Metal Gear Rising: Revengeance

Metal Gear Rising 1

 

La saga de videojuegos ideada, moldeada y fuertemente controlada por el japonés Hideo Kojima es Historia del medio, tanto las entregas originales (Metal Gear a secas) como las más recientes (Metal Gear Solid y sus secuelas/precuelas). Sin entrar a valorar aquí y ahora los aciertos y/o los defectos de las diversas entregas a lo largo del tiempo, sí quisiera destacar la fortísima personalidad que siempre han rezumado. El “A Hideo Kojima Game” que acostumbra a abrir los créditos siempre ha significado mucho más que en la mayoría de productos del mercado, convirtiéndose en un sello similar al que otros autores han logrado construir en otros medios, como Quentin Tarantino o Lars Von Trier; un juego firmado por Hideo Kojima tiene un sabor único fruto de mezclar singularmente elementos como la infiltración y el sigilo, la profundidad de los personajes, la narración a través de cinemáticas y una querencia por alternar el drama y la autoparodia.

Tan fuerte es la personalidad que imprime el nipón que quizá esa sea la razón por la cual a pesar de haber anunciado en varias ocasiones que no firmaría más entregas de Metal Gear Solid, Konami consiga que haga una entrega más, que, por supuesto, nunca parece ser la última. Por eso quizá sorprendió a todo el mundo que Konami se atreviera a lanzar un nuevo Metal Gear sin contar con Kojima, más aún sabiendo que los anteriores intentos no habían salido muy bien (sin contar el remake Twin Snakes), siendo el mejor ejemplo Metal Gear Solid: Portable Ops, un fracaso comercial que incluso parece haber sido eliminado de la continuidad oficial. La sorpresa fue aún mayor cuando se adelantó quién sería el protagonista: Raiden, el joven presentado en Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty y que acabó siendo odiado por gran parte del fandom. Si bien tras el lavado de cara que se le había dado en Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots (en el que fue transformado en un ninja cyborg) su popularidad se incrementó (proporcionalmente a su molonismo desacerbado) todavía parecía arriesgado dedicarle una entrega en solitario. La expectación crecía y desde Konami se anunciaba que este nuevo Metal Gear iba a ser diferente, mezcla de sigilo y de acción, señalando como elemento novedoso que el protagonista podría cortar cualquier cosa con su katana. Esto último prometía bastantes horas de diversión respetando la seña de identidad de la franquicia, el sigilo.

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Sin embargo, las cosas no tardaron en torcerse para Konami. El juego se retrasaba una y otra vez y parece que no se conseguía dar con la tecla. Algo empezaba a convertir en real el riesgo de cancelación. Así las cosas, Kojima decidió dar un giro radical a la propuesta y le cedió el desarrollo del juego a Platinum Games, responsables de títulos como Bayonetta o Vanquish, siendo esta última referencia mucho más importante de lo que parece, como veremos más adelante.

Si antes destacábamos que la personalidad de su autor era crucial en los Metal Gear, la que ahora nos ocupa no es, ni mucho menos, una excepción. Este Metal Gear Rising: Revengeance (MGR en adelante) es, desde su título (que es toda una declaración de intenciones, la exclusión del clásico subtítulo Tactical Espionage Action no es casual), un juego de Platinum Games. El espejo en que se mira, sin ningún género de duda es Vanquish. El gusto hasta la obsesión por lo arcade, por la diversión sin frenos y, sobre todo, por un molonismo absolutamente exagerado que busca rizar el rizo una vez tras otra constituyen un conjunto de características que pueden encontrarse en intensidad y exposición similares en ambos; hasta la estética es tremendamente similar. Algo que tampoco debe extrañarnos demasiado. En el ámbito de la música de cine,por ejemplo, es muy habitual que un compositor sustituya a otro con muy poco tiempo para componer la música de la película. Cuando esto sucede, no es infrecuente que el compositor entrante (que quizá sólo cuente con un par de semanas para componer, orquestar y grabar la música) tire de repertorio o, más modernamente, de biblioteca. Así, Jerry Goldsmith tuvo que partir del tema de La Hora de la Araña para componer Air Force One; Klaus Badelt recurrió a mezclar y hacer un batiburrillo de lo que su jefe Hans Zimmer y su estudio, Remote Control, venían haciendo para poder tener a tiempo Piratas del Caribe. Es de suponer, en consecuencia, que Platinum tuvo que partir casi de cero con la exigencia de que en poco tiempo, el juego, que ya había acumulado un considerable retraso, debía estar en el mercado.

Metal Gear Rising 3 Así las cosas, Platinum opta por entregarse a la acción y a la espectacularidad, que desde el prólogo presiden todo el sentido del juego. MGR aspira, sobre todo, a entretener. Así pasamos de una obra esencialmente narrativa a un hack and slash que se centra sobre todo en lo jugable. Pero que nadie me malinterprete. MGR es muy bueno en lo suyo, lo que ocurre es que lo suyo sea, quizá, ajeno a lo que el seguidor de Metal Gear está acostumbrado. Por esta razón hay que aproximarse con la mente limpia y sabiendo que es un juego que es y quiere ser diferente a lo visto hasta la fecha.

Como decía, MGR basa su despliegue en buscar la diversión. Para eso, al igual que en Vanquish, el espíritu arcade marca el camino desde el primer minuto. La puntuación, que aumentaremos considerablemente si realizamos los movimientos a tiempo y somos precisos en el combate, hace acto de aparición cada vez que finalizamos un combate contra un grupo de enemigos, invitándonos a mejorar y perfeccionar nuestra forma de jugar, en consonancia y coherentemente con el aura de tipo duro que mola que supura Raiden en todo momento. Sin embargo, es aquí donde nos encontramos con los primeros defectos per se del juegov(más allá de su sintonía con la franquicia dela que procede,porque eso no afecta en si mismo a la calidad del juego). El sistema de combate exige que enseguida sepamos manejar a  Raiden con fluidez y eso es algo que, con independencia de la destreza de cada uno, puede que no ocurra pronto, dilatando en exceso el disfrute pleno de lo que ofrece Platinum. Parte de culpa la tiene la defensa, que se basa totalmente, sin alternativas, en el parry. Necesitaremos de forma imperativa aprender a bloquear los ataques enemigos para contraatacar, destreza sin la cual difícilmente podremos superar los numerosos enfrentamientos que nos prepara MGR; algo que no es fácil si tenemos en cuenta que sólo podemos bloquear los ataques frontales y que la cámara nos deja vendidos en más ocasiones de las que debería. No hubiera estado de más introducir algún elemento de esquiva eficaz como alternativa al dichoso parry, lo cual hubiera encajado bien con la presunta agilidad de nuestro protagonista. A favor de los combates, no obstante, hay que decir que, una vez dominadas las técnicas, son casi siempre espectaculares a pesar de las dinámicas repetitivas y de unos enemigos poco carismáticos pero suficientemente variados. La introducción del zan-datsu, que nos permite cortar en trocitos a nuestros enemigos y tomar de ellos sus órganos cyborg para curar nuestra salud y renovar nuestra energía, aunque acertada, acaba por hacer reiterativos los combates; si bien es algo que el ritmo y duración del juego impiden que suponga un lastre insalvable. Precisamente su ritmo trepidante (a pesar de algunas cinemáticas un poco largas, aunque en menor número que en MGS 4) es uno de sus mayores aciertos. MGR es un juego corto e intenso en el que sus excesos ocultan con acierto la mayoría de sus defectos.

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Lo que no puede disimular es la dualidad de su alma fruto de su aparatoso desarrollo. De vez en cuando, parece que MGR recuerda que las palabras Metal Gear forman parte de su título e introduce detalles (y algún cameo) de entregas anteriores, pero incluso estos tienen un espíritu muy diferente, como el Codec, ahora mucho más “voluntario”, pues no obliga al jugador a escuchar interminables conversaciones pero permite hacerlo al que lo desee. Mención especial merece el sigilo, puesto que aunque existe la posibilidad de hacer las cosas de forma menos llamativa (ataques por la espalda o desde lo alto), no está muy bien implementado y más parece que lo hayan mantenido por espíritu que porque aporte algo jugablemente. Tampoco casa entre tanto desenfreno, escenas molonas a lo Kill-Bill y otras fantasmadas ninja la trama que, como otros Metal Gear, pretende una cierta moraleja (en MGS, por ejemplo, los peligros, efectos y consecuencias del uso de las armas nucleares), tocando el tema de los niños soldado que ya se esbozara en MGS 2, pero de una forma absolutamente superficial, pecando de pretencioso y al final no acabando en nada; otro tanto puede predicarse del presunto dilema interior del protagonista, resuelto horriblemente y con una cutrez absoluta (¡ese cambio de voz!). Eso sí, al menos los anodinos e intrascendentes secundarios (desde los “compañeros” que nos apoyan vía Codec hasta la “mascota” canina del protagonista) no tienen demasiado protagonismo y se limitan a cumplir su función. Todos esos arrastres de la versión prePlatinum no le sientan muy bien al juego, que apuesta con descaro por la acción descerebrada con la que no encaja en absoluto la pretenciosa profundidad a la que se quiere llegar en determinados momentos. Como excepción pueden citarse las nuevas VR Missions que mantienen el tipo como desafíos complementarios a la historia.

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Al final de la partida, nos tenemos que quedar con que la idea de Platinum no es mala; con que Raiden es un personaje digno en las manos apropiadas aunque siga siendo absolutamente plano; con que el presente es un título entretenido que nos dará diversión, retándonos permanentemente a hacerlo mejor; con que todo eso le disculpa, en parte, de los desaciertos e impertinencias que el juego pasea a lo largo de sus, aproximadamente, 8 horas de duración, salvo la dependencia del parry y los fallos de cámara, que limitan la diversión por llevar a errores que no son culpa del jugador. Además, MGR no hace nada mejor que Vanquish, por lo que no podemos sino recomendar que antes que a este MGR, le deis una oportunidad. MGR es un juego, en definitiva, que no está mal, pero que se olvidará con facilidad tras jugarlo. Muy lejos del nivel de sus hermanos, incluso teniendo en cuenta que pertenecen a géneros distintos.

[xrr rating=3/5]

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