Reseña de Jerusalén: Un retrato de familia

Portada de Jersualén un retrato de familia
Portada de Jersualén: Un retrato de familia

Shalom Rosenberg, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo en su libro “Breve historia de Jerusalén” que “La historia de Jerusalén es una historia trágica, pero heroica. Trágica por las luchas, guerras, derrotas y destrucciones. Pero heroica, porque testimonia la firme decisión de un pueblo de volver a ella…”. Y es que Jerusalén, sus cientos de años de historia y los millones de personas que la han habitado, no sólo han inspirado las palabras del Profesor Rosenberg, sino que también han sido fuente de inspiración de las casi 400 páginas de Jerusalén: Un retrato de familia, ideadas por Boaz Yakin y Nick Bertozzi, que llega ahora a las tiendas de la mano de Ediciones La Cúpula en una maravillosa edición en tapa dura.

Para los que no los conozcáis, como ha sido mi caso hasta leer su obra, Yakin y Bertozzi son dos autores neoyorquinos con una dilatada carrera profesional por separado. Yakin es guionista, productor y director cinematográfico y de su imaginación han surgido los guiones de, por ejemplo, Ahora me ves o el de la adaptación del juego de El Príncipe de Persia y fue uno de los productores de Hostel. Como dato curioso, he de decir que se le ofreció la dirección de Batman Año Uno, que después pasó a Darren Aronofsky, para terminar en las manos de un tal Christopher Nolan y cambiar el nombre del proyecto por el de Batman Begins. Su anterior novela gráfica fue Marathon, otro cómic histórico en el que nos hablaba de la hazaña de Eucles, el mensajero que corrió desde Esparta hasta Atenas para anunciar la victoria contra el ejército persa. Bertozzi es, además de dibujante e ilustrador, profesor de la School of Visual Arts de Nueva York. Ha formado parte de muchos otros proyectos anteriormente, pero destacan El Salón, Houdini: El rey de las esposas y Lewis & Clark.

Página de muestra de Jerusalén
Motti y Jonathan

En esta ocasión Yakin nos invita a visitar la ciudad de Jerusalén, como ya han hecho con anterioridad otros autores como Joe Sacco, y lo hace a través de un retrato de familia, como indica el sobre nombre de la obra: la suya propia. Una historia que ha escuchado el autor cientos de veces contada por su propio padre y que ahora nos hace participes de ella. Pero el autor no sólo reproduce los recuerdos de su padre, sino que los contextualiza de forma precisa en el momento histórico que corresponde. Una época en la que la ciudad está recuperándose de las consecuencias sufridas tras la Segunda Guerra Mundial y que todavía está gobernada por Inglaterra. Una serie de sucesos históricos que se irán desarrollando de forma pausada, pero sin perder el ritmo, a través de los ojos y las vivencias de los diferentes miembros de la familia Halaby. Una familia formada por Emily, la matriarca, que con mano derecha intenta sacar adelante una casa carente de cariño y felicidad. El padre, Izak, que se ha convertido en un testigo silencioso del destino de su familia y de su país y que está invirtiendo sus últimos años y sus últimas fuerzas en terminar con un conflicto familiar que ha destruido los lazos que le unían a su hermano Yakov y que está trayendo la ruina económica y emocional a su casa. Serán los hijos de la familia los encargados de guiarnos por los distintos sucesos que tienen lugar en la ciudad durante aquellos años. El mayor de ellos, Avraham, es un veterano de guerra que, al volver a su país, se une al partido comunista para intentar conseguir un destino diferente al que parece estar trazado; David, que supone una de las pocas esperanzas y alegrías de la familia, se alista en el ejercito y deja todo para ayudar a otros judíos a entrar en el país; Ezra toma uno de los caminos más controvertidos y se une a los grupos radicales, participando en uno de los atentados más brutales de la ciudad, el del Hotel King David. Por último, los dos hermanos pequeños, Devorah y Motti, el cual representa al padre del guionista, nos brindarán los momentos más agradables y dulces de la historia, al ser los portadores de la alegría y de la esperanza de que la familia podrá volver a unirse algún día.

Yakin nos muestra una historia perfectamente narrada y que no decaé en ningún momento, pese a su dureza y a que lo cuenta ocurrió de verdad. Una metáfora de un sociedad dividida y de un conflicto enquistado que no tiene una solución sencilla, representada en el microcosmos generado por la familia Halaby.

El mejor complemento del guión, son los dibujos de Bertozzi, que están a medio camino entre el estilo cartoonist y detallado de Craig Thompson y de la simplicidad y sencillez de Marjane Satrapi. Bertozzi utiliza con maestría las viñetas y las dispone sobre la página de acuerdo a lo que se nos está contando. Cuando la narración es más pausada y tranquila recurre a una distribución de los dibujos de estilo más europeo y cuando la intensidad de la historia aumenta, las viñetas modifican su orden y tamaño, pasando de una página a otra o recurriendo al splash page, haciendo uso de un estilo más americano. Una combinación que refleja las influencias y la personalidad del dibujante y le confieren un carácter propio a la obra.

Muestra de Jerusalen
Jonathan recibiendo “disciplina”

Retomando las palabras del Profesor Rosenberg, la historia de Jerusalén es trágica y heroica y la familia Halaby es un claro ejemplo de ello. Accede a la ciudad a través de las puertas que nos abren Bertozzi y Yakin. Vivirás uno de sus momentos históricos más apasionantes y conocerás a unos personajes, una familia, que no olvidarás con facilidad.

Aquí os dejo la sinopsis oficial facilitada por la editorial:

“Sobre los hombros patriarcales de Izak y Yakov Halaby, dos hermanos únicamente ligados por lazos de sangre, recae la responsabilidad de coordinar una comunidad familiar abrumada por los tiempos conflictivos que vive su tierra. Ambos, y con ellos todo su entorno, se van a ver afectados por las circunstancias que rodearon la creación del moderno estado de Israel, tomando caminos diferentes, todos igualmente difíciles.

El guionista Boaz Yakin y el dibujante Nick Bertozzi nos emplazan a la convulsa Palestina de los años 40, donde el crisol de procedencias e ideologías compusieron una sinfonía de fuerzas humanas tan turbulenta como sugerente para soñar la fundación de un futuro todavía irresuelto. Jerusalén es una novela gráfica épica y ambiciosa, social, política y sentimental, que se inspira en los acontecimientos reales vividos por tres generaciones de un lugar disputado desde hace milenios.”

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