Crisis Final: sobre la vida y la muerte

Final Crisis

Cierro el tomo, y siento que Grant Morrison nació para contar esta historia. Admito, antes de entrar en detalles, que mi concepto de objetividad se tambalea si el guionista escocés está implicado. Incluso puede que encontréis la frase con la que comienzo el artículo un tanto sentenciosa, pero hoy, me temo, aparco al crítico y me disfrazo de lector a secas, que ha pasado por toda una experiencia visual contenida en un puñado de números de un cómic de tipos disfrazados. Algo tan simple y tan lleno de grandeza al mismo tiempo.

No voy a entrar en detalles biográficos sobre la obra de un autor de sobra conocido por todos. Escritor inquieto, rompedor, visionario y dueño de un estilo tan elegante como psicodélico, ha elegido el cómic como medio de expresión de una serie de ideas que navegan entre la ciencia ficción pura y la más profunda inmersión en los sueños y pesadillas que conforman el alma humana.Darkseid

En Crisis Final, Morrison recoge el testigo de años de narraciones épicas sobre el enfrentamiento entre dos fuerzas cósmicas capaces de llevarse por delante el Universo entero. Por un lado, los Nuevos Dioses, y, asentados en la pesadilla postindustrial conocida como Apokolips, su reflejo oscuro, Darkseid y sus huestes llenas de odio profundo ante cualquier cosa viva.

El guionista traslada la habitual epopeya cósmica al planeta Tierra, que cae en manos de Darkseid y su ecuación de la antivida, con la intención de construir una realidad a su turbia imagen y semejanza. Escondidos en cuerpos humanos, ningún héroe es capaz de prever las intenciones del maléfico señor de Apokolips, que poco a poco se hace con la voluntad de toda la población. Todo se precipita con el hallazgo del cadáver del nuevo dios Orión, justo en el momento en el que el cielo se tiñe de rojo sangre.

Sobre un argumento clásico, Morrison construye una compleja historia donde el destino del multiverso depende de las acciones y sacrificios de los héroes de la Tierra. Un complot engañoso urdido por la encarnación misma del mal, que pone en jaque a toda forma de vida, destinada a formar parte de la terrible unidad que representa Darkseid y su enfermiza concepción de orden universal. Como decía, parece que Morrison nació para contar esta historia. Su conocimiento enciclopédico de la historia del cómic permite que maneje situaciones que han construido la esencia misma de la DC. Transforma esa cantidad ingente de tradición ficcional con una elegancia y respeto digna del que ama el medio en el que se mueve, la pasa por su visión personal para ofrecernos un relato de esperanza en un mundo roto. Sin renunciar en ningún momento a su propia personalidad, el escocés plantea una batalla definitiva entre el bien y el mal, con toda la épica que se espera de una historia que, en esencia, debe ser más grande que la vida.

De Morrison se ha dicho y escrito mucho. Nadie puede poner en duda el despliegue de fantasía que derrocha en cada acercamiento a lo que él entiende como cómic de superhéroes. Se le puede achacar cierto gusto por la cháchara pseudocientífica que, estoy seguro, tiene más de fabulación que de ciencia. Esa cadencia por lo críptico, a veces, convierte la lectura de sus historias en todo un reto, pero cuando aceptas las reglas, la aventura que ofrece es de tantos kilates que dejas atrás todas sus elucubraciones. Pero, sobre todo, me quedo con un tipo que tiene una sensibilidad especial. No hay más que ver el amor con el que trata a los personajes de este cómic. Maneja una cantidad impensable de seres poderosos, capaces de destruir soles, pero no olvida la dimensión humana de su propuesta. Pocos autores plantean con un acierto tan magistral personajes femeninos, los grandes perdedores del cómic de superhéroes.Sonny Sumo

Además, cuenta con Superman. Creo que Morrison disfruta como un niño cada línea que escribe para el kriptoniano. La simbología del ser definitivo, la representación del bien sin parangón que encarna, en contrapartida a la antivida de Darkseid, en manos de Morrison gana impronta como esencial para el entendimiento del mensaje de fondo de esta historia.

Entre medias, Morrison retorna a sus filias personales, esos lugares comunes en los que se desarrollan sus historias. La metaficción, el valor mismo del relato, la épica del héroe primigenio como motor de la conciencia humana, la idea de que somos las narraciones que serán legado para las generaciones venideras. Ese estudio del inconsciente colectivo que Morrison desarrolla desde el momento mismo que se puso al frente de una colección. Un viaje que llena su bibliografía de extrañas sesiones de espiritualidad, magia, viajes a lo más profundo de la mente, y toneladas de abracadabras místicos y científicos. La clase de ideas que transforman a este valiente loco en un escritor especial. Un caos ordenado que le lleva a mirar más allá del horizonte, a rasgar el velo, y le sitúa en la misma franja de realidad de otros grandes investigadores de la ficción misma, como Julio Verne, Aldoux Huxley, William Burroughs o Thomas Pynchon.

El apartado artístico, más que notable, añadida la dificultad para imprimir en imágenes el multiverso ideado por Morrison. J.G Jones, Dough Mahnke y Carlos Pacheco se reparten la desquiciada labor de seguir el ritmo a un guionista en apogeo.

Aunque, si algo me ha dejado huella de este cómic, es el hermoso canto a la grandeza de la que la humanidad es capaz. En el momento de muerte absoluta, la indomable naturaleza de los habitantes del planeta Tierra vence a la oscuridad, encuentran la fuerza para enfrentarse a un dios, y salen airosos de la batalla. La vida es más poderosa que la muerte, nos dice Morrison, en cualquier circunstancia, incluso en las más adversas. El escocés escribe un alegato por el humanismo, tan intelectual como íntimo , enmarcado en una lección de épica, tan necesario en tiempos grises como los que vivimos. Es lo que hay detrás de un apasionante viaje lleno de luchas a muerte, vampiros que se alimentan del multiverso, realidades alternativas, pérdida y sacrificio, máquinas imposibles y transportes que rasgan el tejido mismo de la realidad. Toda la pirotecnia de un autor que disfruta cuando nos hace partícipes de su genial locura.

Y nosotros, lectores, encantados.

En cuanto a la edición que la editorial ECC acaba de publicar, consta de 416 páginas a color que se encuentran encuadernadas bajo un formato cartoné, teniendo un precio recomendado de 30€. Este tomo contiene once números ligados a este crossover: Final Crisis #1-7, Final Crisis: Requiem, Final Crisis Submit y Superman Beyond #1-2. En sus primeras páginas encontramos un artículo de Jay Babcock, editor de la revista Arthur, donde narra sus sentimientos a la hora de leer esta épica saga. Como extras, encontramos en la parte final 29 páginas cargadas de bocetos sobre los personajes aparecidos en esta serie. Sin lugar a dudas, estamos ante una edición muy recomendable para poder acercarse a este magistral evento que puso el sello final a las crisis de DC.

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