Entrevista a Jesús Merino: Un talento de acero

Jesús Merino

Conversar con quien fue responsable de uno de tus personajes favoritos se siente casi como conseguir que Obama te cuente secretos de la Casa Blanca, es estar a 30 centímetros de la industria misma y del destino del mayor superhéroe de la historia.

Hablar con Jesús Merino es bastante más fácil de lo que parece en principio, debe ser por la costumbre de dar entrevistas o por compartir el mismo amor por los cómics que quienes lo miran con adoración y es que él también en un momento admiró a quienes fueron responsables de las primeras historietas que cayeron en sus manos, que no fueron precisamente de Superman, pues en su España natal el acercamiento con el Hombre de Acero se dio recientemente en la etapa de Neal Adams, ya que las historias previas le parecían demasiado ingenuas e irreales.

Quienes pudimos escucharlo en el marco de la 1ª Expo de Culto en Santiago de Chile, vimos en este hombre de aspecto grueso y bonachón un inmenso talento, que ha desfilado desde la línea Laberinto de Planeta-DeAgostini hasta el título cabecera del relanzamiento de Superman en el 2011 como parte de los Nuevos 52, en lo que él define como lo más grande a lo que podría aspirar en su carrera. Bueno, y también nos enteramos de lo caótico que resultó sacar el número 1 de esa colección y la mirada crítica que tiene sobre el momento actual que viven las editoriales.

Jesús MerinoJesús, sabemos que tu relación con Superman se dio de a poco pero, ¿cómo cambia tu visión del personaje cuando dejas de ser fan y te haces cargo de él?

La relación siempre cambia cuando un personaje empieza a ser tu hijo. Con Superman ya estaba cambiando mi percepción porque había leído cosas que ya me gustaban más. Desde Superman vs Muhammad Ali, Superman/Spiderman, todas esas historias de los años 70 vi que tenía potencial, pero luego las historias no me terminaban de gustar hasta la renovación de Jhon Byrne, George Pérez y todos los que han trabajado en el personaje a partir de Crisis en Tierras Infinitas. Eso hizo que la relación cambiara. Luis García López, un auténtico dios del dibujo hizo un Superman fantástico. Cuando ya te haces cargo, se convierte en una relación padre-hijo donde tienes que cuidar al personaje y hacer que otros dibujantes quieran trabajar con él.

Trabajando para una maquinaria tan grande como DC Comics, donde hay tantas restricciones, ¿qué cosas tuyas tienen tu versión de Superman?

Lo que tiene mío es que es un Superman que es honesto, no transmite falsedad, porque la idea del Superman que se disfraza de Clark Kent transmite esa idea de falsedad. Yo quería que Clark transmitiera lo que realmente sentía, no una máscara sino un complemento, una parte de la personalidad que conforman Kal-El y Clark Kent; entonces son dos aspectos de la misma personalidad pero los dos aspectos son sinceros, sigue siendo la misma persona.

¿Cómo es tu relación con la industria, tomando en cuenta que muchas veces, casi siempre el arte queda de lado en pos de la producción?

Cuando empiezas a trabajar en el mercado americano, lo primero que tienes que saber es que estás trabajando para una industria, estás sujeto a cambios, a que puedan manipular tu trabajo, a que lo utilicen de cierta manera. Yo cuando entré a la industria sabía todo eso y sabía a lo que me arriesgaba. No puedo decir que me engañaron pensando que iba a hacer otra cosa. De hecho en este momento hay muchos artistas que se están yendo de las editoriales por este tipo de presiones, que son parte de nuestro trabajo. Como decimos, “si no aguantas el calor de la cocina, no seas cocinero”. Como en todo, hay un límite hasta donde puedes soportar pero tienes que saber dónde te metes, tienes que saber que es una industria que no te va a agradecer lo que hayas hecho, son editoriales en las que, aunque estés trabajando un personaje que tú creas propio, son juguetes prestados.

Superman¿Hay alguna tendencia que notes hoy en el mercado que te llame la atención en forma positiva o que te moleste?

Hay algo que siempre me molesta que es el problema de la organización y el planteamiento de las editoriales. Algo que siempre he detestado es la falta de organización, la falta de logística en todos los sentidos. Si estás a cargo de una editorial grande, tienes gente a tu servicio y debes tener en cuenta a esas personas, que su tiempo es valioso tanto como el tuyo, entonces no hagas perder el tiempo a los demás como no te gustaría que te lo hicieran perder a ti. Si quieres que una empresa funcione, tienes que saber gestionarla. Entonces creo que tanto DC como Marvel con todo esto de las compras, en que han pasado a ser parte de un holding de entretenimiento, están perdiendo lo que las hacía eficientes que era la organización a nivel editorial, pero debería corregirse con el tiempo. Están muy enfocados en el “money maker” más que en el espíritu de la organización.

He comentado con amigos que en el momento en que las editoriales son compradas y tratan de ser como los estudios de Hollywood, el trato con los profesionales cambia, por lo que en algún momento tienen que bajar a cierto grado de acercamiento con la gente que trabaja.

Otra cosa que ha transformado mucho el mercado es la presencia de los estudios, de los agentes que pueden sacar el trabajo adelante con un pool de personas por lo que la relación es más con los agentes que con los autores. Muchos autores clásicos han dejado las editoriales y estas han tenido que rellenar con autores jóvenes por períodos más cortos, que quizás entienden mejor cómo funciona la industria en lugar de querer cambiarla como haría un clásico.

Con el poco tiempo que te deja tu trabajo, ¿tienes alguna conexión con la escena del cómic española?

Sí, todo lo que puedo. En España, cada uno de los dibujantes que trabajamos para afuera vive su vida dispersa y solamente nos vemos en convenciones o porque somos amigos dentro del medio y nos vemos de vez cuando. Hay algunos como Carlos Pacheco, Jose Luis Munuera y algunos más con los que tengo un contacto más regular; con el resto me llevo muy bien y estoy al tanto pero sólo a través de convenciones.

Y sobre la escena chilena, ¿pudiste ver algo? ¿Qué te pareció?

Vi mucha calidad; trabajos muy buenos que perfectamente podrían estar funcionando fuera, tienen que buscar las oportunidades. Hay muchos que podrían funcionar en Estados Unidos, vi otros que podrían andar bien en Europa y hoy están las herramientas para que eso suceda. Tienen que aprovechar los recursos.

Y por último, sé que no te gustan las adaptaciones de los personajes de cómics al cine, pero, ¿viste “El hombre de Acero”?

No la he visto. ¡He sido el único que no la ha visto! ¡Me van a echar de la editorial! Supongo que ya la veré cuando salga en blu-ray. También me pilló en una época que no podía despegarme de la mesa de dibujo pero no fue por eso, ya te digo. Siempre en el traspaso de un formato a otro se pierden detalles, pero en el caso de los superhéroes, yo creo que los superhéroes son inherentes al cómic. Es un género propio de un medio y si lo trasladas a otro medio como el cine o los dibujos animados se pierde parte de ese sentido de la maravilla que tienen los cómics. Cuando tú lees un comic estás interpretándolo y haciéndolo tuyo, te están dando las guías para que tú en tu cabeza hagas tu propia película; entonces, cuando se traslada al cine donde no hay posibilidad de interpretación o la interpretación es muy pequeña choca frontalmente con la idea que tenías tú preconcebida.

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