a menudo clasificada como “fantasía mitológica” en el año 2004. Su nombre original era simplemente Lyonesse, puesto que este es el reino en el que comienza la acción. El pasado mes de septiembre la editorial puso a la venta la segunda edición de la novela, dándonos una oportunidad más para adentrarnos en un universo real y mágico a partes iguales.

Trilogía de Lyonesse editada por Gigamesh del autor Jack Vance portada Enrique Coromines

La acción de la Trilogía se desarrolla en las Islas Elder, un archipiélago situado sobre Galicia y al lado de Aquitania, dividido en diez reinos y asolado por los ska, guerreros terribles del norte de Europa. Uno de esos reinos, Lyonesse, es gobernado por el ambicioso rey Casmir, que busca erigirse rey absoluto de las Islas, a base de espionaje y guerra. Sin embargo, su primer descendiente es Suldrun, una niña tozuda que no quiere que la comprometan, ni siquiera con Faude Carfilhiot, un hombre apuesto pero siniestro, que podría ser clave en la guerra de Casmir. Por supuesto, el rey Casmir no es el único que conspira para conseguir el trono, en una tierra en la que los magos tienen que controlar su poder con reglas complejas. Además, el destino de las Islas está marcada por los designios de las hadas, que habitan en sus propios palacios y juegan con la humanidad sin compasión ni miramientos.

El Jardín de Suldrun son 425 páginas de gestas épicas, intriga política y ardides heroicos, que se leen con una celeridad que recuerda a la pasión que muchos niños sienten con los libros de aventuras. En la Trilogía de Lyonesse, pese a que nunca se pretendió tener rigor histórico, los paisajes y los personajes resultan familiares y plausibles. Hemos visto muchos elementos de la narración antes, tanto los terrenales (amantes condenados y picaresca infantil, políticos insaciables y complejas historias de conquista), como los fantásticos (magos poderosos y sus múltiples reencarnaciones, las caprichosas hadas, los rudos ogros y los objetos dotados de poder mágico). Sin embargo, es un uso de tópicos que no cansa sino que alerta de que nos encontramos ante una obra clásica, que tiene en cuenta las raíces legendarias de la fantasía.

Jardín de Suldrun (Suldrun's Garden) de Trilogía Lyonesse, del autor Jack Vance, otras portadas

Jak Vance mezcla culturas y religiones sin demasiada consistencia y, sin embargo, el resultado es sorprendentemente verosímil. A fin de entender la narración se incluye una nota preliminar (sobre las Islas Elder y sus gentes) y hasta tres glosarios: el primero sobre las hadas, el segundo sobre los ska y el tercero sobre Irlanda y las Islas Elder. Pese a esta minuciosidad para establecer un contexto, hay que decir que las explicaciones son meros apuntes vagamente antropológicos, que se cortan rápidamente para volver a un tema escandaloso o divertido, como el rey obsesionado con los pájaros o las correrías eróticas de las hadas, entre otros. Sin embargo, sí que a menudo entrevemos unas pistas de pretensión histórica. Por ejemplo, en el prólogo, el escritor y traductor Carlos Gardini nos pone a Lyonesse en el contexto de múltiples leyendas celtas, bretonas y artúricas y considera que la novela mantiene paralelismos con las leyendas artúricas (Aillas representaría al Rey Arturo, Murgen a Merlín e incluso se menciona una mesa redonda).

Con todo esto no quiero decir que El Jardín de Suldrun sea una novela histórica o de historia alternativa. Lo que predomina en la obra es la aventura, la diversión y el exotismo. Hay pie para el cinismo y el humor, para castigos terribles y exagerados propios de los cuentos tradicionales en su versión más antigua y macarra. Destacan muy especialmente sus descripciones, cuidadas pero no tediosas, exóticas y sensoriales, muy minuciosas en lo que respecta a la comida y a las criaturas fantásticas.

El tono de la narración es muy clásico y la voz de los personajes es medieval, sin distinguir edad o clase. Es especialmente necesario leerlo teniendo en mente la época en la que fue escrito y la intención del autor, que es la de divertir. El ritmo es un poco irregular, hay capítulos en los que domina la violencia y la acción, capítulos de misterios mágicos, diálogos y mucha información en forma de nombres propios, que a menudo puede ser difícil de digerir. La acción predomina sobre los personajes, que salvo pocas excepciones son un tanto estereotipados y planos. Las criaturas feéricas son caprichosas, los herederos reales valientes y los hechiceros siempre quieren más poder.  Ahora que estamos acostumbrados a personajes que rompen moldes y a ambientaciones macabras y realistas, una obra como Lyonesse puede parece cándida en exceso. Pero por el mismo motivo, puede agradar al lector de aventuras que tenga la paciencia (o la indulgencia) suficientes para enfrascarse en una obra que se puede describir especialmente como entretenida. Jack Vance, en esta novela, me recuerda a un Tolkien en su faceta de cuentacuentos, con menos canciones y más picaresca.

Trilogía de Lyonesse editada por Gigamesh del autor Jack Vance portada Enrique Coromines

La edición de Gigamesh nos ofrece una gran cantidad de extras a los que nos tienen acostumbrados: mapa, genealogía, biografía, bibliografía y palmarés del autor. La editorial ya había mostrado su estima por el autor anteriormente y entre las primeras obras de la colección Gigamesh Ficción también se encuentran Lámpara de Noche y Maske:Taeria. La reedición de El Jardín de Suldrun se produce tras el fallecimiento reciente del prolífico escritor, el pasado mes de mayo. Quizás, con su recuerdo presente, algún día tendremos la suerte de contar con una reedición de la obra más conocida de Vance: La Tierra Moribunda (The Dying Earth). Obra que se publicó por primera y última vez en nuestro país en 1986.

La portada de El Jardín de Suldrun corre a cargo de Enrique Corominas y es, en mi opinión, una de sus mejores obras. La totalidad de la ilustración se puede ver al combinar las portadas, así como las contraportadas, de los tres libros que conforman la Trilogía. El traductor escogido es Carlos Gardini, escritor argentino de ciencia ficción y fantasía, que ha traducido a grandes autores como Dan Simmons, Isaac Asimov o George R.R. Martin, entre otros. Para la novela que nos ocupa usa un estilo ligeramente arcaizante, muy adecuado para este tipo de fantasía. Como hemos mencionado anteriormente, también es el prologuista de la obra.

Jack Vance escritor de Trilogía de Lyonesse editada por GigameshMuchos lectores consideran que El Jardín de Suldrun tiene un carácter más bien introductorio, que la verdadera acción de La Trilogía de Lyonesse viene más tarde, con La Perla Verde y Madouc. Estos títulos resultarán altamente evocadores a quien ya haya leído El Jardín de Suldrun, ya que el autor menciona a ambos hacia el final de la novela y en su epílogo, para abrir boca.

Para los que no conozcáis al autor, o lo conozcáis por recomendación de otros escritores que han enaltecido su bibliografía, El Jardín de Suldrun es una introducción maravillosa a una de las obras que representan un pilar del género y, al mismo tiempo, un homenaje a la fantasía. Es decir, no es solamente un clásico en sí mismo, es el material con el que se escriben los clásicos.

[xrr rating=4/5]

Traductora y asidua a bibliotecas. La ficción me entra mejor con sagas familiares, cabezología, juegos de palabras y relatos de venganza. Disfruto al leer fantasía épica, ver ciencia ficción, rolear fantasía urbana y escribir realismo mágico.

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