Mi perro: esa paradoja

En esta reseña tengo el placer de hablar de uno de los autores que llevo siguiendo desde hace más tiempo en internet. Mathew Innman,  The Oatmeal, con su inconfundible estilo, grotesco y simplista, ha sabido captivar a un público que se enganchó con sus divertidos cómics y que ahora disfrutan con un abanico mucho más amplio de historias, que van desde comentarios jocosos sobre gramática a historias sobre su infancia y juventud, pasando por sus mascotas o por temas que captan la atención del autor, como la langosta mantis o Nikola Tesla. Todas estas historias, que podemos ver recogidas de forma gratuita en su página web, no carecen del toque humorístico único, marca de la casa, que ha hecho famoso The Oatmeal. Y la historia de la que hoy os hablaré, que recientemente ha publicado Astiberri en nuestro país, es un gran ejemplo de ese humor característico que tanto éxito ha tenido y sigue teniendo.

Portada del cómic
Portada del cómic

Mi perro: esa paradoja es un librito de apenas 30 páginas que reproduce uno de los cómics más exitosos de la web. El original, llamado My Dog: The Paradox sigue estando disponible en The Oatmeal, pero esta versión viene traducida, mejorada y coloreada para disfrute del público español. Este no es el primer cómic de The Oatmeal que Astiberri publica en nuestro país. El primero, llamado Cómo Saber si tu Gato Planea Matarte, recoge algunas de las mejores historietas sobre gatos que el autor ha publicado en su página. Ambas obras están repletas de ese humor tan característico, poco sutil, de cotidianidad con un toque de locura que tan bien ha funcionado y sigue funcionando. La edición que tengo entre las manos, de un palmo escaso de superficie, viene en tapa dura y con páginas a todo color. Un formato atractivo que me recuerda a otras obras de Astiberri como El Libro de los Conejitos Suicidas, que todos hemos hojeado en algún momento de nuestras vidas. Como lectura, es escasa, pero es que este cómic que tengo entre manos es más bien un tentempié, un rato divertido, ese cómic que le pasas a tus amigos para que lean algo rápido y ameno, ese regalo perfecto para cualquier amante de los animales, que verá muchas de las conductas de su perro reflejadas en esta obra. Si tenéis perro, o lo habéis tenido, o habéis convivido con uno el tiempo suficiente, Mi perro: esa paradoja os parecerá doblemente partiente. Todas esas pequeñas excentricidades de perro, explicadas al estilo The Oatmeal, serán fuente de una carcajada tras otra. La traducción cumple muy bien su cometido, sobre todo en las palabras malsonantes, muy castizas todas ellas. Se trata de una obra de humor en la que la máxima fidelidad al original no es tan necesaria como que el mensaje, la punchline, se transmita bien.

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Una de las viñetas de la obra

La verdad es que me gusta mucho la colección Kili Kili de Astiberri. Está llena de cómics como El Amor es el Infierno, de Matt Groening, creador de los Simpson o el más reciente No Os Indignéis Tanto, de Manel Fontdevila. Todas estas obras son en pequeño formato y a un precio asequible, más que razonable. Si bien no son enormes tomos recopilatorios de esos que uno pone orgulloso en la estantería siguen siendo cortas dosis de humor que cumplen su cometido y ahí es donde encaja la obra de The Oatmeal a la perfección. Para mí, hay otra autora con un estilo y un humor parecidos que Astiberri no debería dejar pasar, se trata de Allie Brosh, la autora del reciente Hyperbole and a Half, sacado de su blog homónimo. Podéis ver la reseña que le hicimos en esta web hace unas semanas haciendo click aquí.

mi perro esa paradoja espera

Resumiendo, no esperéis encontrar en Mi perro: esa paradoja nada especialmente complicado. Es una obra de humor sencillo, para todos los públicos, aunque con ración extra de escatología (estamos hablando de perros, qué menos que eso), que provoca esa risa de estar leyendo algo poco sutil. ¿Qué queréis que os diga? A mí me funciona. No tengo The Oatmeal en favoritos por casualidad. Para los que no conocierais al autor, este libro os servirá de grata introducción a todo lo que tiene que ofrecernos su página (aunque está en inglés, eso sí). Para los que ya habíais leído Cómo Saber si tu Gato Planea Matarte o ya conocíais la web, encontraréis en estas páginas el mismo humor al que ya estabais acostumbrados. Opino que Mi perro es ideal como regalo, mucho mejor que una estúpida taza o algún detalle impersonal. Regalar cómic es una declaración de principios y una invitación a la cultura. Por eso creo que esta obra es definitivamente ese regalo que andabais buscando. Humor blanco con un puntito soez, eso es lo que nos ofrece The Oatmeal con Mi perro: esa paradoja.

[xrr rating=3.5/5]

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