Los cien mil reinos

Trilogía El Legado de N. K. Jemisin: Los cien mil reinos, los Reinos rotos y Kingdoms of GodsLos cien mil reinos fue la obra debut de la americana N. K. Jemisin, publicada en 2010. Aunque es una novela autoconclusiva, algunos de sus personajes y la ambientación se volverían a usar en las dos novelas siguientes que forman esta ambiciosa trilogía de fantasía llamada El legado, que su autora completó entre 2010 y 2011. Los cien mil reinos, una obra muy alejada de las gestas épicas anglófilas de siempre, fue nominada a los premios Hugo y Nebula, seleccionada al Tiptree y ganadora del Locus a primera novela.

Con tal recepción, su publicación en nuestro país no se hizo esperar demasiado. Minotauro editó la obra en 2011. La segunda parte, El legado 2. Los reinos rotos, nos llegó apenas nueve meses más tarde. Todavía no se ha publicado la tercera parte, The Kingdom of Gods (El Reino de los Dioses) y me temo que quizás nunca se edite. Aunque no es sorprendente que una obra que cosecha éxito en el mercado anglosajón pase sin pena ni gloria en el nuestro, es una pena en este caso, porque nos encontramos con una obra excepcional en estilo. Su frase promocional, acertada aunque un tanto peliculera, nos adelanta lo que encontraremos en sus 352 páginas:

“Dioses y mortales. Poder y amor. Muerte y venganza. Ella lo heredará todo”. 

Los cien mil reinos se abre con la con la narración de la joven Yeine,  que ha llegado a ser la jefa tribal de su gente en Darr. Tras la muerte de su madre descubre que, a pesar de ser considerada una bárbara por su familia, ha sido reclamada por su abuelo Dekarta  como candidata a su sucesión. Yeine tiene sangre Arameri: su madre, muerta en lo que Yeine sospecha fue un asesinato, fue exiliada por esta poderosa familia de la nobleza que gobierna los reinos. Pero Yeine no es la única en la línea al trono: sus ambiciosos primos, el vividor Relad y la peligrosa Scimina, son también candidatos y no dudarán en rodearla de intrigas y manipulación. Además de vigilar su espalda y de investigar los secretos maternos, Yeine pronto se ve envuelta en algo todavía más oscuro. El bello palacio llamado El Cielo es también una lujosa prisión, en el que los dioses en los que cree todo el continente viven sumisos a los Arameri, como esclavos y armas. Los dioses rebeldes fueron castigados por el Padre Celestial y cabeza del panteón (Itempas el luminoso), tras la guerra desatada con la trinidad original creadora del universo. Poderosos pero mermados, los dioses reciben la llegada de Yeine con mucho interés.

Trilogía El Legado de N. K. Jemisin: Los cien mil reinos, los Reinos rotos y Kingdoms of GodsYeine es una narradora en primera persona, que intercala discusiones internas, leyendas y sueños de una forma prácticamente oral. Los cambios en el modo de narración pueden marear en algún momento, pero también hacen la experiencia más amena.

Hay que decir que Yeine es una gran heroína, muy rica en matices y defectos, de las mejores que he leído en fantasía. Aunque rápidamente pasa de ser un miembro respetado de su comunidad a una paria, es prejuiciosa pero abierta al cambio. Más que sacrificada es responsable, es directa y pragmática sin carecer de sentimientos. A medida que avanza la novela, se vuelve más impulsiva para lidiar con los Dioses. Yeine es en esencia una superviviente y la adaptabilidad se le da bien.

La mitología de la novela puede parecer un tanto trillada (una tríada de oscuridad-luz-equilibrio y un dios menor bromista), aunque hay que concederle que es totalmente creíble y que acaba siendo uno de los aspectos más interesantes de la historia. Los dioses caminan entre los hombres, pero siguen siendo imponentes y terribles. El panteón de dioses “caídos” es muy variado, pero en él destacan  Sieh, un dios menor que toma la apariencia de un niño y que nos hace pensar en otros dioses pícaros de inspiración africana y el fascinante Nahadoth, el señor de la oscuridad y el caos, un humano esclavizado por Scimina durante el día y una bestia intangible y enloquecida por la noche. A mí me ha recordado a una suerte de Morfeo de The Sandman en algunas descripciones, tanto por lo lacónico como por lo torturado.

La ambientación es sobria, pero onírica (incluso el sexo, raro pero presente, es etéreo, irreal). La ciudad y el palacio, ambos llamados El Cielo, separados por una fina columna son detalles de excepcional belleza raros en un libro que antepone sus personajes a trama y descripciones. A medida que avanza la novela se puede sentir la angustia y la endogamia que caracterizan a El Cielo. Si las intrigas palaciegas, las traiciones, perversiones y envidias familiares son de vuestro gusto, este libro os entusiasmará. Hay más diálogos con mala leche que acción, aunque también hay alguna que otra escena de lucha bastante memorable.

Lamentablemente, junto a personajes tan bien definidos como Yeine o Sieh tenemos mucho personaje plano y algo tópico, en especial los antagonistas. Este es uno de los puntos negativos de la novela, que hace que pueda decepcionar.

A pesar de estar bien escrita, de ser amena y de repartir bien la información, la novela decae en algunos momentos. La trama empieza de una manera muy absorbente pero pronto se estanca alrededor de la cuestión de si Yeine será escogida sucesora de Dekarta o no. Quizás es el hecho de haberme malacostumbrado a varias líneas argumentales a la vez o a diferentes voces, pero en ese sentido Los cien mil reinos se me quedó algo corto.  Aunque hay algunos giros sorprendentes en la trama, también los hay un poco previsibles y se abusa un poquito del deus ex machina (que en esta novela alcanza nuevos matices).

Trilogía El Legado de N. K. Jemisin: Los cien mil reinos, los Reinos rotos y Kingdoms of Gods

En la edición española se mantiene la bella portada original. El traductor, Manuel Mata Álvarez-Santullano, es uno de esos profesionales cuya presencia es constante en el género. Además de haberse encargado de La cicatriz y En la estación de la calle Perdido de Miéville, un escritor conocido por ser complicado de traducir, ha traducido la colección de Cuentos Completos de Philip K. Dick para Minotauro. Una de sus traducciones más recientes y de más popularidad es Espejismo (Wool), obra de la que mi compañero Marc J. Miarnau os habló recientemente en nuestra página.

Un apunte respecto al precio para el lector curioso: el año pasado se saldó la versión en rústica de la novela a 5,95 €. Aunque todavía es posible encontrar la versión de bolsillo de la mano de Booket, el precio de saldo es más que bueno para una edición así. Si la curiosidad aprieta, aprovechad antes de que se acaben.

Desde su debut, N. K. Jemisin ha escrito cuatro libros más, con una presteza de la que ya podrían aprender autores consagrados, y muchos de sus errores pueden ser corregidos. Sus novelas han vuelto a ser nominadas al Nebula en dos ocasiones y al World Fantasy Award en 2012. Es por eso que podemos afirmar que Jemisin ciertamente es una autora a la que habrá que tener en el radar. Aunque Los cien mil reinos no sea excelente, sigue siendo original y de notable calidad. 

[xrr rating=3.5/5]

Traductora y asidua a bibliotecas. La ficción me entra mejor con sagas familiares, cabezología, juegos de palabras y relatos de venganza. Disfruto al leer fantasía épica, ver ciencia ficción, rolear fantasía urbana y escribir realismo mágico.

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