La Mosca Humana al cine

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¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es la Mosca Humana. Pero, ¿quién es la Mosca Humana? Cuando leí que Paramount Pictures quería llevar al cine a este personaje de Marvel, me llamó la atención que eligieran a uno tan poco conocido, existiendo otros más llamativos que tendrían mejor aceptación. Parece ser que la Casa de las Ideas publicó, a finales de los 70, las aventuras de este superhéroe de anónima identidad, pero basado en una persona real: el especialista Joe Ramacieri, el cual tuvo un accidente de coche que lo dejó tan maltrecho que los médicos tuvieron que reconstruir su esqueleto con acero. Es de suponer que la similitud entre ambos no pasaba de ahí, pero no deja de ser curioso que recurrieran a esa historia para crear a un nuevo defensor de la justicia. Su colección constó de 19 números, pero en España sólo vieron la luz 8, lo que no es de extrañar, dada la caótica forma que tenía Bruguera de publicar (¿o debería decir maltratar?) todos los tebeos americanos que caían en su poder.

Por supuesto, esta nueva película no es más que una idea y habrá que esperar para descubrir si el proyecto prospera o no. En mi caso, como pensaba que sería muy complicado encontrar cómics de la Mosca Humana, creí que la única manera de descubrir algo sobre el personaje sería esperar que el film saliera adelante, aunque todos sabemos que la industria del cine se toma tantas licencias a la hora de alterar las tramas originales que, a veces, cuesta reconocer si se trata de la misma historia o no. Sin embargo, hace unos días, tras adquirir unos tebeos Marvel de finales de los 70 en la feria del libro de mi ciudad, descubrí que anunciaban la colección de este superhéroe en la contraportadas. Entonces, pensé que podría ser que, si buscaba bien en el puesto, la encontrara. Y, así fue como la siguiente vez que fui, me hice, entre otras compras, con su primer número.

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Lo primero que nos llama la atención es que su precio era de 25 pesetas, lo cual resulta bastante lógico teniendo en cuenta la época de la que estamos hablando, aunque a los de Bruguera se les tendría que haber caído la cara de vergüenza por cobrar la gran cantidad de chapuzas que llegaron a hacer, como saltarse páginas y números enteros, además de publicarlos en el orden aleatorio que les venía en gana, por citar algunos de sus destrozos.

La historia comenzó con el héroe ya creado. A modo de flashbacks, nos iban contando como al protagonista, tras su accidente, los médicos le aseguraron que no podría volver a andar, pero él se negó a aceptarlo. Por determinación propia, decidió rehabilitarse sin ayuda y demostrar que el cuerpo podía conseguirlo si la mente lo deseaba. Evidentemente, lo logró (o no habría historia que contar) y también inspiró confianza en Blaze, una copiloto que había perdido la seguridad en sí misma, tras sobrevivir de milagro al aterrizaje forzoso de un avión, y en Ted, un ingeniero militar que había perdido las dos manos en la explosión de un  puente. Las palabras del hombre que se habría de convertir en la Mosca Humana, cuyo rostro no podemos ver en ningún momento, sirven para devolver la energía a ambos, que deciden, por gratitud, ponerse a su servicio.

Los problemas comenzaron cuando, en medio de una exhibición aérea benéfica que el héroe iba a realizar, se reveló que unos tipos se habían hecho con el control del avión que transportaba a la prensa que había ido a cubrir el evento. Las exigencias de los secuestradores eran cinco millones en efectivo y vía libre hasta México. De lo contrario, seguirían volando en círculos sobre Houston hasta quedarse sin combustible. Enseguida nos damos cuenta de que uno de los fotógrafos retenidos no era otro que Peter Parker.

Como era de esperar, la Mosca Humana, con la ayuda de Blaze, Ted y, por supuesto, Spiderman, logró frustrar el plan de la banda. En cuanto todo se solucionó, el hombre araña huyó, debido a su condición de amenaza pública, fomentada sobre todo por Jameson, ya que al trepamuros aún le faltaban muchos años para ingresar en las filas de los Vengadores y conseguir así mayor aceptación del público, de modo que la recompensa por la captura de los secuestradores cayó en manos del protagonista. Pero al contrario de lo que cabía esperar, él no se quedó con el dinero, sino que lo donó al mismo orfelinato al que iba destinada la recaudación de la exhibición. Todo eso hace pensar que el héore anónimo que se escondía tras la máscara debía ser millonario o alguien se encargaba de todas sus necesidades porque, si regalaba todo lo que recibía, de algún modo tenía que ganarse el pan. Seguro que si Peter Parker hubiera podido, no habría dudado en embolsarse el premio, dados sus problemas económicos en aquella época.

Supongo que, para incentivar a los lectores, la colección contaba con la aparición de estrellas invitadas, ya que no sólo Spiderman se dejó caer por sus páginas. Otros, como Daredevil o el Motorista Fantasma, también lo hicieron, aunque aquello no sirvió ni para llegar a los veinte números.

¿Se hará finalmente la película? ¿Cómo de fiel será al espíritu del cómic? Esperemos que algun día podamos descubrirlo.

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