Blacksad: Amarillo

Blacksad: Amarillo

Desde este pasado mes de diciembre, ya podemos echarle un ojo al esperado quinto capítulo de la saga de Blacksad, Amarillo. Para los que ya conozcan al personaje y su historia, sabrán que cada capítulo o volumen gira en torno a un color, el cual suele estar ligado a la atmosfera de la historia, funcionar como metáfora o, como en el caso del actual episodio, referirse a una ciudad (Amarillo, Texas) y al color del Cadillac que conducirá, por poco tiempo, nuestro querido John Blacksad.

El equipo creativo detrás del detective felino sigue siendo el mismo, Juan Díaz Canales en los textos y Juanjo Guarnido a los lápices. Ambos convirtieron a Blacksad en su ópera prima allá por el año 2000 y, hasta el momento, siguen manteniéndose fieles a su más venerada creación. No obstante, a estas alturas, podría parecer extraño que ninguno de los dos triunfe con ninguna obra paralela y es que, por ahora, ambos comparten en Blacksad su único trabajo entre las viñetas. Exceptuando, últimamente, el trabajo de Guarnido en Brujeando. Desde aquí esperamos que su buena química y cariño por el detective perduren lo máximo posible.

La historia de Blacksad es sencilla de explicar hasta la fecha, pues cada una de sus aventuras funciona de manera auto conclusiva, guardando únicamente una pequeña continuidad entre todas ellas. Como dicta el género negro al que se adscribe la obra, cada capítulo trata la investigación de un crimen en particular.  Ahora bien, la originalidad de la obra no tiene que ver en el “qué” nos explica sino en el “cómo”. Aquí entra en juego la maestría de ambos autores al mezclar semejante género, historias oscuras, escabrosas algunas de ellas, con la inocencia, alguno podría pensar, de la fábula. El resultado es impactante y a la vez profundo, cargado de múltiples lecturas. Perdiéndome un poco en los pasos previos a Amarillo, cabe resaltar el trabajo ejemplificador de la trama narrada en su segunda aventura, Arctic-Nation, o el que para un servidor es su mejor trabajo: Alma Roja.

Blacksad: Amarillo

Sin embargo, Amarillo, a nivel formal y narrativo, bebe de su directo predecesor, El infierno, el silencio. Al parecer, a sus autores les gustó el ambiente más indie y cultural que se respiraba en el tomo anterior, pues si en aquel tuvimos la oportunidad de visitar la ciudad de Nueva Orleans y sus particulares y truculentos infiernos de las drogas y el jazz de la época, en este giraremos la vista a otro ámbito cultural de la época: la literatura. Y es que será alrededor de los escritores malditos del siglo XX sobre los que girará la trama, los llamados beats o beatniks. Conoceremos a Abe Greenberg (referencia a Allen Ginsberg), Billy Sorrows (William S. Burroughs) y Chad, del cual no conoceremos su apellido pero que, dados los nombres de sus compañeros, en la ecuación únicamente podría faltar Jack Kerouac. Blacksad tendrá el placer (o la desgracia) de cruzarse con ellos cuando estos le roben el coche que nuestro protagonista tenía la obligación de llevar desde Nueva Orleans a Tusla. Así pues, con la escusa o macguffin del robo del coche, John Blacksad se verá obligado a recurrir a algunos nuevos compañeros para recuperar su coche en lo que será una aventura al más puro estilo road movie o En el camino, puestos a citar un referente beat de Kerouac.

A lo largo del tiempo, desde que se publicó el primer volumen, siempre se ha dicho que los guiones de Juan Díaz Canales se limitaban a seguir punto por punto los esquemas del género, cosa que es, o más bien era, cierta y por lo que, en algunos casos, no se le ha brindado el mismo reconocimiento que a su compañero. Y es que es cierto que a simple vista puede parecer que el talento del guionista queda eclipsado por el soberbio dibujo de Guarnido, sobre todo en el primer volumen, Un lugar entre las sombras. Personalmente, creo poder defender que desde aquel primer libro ha llovido mucho para Díaz Canales dentro de la obra de Blacksad y, si en aquella primera incursión del detective su talento se vio sujeto únicamente a soportar los pilares del género negro, a día de hoy, su narrativa se ha ido puliendo libro a libro hasta llegar a un punto de inflexión en Alma roja. A lo largo de tres volúmenes demostró haber cogido al detective de la mano y aferrarse a su original idea mezclar género y fábula hasta crear lo que es a día de hoy, una de las obras más reflexivas y concienzudas del género en formato de viñeta. El infierno, el silencio fue un inpás, una historia en cierta manera más distendida o, mejor dicho, un cambio de aires. Podríamos decir que abría otro nuevo mega volumen en la historia de Blacksad del que Amarillo forma parte y es continuación directa. Al guionista, al igual que al personaje, lo vemos relajado, creando una historia que crece de manera exponencial, con soltura y ritmo, sin llegar, no obstante, a la genialidad con la que supo vestir alguno de los capítulos pasados de los que hemos citado.

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Juanjo Guarnido es otro caso, el cual no guarda tanta consonancia con el de su colaborador. Guarnido entró por la puerta grande, Un lugar entre las sombras goza de un dibujo excelente al cual se le pueden objetar pocas o ninguna pega. A día de hoy, y siguiendo esta obra, se podría decir que es uno de los dibujantes que mejor ha mantenido y evolucionado su propio arte. Claro que no estamos hablando de una publicación con una periodicidad de ningún tipo y la libertad de la que gozan es una gran ayuda, sobre todo para un dibujante. No obstante, en Amarillo se echa en falta el cuidado general del que gozaban las primeras entregas. El gusto por el detalle y la calidad del mismo, las grandes panorámicas atestadas de información, la impresión general del trabajo de Guarnido no ofrece el mismo ensimismamiento del que podían hacer gala los tres primeros episodios.

¿Es entonces el peor capítulo? Ni mucho menos. Personalmente no me atrevería a decir que ninguno pudiera catalogarse como tal, pues todos guardan una calidad extraordinaria. Pero sí es cierto que, al igual que Díaz Canales se vio eclipsado en aquella primera entrega, en ésta es Juanjo Guarnido el que cae ligeramente por debajo de la calidad narrativa que ofrece el guionista. De todas formas, ambos autores han mostrado en repetidas ocasiones su convencimiento y ganas de que la historia de John Blacksad continúe, así que aun tendremos futuras ocasiones de ver cómo evolucionan dos de los mejores autores españoles del momento. Desde aquí esperamos ansiosos el siguiente paso del detective felino. ¿Verde, quizás?

[xrr rating=4/5]

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