Análisis de Dragon’s Crown

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Actualmente existen infinidad de géneros a la hora de catalogar un videojuego según su jugabilidad, los tiempos han cambiado y los juegos han evolucionado con él, por no hablar de que algunos directamente mezclan varias propuestas bajo un mismo título. Pero hace tiempo, el suficiente como para que si eres muy joven no lo recuerdes, que todo era más sencillo. Un tiempo en el que muy pocos teníamos consolas en casa, y la mayoría acudía a los salones recreativos a gastarse sus monedas de 25 pesetas en la máquina de turno. Había juegos de peleas, de carreras y los clásicos Yo contra el barrio, en los que solos (o a veces con un compañero o amigo) nos disponíamos a recorrer largas calles luchando contra lo que se nos pusiera por delante. Con el paso del tiempo ese género evolucionó (o se mezcló más bien) a lo que conocemos como plataformas, mientras que el salto a las 3D vino de la mano de juegos como Devil May Cry o posteriormente la saga God of War.

Sin embargo no se trata de un género muerto, ni mucho menos. De vez en cuando de mano de algún estudio grande nos ofrecen juegos modestos en desarrollo pero ambiciosos y divertidos como los grandes clásicos, y estudios Indies sin la ayuda de grandes presupuestos ven en los Beat’em Up un filón del que todavía se puede seguir sorprendiendo. Vanillaware, una desarrolladora japonesa, ha creado en la anterior generación de consolas auténticas obras de arte demostrando que no es necesario grandes motores gráficos y presupuestos millonarios, tan solo mucha creatividad y paciencia.

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Lo de paciencia lo digo porque el juego que reseñamos hoy, Dragon’s Crown, empezó su desarrollo en la extinta Dreamcast, pero ya sea debido al funesto destino sufrido por la consola o por unas ideas demasiado ambiciosas para la tecnología de por aquel entonces, el desarrollo se pospuso indefinidamente. Ha tenido que pasar una década para que finalmente encontrasen una consola que encajase con la idea que tenían, la Playstation Vita (y es que aunque el juego también ha salido en Playstation 3, como luego veremos diversos elementos de su jugabilidad demuestran que el desarrollo estuvo volcado sobre todo en la consola portátil de Sony).

La historia nos recuerda en todo momento que estamos jugando a un juego de rol clásico… de los de máster, dados y brujas y orcos. Un personaje personalizable con distintas clases que escoger, un gremio de aventureros, un rey desaparecido y una corona que quien la posea tendrá la habilidad de controlar a los dragones, una historia simple pero al mismo tiempo compleja y más desarrollada de lo que suele ser normal para esta clase de juegos, contada en todo momento por un narrador que nos recuerda a la citada figura del máster.

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La jugabilidad es sencilla se explicar, aunque presenta pequeñas variaciones que confieren al título su propia personalidad. Al principio del juego seleccionaremos un personaje entre seis clases posibles: Guerrero, Amazona, Enano, Elfa, Mago y Bruja. Tres personajes muy distintos entre si, personalizables ligeramente en aspecto con una paleta de colores y totalmente en su control con una serie de habilidades que iremos consiguiendo conforme subamos de nivel y consigamos puntos de experiencia, los cuales podremos gastar a nuestro placer y personalizar así a nuestro personaje según nuestra forma de jugar.

Como ya he dicho, cada personaje es único. Se podrían clasificar entre corta distancia (Guerrero, Amazona y Enano) y larga distancia (Elfa, Mago y Bruja). Los de corta distancia utilizan el botón cuadrado junto a la palanca de control para ejecutar sus ataques, con el Guerrero especializado en los combos aéreos (y sus habilidades enfocadas a convertirse en un tanque, aprovechando así atrayendo la atención de los enemigos hacia él), la Amazona con ataques más contundentes y la posibilidad de convertirse en un berserker aumentando el daño a costa de sacrificar su defensa, y el Enano el encargado de agarrar a los enemigos y lanzarlos contra el suelo u otros monstruos. Los tres tienen la posibilidad de ejecutar un ataque más poderoso utilizando el botón círculo, aunque eso los deja expuestos y sin arma (siendo en ese momento el Enano el único que sigue siendo letal). Por el contrario, los otros tres son para jugadores con más experiencia, pues sus ataques demoledores son a larga distancia, con la Elfa utilizando el botón círculo para disparar su arco (de flechas limitadas y que tenemos que ir recuperando si no queremos quedarnos con un personaje poco útil), y los dos personajes mágicos, muy parecidos entre si, devastadores aunque con la necesidad de ir recuperando su maná para poder seguir lanzando ataques mágicos (utilizando el botón circulo acompañándolo del stick analógico). En todo momento podemos volver a la taberna y cambiar de personaje, aunque cada uno cuenta con su propia partida guardada (y algo realmente necesario debido a la dificultad del juego).

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Las misiones nos vendrán impuestas por el modo historia, además de contar con muchas otras secundarias que consisten en revisitar lugares en busca de objetos, monstruos o cualquier otra cosa. Una vez aceptada la misión acudiremos al nivel correspondiente, repitiendo la mecánica clásica de ir avanzando luchando contra todo lo que se nos ponga por delante, hasta llegar el jefe de nivel. Diez escenarios que recorreremos en dos vueltas, cada vez con un recorrido y enemigos distintos, además de pequeños pasillos opcionales con tesoros y secretos. A lo largo de todos los niveles encontraremos monedas, comida para recuperar vida y diferentes objetos que en un principio no sabremos para que sirven, teniendo que gastar dinero para revelar su naturaleza y descubrir si hemos tomado una buena decisión o si mejor deberíamos haberlo vendido. También encontraremos huesos que si los llevamos al templo de la ciudad los resucitarán, pudiendo así reclutarlos para nuestro equipo y que nos ayuden durante nuestras misiones.

Y es que uno de los elementos más importantes del juego es su lado multijugador. Con juego cruzado entre Playstation 3 y Vita, podremos unirnos así a otros jugadores de todo el mundo y colaborar (o competir) contra los rivales más duros. Se trata de una opción no habilitada desde el principio, únicamente tras finalizar el primer recorrido a todos los escenarios nos permitirán jugar con otras personas, convirtiendo así las primeras cinco horas en una especie de tutorial para que asimilemos bien el control de nuestro personaje. Una buena idea, pues tendremos la certeza de que siempre jugaremos con gente con experiencia, pero un arma de doble filo al tratarse de un juego minoritario, con poca gente jugando online y que te obliga a jugar de nuevo esas primeras cinco horas si quieres empezar a utilizar un personaje distinto.

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Y es un juego difícil, muy difícil. Es muy fácil dejarse engañar por las primeras misiones, que completaremos fácilmente. Y de nuevo seguiremos relajados cuando el juego empiece a obligarnos a resucitar cada vez más a menudo, gastando un poco del mucho oro que llevamos acumulado. Pero pronto el oro empieza a escasear, y morimos más de lo que nos gustaría. Finalmente, con mucho sudor y esfuerzo, conseguiremos completar el modo historia (con una buena duración para lo que suele ser habitual en el género)… para descubrir únicamente que era el nivel normal, y que el juego cuenta con otros dos niveles de dificultad más. Una tarea casi imposible de terminar en solitario.

Y a pesar de las muchas bondades con las que cuenta en su jugabilidad, donde realmente destaca es en el apartado artístico: cada personaje, escenario y menú es una obra de arte. Personajes grandes y muy bien animados, monstruos muy bien detallados e impresionantes enemigos finales, además de unos paisajes que destacan incluso cuando se trata únicamente de una sala vacía, con detalles vistosos como salas oscuras iluminadas únicamente con el fuego de nuestras antorchas (o nuestros hechizos). Todo el juego merece la pena aunque solo sea para disfrutar de su apartado gráfico. Cada consola cuenta con sus pros y sus contras, evidentemente: en Playstation 3 disfrutaremos del obvio mayor tamaño de nuestro televisor (algo incluso necesario en momentos muy caóticos y con muchos elementos en pantalla). En Vita el uso del color es impresionante gracias a la pantalla de la consola de Sony, pero sufre algunas ralentizaciones cuando hay muchos personajes en pantalla (algo que ocurre bastante a menudo). El control es más cómodo en la consola portátil, pues algunas funciones como abrir cofres o puertas utilizan la pantalla táctil, que en Playstation 3 se ha sustituido por un cursor que moveremos con el joystick derecho, mucho más lento e incómodo.

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El juego nos llega con muchas penurias varios meses después de su lanzamiento en Japón, algo incomprensible teniendo en cuenta de que nos llega totalmente en inglés. No es que sea muy complicado de entender, pero se trata de un maltrato al consumidor injusto e incomprensible a estas alturas, por no hablar de que la demora hace que muchos jugadores potenciales en el modo online hayan abandonado el juego hace tiempo.

Se trata pues de un juego muy recomendable para Playstation Vita y Playstation 3, difícil y exigente, quizá demasiado caótico por momentos provocando que fácilmente perdamos la noción de lo que está ocurriendo en pantalla e incluso la posición de nuestro personaje, pero que con práctica se termina subsanando. Ideal para jugarlo con amigos, poco recomendable para disfrutarlo en solitario, pequeños problemas técnicos en Vita no empañan el que es uno de los apartados artísticos más bellos que podemos encontrar en la consola portátil y probablemente también en su hermana mayor. Eso sí, en inglés. Tenedlo en cuenta a la hora de comprarlo, siendo recomendable acudir a la importación o a la segunda mano.

[xrr rating=3.5/5]

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Cuentista. Aficionado a muchas cosas, experto en pocas. Quizá algún día la suerte esté de mi lado y engatuse alguna editorial para que me paguen por una de las cosas que más me gusta: escribir. De momento lo hago gratis, pero las donaciones en forma de patatas fritas y un helado ocasional se agradecen.

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