El nacimiento del “Comic Book” – parte 3

Tras todo lo que hemos visto en El nacimiento del “Comic Book” – parte 1 y El nacimiento del “Comic Book” – parte 2, resulta difícil decir por qué Wheeler Nicholson utilizó material original en sus “comic books” en lugar de comprar el derecho de reimpresión de series que ya habían salido los periódicos; dado que “Famous Funnies” era el otro “comic book” que se publicaba regularmente por aquel entonces y que, por lo tanto, no había mucha competencia para la adquisición de los derechos de reimpresión, es de suponer que Wheeler-Nicholson hubiese podido reimprimir cómics a un coste comparable, debido a las reducidas sumas que pagaba a sus escritores y dibujantes (muchos de los cuales daban sus primeros pasos en el mundo del cómic). Pero, cualquiera que fuese el motivo por el que Wheeler-Nicholson decidió utilizar material original, al hacerlo colocó la última pieza importante del edificio del moderno “comic book”.

Llegados a este punto lo único que faltaba era que editores más agresivos explotasen el potencial del nuevo medio. Al principio, “Famous Funnies” y las dos revistas de la National tenían el campo prácticamente para ellas solas. Hasta 1936 no empezaron otros editores a publicar “comic book”, y al “Famous Funnies”, era en su mayor parte reimpresiones. United Feature Syndicate publicó su propio cómic, “Tip Top Comics”; la compañía David McKay – que ya publicaba libros para niños – sacó “Kings comics” y “Wow” conjuntamente con King Features Syndicate; y Dell resucitó un título viejo y reanudó la publicación de “The Funnies”, no con material original (como en 1929), sino con reimpresiones de cómics de la NEA tales como Alley Oop  y Captain Easy.

Fragmento de Alley Oop
Fragmento de Alley Oop publicado por “The Funnies”

El propietario de la Dell Publishing, George Delacorte, vio entonces todas las posibilidades que ofrecían los “comic books” y, además de “The Funnies”, empezó a publicar también “Popular comics”, compuesto por materiales ya publicados y procedentes del Syndicate formado por el “Tribune” de Chicago y el “Daily News” de Nueva York – el primer número de “Popular Comics”, estaba fechado febrero de 1936. “Popular Comics” era producido para Delacorte por Max C. Gaines – que ya no estaba en la Eastern Color –, e impreso por el McClure Syndicate, que había adquirido dos prensas de color de un periódico neoyorquino el cual había dejado de publicarse. Gaines le había dicho al Syndicate: “Tenéis dos prensas sin hacer nada. Yo las tendré ocupadas. Lo único que quiero es el 50% de los beneficios que produzcan”. Al principio Gaines se concentró en las publicaciones para obsequio, incluyendo un cómic dedicado las aventuras de Skippy; fue el primer “comic book” a cuatro colores dedicado a un único personaje. Luego empezó a producir cómics para los kioscos como por ejemplo “Popular Comics”.

Sheldon Mayer, que trabajó para M. C. Gaines durante 10 años, le dijo a Frank Jacobs (biógrafo de William M. Gaines, hijo de Max) que M. C Gaines explotaba un…:

“…negocio barato. Comprábamos el material prácticamente por nada y montamos las revistas. A Max no le interesaba la parte literaria o de entretenimiento del negocio. Tuve que discutir con él para que publicase series como Terry and the Pirates por orden cronológico. Los cómics de 0,10 $ no eran más que una pequeña parte de su negocio. Lo único que le interesaba era que aquellas prensas no estuviesen paradas”.

Delacorte y Gaines eran hombres del tipo de los que trasformarían la industria del cómic en los años siguientes. Delacorte, era editor de revistas baratas con títulos como “Sweetheart Stories” y “Marriage Stories”; por lo que podríamos decir que estaba al margen del negocio editorial respetable, permitiéndole editar cómics sin ningún titubeo. Otros editores, cuyas revistas eran más prestigiosas, tenían que pensar dos veces si querían o no arriesgar su reputación entrando en el campo del cómic.

Del mismo modo, hasta principios del siglo XX los que mas éxito habían obtenido con la explotación del cinematógrafo eran personas a las que no asustaba la falta de respetabilidad del medio. Delacorte y la mayoría de los demás editores de cómic constituían los equivalentes de los propietarios de los “nickelodeones” que se hicieron con el control de la industria cinematográfica americana porque los hombres de negocios más respetables eran reacios a meterse en una industria de tan mala fama.

Incluso cuando se vio claramente que los “comic books” podían producir beneficios sustanciosos, las editoriales respetables se mantuvieron a distancia o entraron en este campo con mucha cautela. Los editores que verdaderamente se apoderaron de la industria y le dieron forma eran, al igual que George Delacorte, especialistas en revistas de corte “pulp”, “revistas de narrativa bajo coste”, revistas de cine, o en el mejor de los casos libros infantiles para el mercado de masas. Tales publicaciones se producían principalmente de acuerdo con unas fórmulas y estas las determinaban lo que se vendía bien.

Así pues, los editores de cómics buscaron fórmulas para los mismos, que resultasen tan provechosas como las fórmulas que habían utilizado para otro tipo de publicaciones. Reimprimir cómics – y publicar material nuevo que imitase las series de los periódicos – ofreció un potencial de beneficios claramente limitado. Es en ese momento cuando se dan cuenta de que se necesitaba alguna fórmula nueva para traer a centenares de miles de lectores y mantener las prensas a cuatro colores funcionando eficazmente, lo que lleva a la National Periodical Publications a emprender un nuevo y prometedor rumbo al publicar una serie de cómics mítica, y que ha llegado a la actualidad, cuyo primer número llegaría en marzo de 1937, con la cabecera de “Detectives Comics” (DC).

Algunos de los héroes más famosos de DC Comics: (de izquierda a derecha) Wonder Woman, Batman y Superman
Algunos de los héroes más famosos de DC Comics: (de izquierda a derecha) Wonder Woman, Batman y Superman

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