Kris Longknife: Desertora

Kris Longknife desertoraSeguimos, por gentileza de La Factoría de Ideas, reseñando la saga de Kris Longknife (puedes ver la primera reseña aquí). En esta ocasión, continuaremos repasando sus aventuras en una segunda novela bastante más madura que la primera. Aunque tanto Rebelde (Mutineer) como Desertora (Deserter) se publicaron el mismo año 2004 en EEUU, se aprecia un salto cualitativo importante.

La trama ya no se divide en misiones como en el anterior libro. En Desertora, el conjunto de la novela es indivisible, y el desarrollo general es más lento. Esto último puede hacer que la lectura no sea tan ágil como en Rebelde, pero ayuda muchísimo al desarrollo de unos personajes que necesitan ser algo más que estereotipos. El séquito de Kris Longknife, que antes parecía un grupo de meros instrumentos sobre los que apoyar el personaje principal, ha evolucionado hasta conseguir cierta entidad propia. Destaca por ejemplo Abby, la asistente personal de Kris, que tan pronto le enseña a maquillarse y a usar trajes que dejan poco a la imaginación como la abastece de explosivos, dardos somníferos y material de espionaje. Está siempre envuelta en el misterio, ya que sabemos más bien poco de sus orígenes, pero está claro que hay mucho más por descubrir. Su viejo guardaespaldas Jack también tiene lugar para crecer como personaje, y la verdad es que termina gustando mucho más que en la anterior novela. Quizás es Tommy, su amigo de la marina, el que evoluciona menos como personaje durante la novela, pero queda mucho tiempo para que eso ocurra. Durante mi anterior reseña, dije que no había nada parecido al amor en la novela, y que tampoco lo necesitaba. Pues bien, tengo que decir que me equivocaba. No os voy a desvelar nada, pero parece que con su recién obtenida profundidad, los personajes empiezan a tener sentimientos los unos por los otros. Sigue siendo pronto para aventurar como seguirá, porque al fin y al cabo la novela no se centra ni mucho menos en eso, pero al menos vemos como ciertos vacíos se van llenando.

Sobre la trama, como iba diciendo, está mucho más cohesionada que antes. Gran parte de la novela ocurre en Turántica, un planeta de mala muerte en el que nuestros protagonistas quedan atrapados por circunstancias cuanto menos misteriosas. La mayor parte de la historia se desarrolla como un thriller de espionaje más que otra cosa y eso ayuda a que podamos conocer mejor a los personajes gracias a un ritmo más pausado. La única excepción a eso es el trepidante final cargado de acción, que para mi gusto es un poco demasiado precipitado, pero después de 250 páginas de espionaje, se agradece de todos modos. Compagina, como ya hacía en la anterior novela, escenas de acción y de sagaz hacking, con una trama de tejemanejes políticos y momentos de inusitada tranquilidad. El desarrollo tiene muchos menos baches abruptos que en Rebelde, y eso se agradece. Habrá quien considere que la parte central del libro es demasiado lenta, sobre todo para el que viniera buscando más de lo mismo en esta segunda entrega, pero creo es mejor hacer estas pausas más pronto que tarde, porque así podremos lanzarnos a por el resto de la saga con unos personajes mucho mejor definidos.

Mike Shepherd en sus años mozos
Mike Shepherd en sus años mozos

Y hablemos un poco de su autor, Mike Shepherd (seudónimo de Mike Moscoe, nombre con el cual publicó varias novelas anteriormente). Nacido en una familia de marines, Mike tuvo una infancia movidita, siempre de aquí a allá. Empezó a escribir, después de haber desempeñado todo tipo de trabajos variopintos, a finales de los 80, y su primera historia corta de ciencia ficción se publicó en 1991. En el año 2000 fue nominado al Nebula a mejor novela corta por “A Day´s Work on the Moon”. Empezó a escribir sobre el universo de Kris Longknife a finales de los 90, con las tres novelas de la trilogía del Jump Universe, basadas en las hazañas de Ray Longknife, el bisabuelo de Kris. A menudo se las referencia en novelas posteriores, así que puede que sean una lectura interesante, si queremos adentrarnos en este universo. Pero fue con Kris Longknife que le llegó la fama en 2004, y desde entonces ha escrito un libro por año, llegando a la friolera de 11 libros de la saga, a los que hay que sumar 3 novelas cortas y otros tres libros que ya están planeados. Vamos, que Mike Shepherd es uno de esos autores ciertamente dedicados a su profesión.

También prometí que hablaría de Scott Grimando, el autor de las portadas de Kris Longknife. Su interesante estilo mezcla el arte 3D con la ilustración con resultados brillantes. Ha hecho portadas de Fantasía, Ciencia Ficción, Romance Sobrenatural y muy a menudo combina la fotografía en sus portadas. Os dejo al final de la reseña algunos ejemplos de sus ilustraciones.

Y nada, como reflexión final, tengo que decir que he acabado bastante contento con esta segunda aventura de Kris. La creación de mundos de Shepherd es de lo más interesante y ha ido mejorando a medida que avanzaba. Se nota que tiene muchos planes para ir progresando poco a poco en el desarrollo de la trama y a mí me parece que, si su narrativa ha mejorado tanto sólo del primer al segundo libro, lo mejor aún está por llegar. No puedo evitar hacer mención al título, que no tiene nada que ver con el argumento. Pero es que el nombre original ya es Deserter, así que desde aquí poco podíamos hacer para corregirlo. Supongo que la estrategia editorial original es la de “Kris Longknife: adjetivo” para que sea fácilmente reconocible como parte de la saga. A partir del 3, eso sí, los adjetivos son más genéricos, con lo que no deberían dar problemas como el que se nos presenta aquí. Pero aparte de eso, Desertora es una novela que marca un camino a seguir bastante bueno para los siguientes títulos de la saga. Sabemos que su autor puede centrarse en la parte militar, pero que también es bueno en las tramas políticas y de espionaje. Sus personajes han ganado profundidad suficiente y están preparados para historias más complejas. Todo ello augura una calidad en aumento de esta enorme saga de libros de ciencia ficción militar. Y como ya me quejaba en la anterior reseña, creo que me tocará esperar (prometo no leerlos en inglés, esta vez). Si os gusta la buena ciencia ficción militar, dadle una oportunidad a esta saga, porque mejora por momentos.

[xrr rating=4/5]

Os dejo, pues, con algunas ilustraciones de Scott Grimando:

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