Espejismo (Wool)

Espejismo, la primera novela de Hugh Howey que llega a nuestro país de la mano de Minotauro, es un ejemplo muy interesante de cómo se pueden hacer las cosas de otro modo en el mundo editorial de hoy en día. Después de haber leído el libro y de haber charlado con el autor ayer mismo en la Librería Gigamesh de Barcelona, en un encuentro para los medios, tengo que decir que estoy encantado con todo lo que rodea esta obra.

Empecemos pues por la novela, luego seguiremos por la grata impresión que me llevé del autor ayer.

La portada en inglés de Wool
La portada en inglés de Wool

Tengo que reconocer que hace dos meses no sabía absolutamente nada, ni de Hugh Howey ni de Wool. Fue Rocío, hace cosa de 3 semanas, la que me dijo que había leído en algún sitio sobre la novela, y que pintaba interesante. Miré algo de información por mi cuenta y me bajé el primer capítulo del ebook que Minotauro había publicado gratuitamente para enganchar al público, y funcionó. Casi al mismo tiempo recibí la nota de prensa en la que se anunciaba que Hugh Howey, autor de lo que me acababa de empezar a leer, vendría a Barcelona. Great timing. Me hice con la versión completa del ebook y empecé a leerlo en el móvil, algo que no suelo hacer, me suele gustar tener una copia física que pueda dejar, poner en una estantería, etcétera. Creo que se disfruta de forma más intensa un libro físico. Aun así, casi en honor al formato original en el que salieron las obras en inglés, me lo seguí leyendo en digital.

En cierto modo, seguí el mismo camino que los 800.000 lectores que se habían leído esta obra antes que yo. Hugh Howey, de profesión librero, empezó a publicar por su cuenta historias cortas, sólo por el gusto de escribir. Su historia corta, Wool, de unas 50 páginas, y accesible de forma gratuita en Amazon, enganchó a los lectores, que pidieron más y más. Y lo que iba a ser una pequeña historia autoconclusiva se convirtió en todo un fenómeno que este mes ha llegado a España, de la mano de Minotauro. La novela que nos ha llegado ahora, la primera de una trilogía que nos irá llegando durante 2014, es en realidad una recopilación de las historias cortas que luego conformaron el inicio de esta saga.

Pero vamos a la obra en sí. ¿Qué puedo decir? Me enganchó desde el principio. La primera historia, que recordemos que podéis bajaros gratuitamente aquí, es demoledora. La premisa es sencilla y no precisamente innovadora: en un mundo post-apocalíptico, la humanidad vive en un enorme silo subterráneo, a refugio del aire contaminado del exterior, absolutamente letal, fruto de algún suceso en el pasado que nos resulta desconocido. Holston, el Sheriff del silo, vive carcomido por el recuerdo de su mujer, que murió hace 3 años. Después de darle muchas vueltas, decide hacer algo impensable, expresa su voluntad de salir al exterior, el mayor tabú del silo, en el que se vive bajo unas normas muy estrictas. Expresar el deseo de salir al exterior desemboca irremisiblemente en una condena a muerte. El condenado recibe lo que pide, sale al exterior con un traje protector, que le da tiempo a limpiar los sensores externos del silo, que transmiten lo que sucede fuera a una gran pantalla dentro del silo. Tras la limpieza, los trajes no soportan la toxicidad del ambiente y todos los condenados mueren tras unos minutos. Así es como murió la mujer de Holston. Pero ninguno de los condenados se ha negado jamás a limpiar los sensores, por mucho que dijeran que no lo harían antes de salir. ¿Por qué dedican esos condenados los últimos minutos de su vida a limpiar los sensores del silo que los ha condenado? ¿Qué motivos conducen a Holston hasta la conclusión de querer salir al exterior?

espejismo hugh howey

Así es como empieza un relato distópico que va tomando mayor dimensión a medida que avanzamos. Se nota que al principio el autor no ha proyectado la historia más allá del primer relato, así que es con las siguientes historias cortas que conforman la novela que vamos viendo como los personajes adquieren profundidad gradualmente y el universo se vuelve más complejo y sólido. Poco a poco va tomando la forma de un thriller de ciencia ficción, que no tiene nada que envidiarle a obras de grandes autores del género, como P.K. Dick o Isaac Asimov. Hugh Howey tiene toda la vida dentro del silo pensada. Hay escalones de poder, hay varios rangos de trabajadores especializados, con un sistema de aprendizaje (las sombras) que me pareció un concepto muy interesante. Los más de 140 pisos en escalera de caracol del silo están clasificados por rangos, con los mecánicos en la parte baja, y los gobernantes en la parte de arriba.

Aunque la lectura se haga muy ligera y el lector sienta la necesidad de devorar las páginas del libro de dos en dos, eso no hace que el mundo se simplifique o se pasen por alto detalles. La narración de Howey está muy cuidada y el buen equilibrio entre la intriga y el world building es un don infrecuente que valoro mucho.

Lo que se ha comentado, eso sí, como aspecto negativo de la novela, es que aunque se note un esfuerzo aparente por dar más profundidad a los personajes, a muchos de ellos les falta algo. Muchas veces sus motivaciones no resultan claras, y cuesta que el lector se sienta identificado con ellos. Como justificación, podríamos decir que este sacrificio es en pos de una lectura más ligera, que conduzca suavemente al lector de una escena a otra, sin pararse mucho a pensar en qué piensa tal o tal personaje. Eso se hace especialmente claro con Juliette y Lukas, cuyas motivaciones nunca me han resultado del todo creíbles, aunque sean ambos personajes de mucho peso en la novela.

Esta es una novela que incluso alguien que no fuera amigo del SciFi podría leer y creo que se hace patente en cómo se ha promocionado el libro en este país. Alejándose todo lo posible de las portadas clásicas de ciencia ficción y también de las portadas originales de EEUU (que no le hacen ningún favor a la novela, la verdad), se ha apostado por una portada sobria, elegante, que podría atraer a un lector que normalmente no se acercaría al género. Incluso los medios que se han hecho eco de Espejismo no son sólo los que típicamente hablan de ciencia ficción, sino que también hay medios generalistas que lo han mencionado últimamente. La campaña publicitaria que el grupo Planeta está llevando a cabo deja intuir que apelan a un target mucho más amplio. Y hacen bien, porque es una novela capaz de llegar a un público masivo. Yo creo que la inversión valdrá la pena, simplemente porque el libro lo vale. Quiero hacer mención también a la traducción del título, Espejismo por Wool (lana): la verdad es que wool era demasiado difícil de traducir, porque hace referencia a varias cosas dentro de la novela, y lana simplemente hubiera fracasado como título. En otras ediciones se decidió por Silo, un título que no hacía spoilers pero que tampoco transmitía bien toda la innovación en el género, sino que más bien parecía el título de una obra de SciFi desfasada. Espejismo fue una solución alejada, pero acertada, creo yo, sobre todo al mantener wool al lado.

Desolación y Vestigios
Desolación y Vestigios

Sus dos continuaciones, Desolación (Shift) y Vestigios (Dust) ya están preparadas para marzo y octubre de 2014, respectivamente. Que ya tengamos las portadas y fechas aproximadas de lanzamiento también nos da una pista de hasta qué punto está apostando Minotauro por estas obras.

¿Y qué sucedió ayer en la Librería Gigamesh de Barcelona?

Como promoción para la novela, Hugh Howey ha hecho un tour agotador por toda España, de librería en librería, reuniéndose con todo tipo de medios. Ayer, gracias a la gentileza de Gigamesh y de la editorial Minotauro, un grupo de afortunados bloggers y periodistas pudimos dirigir nuestras preguntas a un Hugh Howey atento, simpático y muy cordial. Como la mayoría de los que estábamos ahí ya sabíamos de qué iba, Hugh decidió pasar directamente a contestar cualquier pregunta que tuviéramos. Y la verdad es que fue una velada muy interesante.

Hugh Howey empezó su andadura en noviembre de 2011, hace apenas dos años. Cuando terminó la primera historia corta de lo que luego sería la trilogía de Wool, no se había planteado continuarla. Fueron los fans los que le pidieron que continuara, y para cuando estaba escribiendo la tercera historia corta del ómnibus de Wool ya se había hecho una idea de cómo hacer toda la trilogía.

Al contrario de lo que se podría esperar, el autor nunca contrató a nadie para que hiciera promoción de su obra. Las únicas personas en las que confiaba eran su madre y su esposa, las dos personas que lo habían estado corrigiendo toda su vida, para comprobar la calidad de lo que escribía y para, de nuevo, corregir cualquier fallo que pudiera tener. Nunca se había preocupado especialmente por las ventas en Amazon, su intención original era la de escribir unas 3 novelas al año durante unos 10 años, para tener un fondo de 20-30 historias que luego se dedicaría a promocionar. Así que no, el éxito de Wool no estaba en sus planes en absoluto. Incluso mostraba en cierto modo que hubiera preferido escribir un tiempo más antes que estar dando vueltas por todo el mundo promocionando su obra. Su único consejo para que la gente conozca la obra de uno, es seguir escribiendo. No sólo novelas. Un autor tiene que ser capaz de entretener, ya sea en una entrada de un blog, o en Twitter. Si un autor no es capaz de entretener con un texto corto, difícilmente conseguirá que los lectores se embarquen en una obra potencialmente soporífera.

Hugh Howey y su esforzada intérprete
Hugh Howey y su esforzada intérprete

También se le preguntó por la autoedición, una opción que a ojos del mundo editorial español resulta extraña y arriesgada, pero recordó que no era el primero, ni el último en recurrir a esa opción. El mismísimo Joss Whedon recurrió a ello cuando rodó Much Ado About Nothing de Shakespeare con sus amigos después de hacer un blockbuster como The Avengers. También el humorista Louis CK e incluso el escritor Brandon Sanderson han recurrido a ello, sin dejar por ello de publicar también por las vías habituales.

Fue muy claro con la parte de los derechos digitales de su obra. Siempre fue reticente a renunciar a ellos. Aunque su mujer le decía que estaba loco por no aceptar las crecientes ofertas que recibía por ceder sus derechos digitales a una gran compañía, siempre quiso mantenerlos para sí mismo. Ha vendido los derechos para publicar la obra en formato físico, para su publicación en otros idiomas (ahora mismo ha vendido los derechos en 18 países) e incluso ha vendido los derechos cinematográficos a 20th Century Fox, pero nunca ha renunciado a sus derechos digitales, porque es lo que le da de comer. Muchos autores han tenido que volver a su antiguo trabajo tras vender (o malvender) sus derechos. Afortunadamente para él, sus obras se siguen vendiendo a buen ritmo, y eso le permite vivir tranquilamente, aunque ahora mismo hay muy pocos autores en EEUU que puedan vivir únicamente de escribir. Recordó también que los derechos de una obra no se venden hasta cierta fecha en los Estados Unidos, sino que son para siempre, cosa que no pasa en España, donde hay que renovarlos cada ciertos años. Renunciar a ese flujo constante de dinero por una suma enorme hubiera sido una mala idea, visto con perspectiva.

Nos habló también de cómo empezó su aventura de escritor. Su sueño nunca había sido el de ser “escritor”, su sueño era, como el de mucha otra gente, escribir un libro. Por supuesto, nunca imaginó el éxito que iba a cosechar con Wool. En cierto, modo, sigue sin acabar de creerlo. Su día a día de escritor, nos contaba, es como llevar una pequeña empresa. Se levanta por la mañana, escribe hasta la hora de comer, y luego saca el perro a pasear mientras piensa nuevas ideas para escribir.

También firmó libros durante el evento
Firmó libros durante el evento

También compartió con nosotros su interesante visión de los géneros literarios. Además de estas novelas de ciencia ficción, también ha escrito una novela juvenil de temática zombie llamada I, Zombie. Está pensando en escribir novela romántica, también, pero seguramente necesitaría un pseudónimo para ello, comentó jocosamente. Dice que mientras escribe sus novelas prefiere leer ensayo o un género absolutamente diferente para que no interfiera en su escritura. Dice que sólo así consigue hacer algo innovador, que no se haya visto contaminado por otras lecturas. Y no quiere decir que no se pueda leer de un género para poder escribirlo, al contrario, hay que leer para saber qué ofrecen esas historias, pero durante el proceso de escritura, es mejor no dejarse influenciar. Sus tendencias eclécticas le ayudan a poder escribir mejor incluso dentro de un género cerrado como la ciencia ficción. Comentó como ejemplo que Jane Eyre ayuda luego a poder escribir tramas románticas con más facilidad. Dijo también que prefería que todas sus historias tuvieran una historia de amor, aunque no dejó muy claro para qué.

Explicó brevemente algunas de sus influencias Gamers, con juegos como Goldeneye, el clásico de N64, y su escalera de caracol. Se mencionó también una influencia que parecía obvia, como el mundo postapocalíptico de los dos primeros Fallout para PC. Reconoció haberlo jugado, pero que no había relacionado ambas cosas hasta que se lo comentasen posteriormente.

Por último, tocó un tema tan polémico como la piratería. Comentó tres razones por las cuales consideraba que a él le había afectado muy poco ese fenómeno tan extendido. La primera es que gracias a su política de muestras gratuitas, dejando leer el primer capitulo a los lectores de forma gratuita, todos aquellos que no quisieran pagar para saber cómo era una obra, no tenían porqué hacerlo. Una vez sabían que es lo que se encontrarían, decidían pagar o no pagar. La opción pirata pierde fuerza cuando los lectores potenciales pueden saciar la curiosidad inicial. La segunda razón que dio es que los lectores se sienten más conectados al autor, sienten que su dinero va a parar a alguien muy concreto, no a un entramado de empresas anónimo por el que no sienten ningún aprecio. La tercera razón es muy simple: los autores autopublicados suelen tener un target tan reducido que no suelen ser objetivo de los piratas, que lo que se suele piratear son las grandes obras que todo el mundo quiere leer. Confiesa que se alegró al saber que había lugares en los que se podía descargar su obra pirata, ya que eso significaba que era lo bastante importante como para ser pirateado. A raíz de eso, además, decidió poner un botón de donaciones en su web, en la que cada semana aparece alguien disculpándose por haberse leído su novela sin pagar y aportando su parte correspondiente.

A todos los presentes nos supo a poco, el encuentro con Hugh Howey, pero se estaba haciendo tarde y tenía que coger un vuelo a Finlandia al día siguiente. Desde la Casa de EL, le deseamos lo mejor y, claro está, recomendamos a nuestros lectores que se hagan con Espejismo, un libro muy fresco.

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