La Cosa del Pantano de Alan Moore

La Cosa del Pantano de Alan Moore

En semejanza a la cita atribuida al romano Julio César, podríamos decir que Alan Moore llegó, escribió y venció. ¿Por qué? Debido a que él es en gran parte el guionista que consiguió cambiar la definición de que los cómics eran para niños (además de otros autores como Frank Miller). De hecho, actualmente vivimos dentro de un periodo conocido como la Edad Moderna de los cómics, cuyo origen data de mediados de la década de los 80, coincidiendo con la entrada de Alan Moore en la serie Swamp Thing (La Cosa del Pantano). Esta serie fue la primera que aunó dentro de sus páginas el género de la ciencia ficción o la fantasía con el terror, creando una obra que se convertiría en todo un referente del noveno arte, siendo además la que abriría, como ya hemos mencionado, las puertas de la Edad Moderna de los cómics.

Si bien es cierto que la editorial Marvel había comenzado a tocar estos géneros con series como Conan o la Tumba de Drácula, la intervención de Moore en La Cosa del Pantano sentó las bases para un cómic destinado hacia el público adulto. Esto lo pudimos apreciar varios años después, en 1993, con la aparición del sello Vertigo, una colección perteneciente a la editorial DC Comics que albergaría varios títulos fuera del catálogo de los superhéroes, como fueron Sandman o Predicador.

La Cosa del Pantano de Alan Moore

Pero volviendo a su autor principal, nos encontramos con que a comienzos de la década de los 80, el nombre de Alan Moore prácticamente solo era conocido por lectores asiduos a la revista británica 2000AD. Pero esto cambió en 1983, cuando el editor de DC Comics Len Wein (creador del personaje Swampy) se percató de su trabajo y lo contrató para trabajar en un cómic sobre monstruos que estaba abogado al fracaso, La Cosa del Pantano. Así, en Enero de 1984 se publicaba el número veinte de esta serie, con la salvedad de que en esta ocasión era Alan Moore el guionista que estaba al frente del proyecto.

Para intentar romper con la maldición que pendía de esta serie, el autor británico decidió dotarla, como ya se ha mencionado, de un cúmulo de terror, fantasía y ciencia ficción. Para lograr esto, decidió recuperar a numerosos personajes fantásticos que DC tenía “abandonados”, aunque en lugar de tratarlos con la clásica forma seudoinfantil que había primado hasta entonces, los dotó de un cariz mucho más adulto. Veíamos así a personajes como Etrigan, Deadman o el Fantasma Errante, además de creaciones propias como son John Constantine, quien más tarde se convertiría en uno de los personajes principales del sello Vertigo.

La Cosa del Pantano de Alan Moore

Pero si en algo destacaba Moore era en la forma de plasmar hechos “cotidianos” de forma totalmente distinta a la habitual, como se puede apreciar por ejemplo a la hora de retratar al grupo JLA dentro de esta serie, donde sus integrantes tienen una caracterización mucho más adulta y realista que la que solía verse en aquella época.

Por otro lado, para poder llevar a buen puerto sus increíbles propuestas narrativas, Alan Moore contó con la ayuda de otros dos artistas, los dibujantes Stephen Bisette y John Totleben, a los que se uniría en los últimos números el dibujante Rick Veitch. Si conocéis la trayectoria artística del guionista sabréis que dependiendo del enfoque que daba a sus trabajos, decidía acompañarse de uno u otro dibujante, variando estos según su estilo. De esta forma, algo que sorprende a muchos lectores que se acercan por primera vez a La Cosa del Pantano de Alan Moore es su dibujo. Si bien este tiene un estilo oscuro y lúgubre, más cercano a los cuentos de terror que a los cómics superheroicos que primaban en aquella época, tenemos que tener en cuenta dos cosas: por un lado, el estilo visual sirve para diferenciar a la serie, haciéndola más llamativa para un público adulto que busca adentrarse en la narrativa, y por otro lado, no debemos olvidar que lo que hace grande a La Cosa del Pantano es su excelente guion, siendo el diseño un mero escaparate visual de las ideas que Moore quería transmitir, no al revés, como sucede en muchos cómics. De hecho, el sello Vertigo se caracterizaría por dar prioridad a la narración de sus relatos frente al dibujo, diferenciándose así de otras editoriales que estaban apareciendo por aquel entonces.

El trabajo del guionista británico al frente de esta serie duró tres años, comenzando en Swamp Thing vol.2 #20 y concluyendo en el #64 del mismo volumen. A día de hoy, podemos decir con seguridad que este periodo fue el más glorioso del personaje, dejando claramente reflejado que su autor había conseguido dejar atrás la maldición que caía sobre esta saga.

La Cosa del Pantano de Alan Moore

Alan Moore quería dar un vuelco a la trama de La Cosa del Pantano, pero no quería dejar de lado su esencia. Así, desde los primeros números, somos testigos de un giro inesperado hacia la naturaleza de Swampy, redefiniendo esta para poder sentar las bases de sus próximos números. Aun así, como comento, Moore respeta el carácter del personaje, solo que consigue dotar a este de una faceta hasta aquel entonces nunca vista. Como es lógico, volveremos a ver a su archienemigo Anton Arcane, tío de su antigua prometida (cuando todavía era Alec Holland), aunque en el número en que aparece, y debido al nuevo estilo del cómic que Moore estaba ideando, en el que se narraban ciertos aspectos destinados para el público adulto, la editora Karen Berger se vio en la necesidad de publicarlo sin el sello de aprobación del organismo censor conocido como la Autoridad del Código de los Cómics. A partir de este número, la serie se publicaría sin censura, dando así rienda suelta a todas las ideas que Moore tenía en mente.

Entre las historias que se relatan en los tres volúmenes, encontramos muchas que contienen mensajes de juicio hacia el trato que se daba al medioambiente, algo lógico si contamos con que Swampy está en constante contacto con la naturaleza, manifestándose estos mediante reflexiones o diálogos entre el protagonista y otros personajes. Críticas hacia los desechos nucleares o los cazadores furtivos, son parte de las subtramas que se dan en la obra.

La Cosa del Pantano de Alan MoorePero La Cosa del Pantano no es solo un cómic “verde”, va mucho más allá. En sus páginas veremos aparecer a multitud de personajes pertenecientes al propio Universo DC, desde Superman hasta Batman, pasando por Green Lantern o el Espectro, además de un gran número de personajes de trasfondo mágico, como por ejemplo John Constantine. La aparición de este último estaría ligada a una trama con base ocultista, aunque Moore iría tejiendo nuevos conceptos al respecto, jugando así con la ciencia ficción y el terror, acercándose más a lo onírico que a lo racional. Este tema prima durante la parte central la serie, donde veíamos varios enfrentamientos entre las fuerzas del bien y del mal.

Tras muchas ediciones, entre las que pudimos llegar a ver una de ellas en blanco y negro, se publicó en enero de 2011 el primero de tres volúmenes que recopilarían toda la etapa del guionista británico a cargo de esta serie. Los dos primeros fueron publicados por la editorial Planeta DeAgostini Cómics, mientras que el tercero estaba a cargo de ECC, quienes tienen actualmente los derechos de DC Comics en España.

Tras ver el conjunto de la colección, podemos decir que estamos ante la mejor edición publicada en nuestro país. Los tres tomos mantienen una uniformidad estilística, siendo esta un formato cartoné y unas cubiertas de color verde oscuro adornadas con imágenes de hojas. La portada de cada uno de los volúmenes muestra una ilustración de John Totleben, en la que vemos a Swampy, ya sea solo o con su amada Abby. Estamos así frente al primer trabajo de Alan Moore para la industria comiquera americana, cuyo resultado solo puede ser tachado de obra maestra.

[xrr rating=4.5/5]

3 Comentarios

  1. Este me lo pillé yo hace poco. Me he leído el primer tomo y parte del segundo en un par de ratos libros y me está gustando mucho. Aún tengo que hacerme con el tercero de ECC, pero acabará cayendo.

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